Los apóstatas revela una dolorosa verdad literaria

En su nueva novela, Gonzalo Celorio indaga nuevamente en sus orígenes familiares, , ahora con sus hermanos como protagonistas y su vocación religiosa frustrada

Los apóstatas revela una  dolorosa verdad literaria
LIBRO. El autor realiza una indagación sobre sus secretos familiares. | Foto: Leslie Pérez

La fatídica sentencia del dicho popular “el que busca encuentra”, bien puede aplicarse a Gonzalo Celorio (México, 1948). “Maldita sea la hora en que se me ocurrió escribir esta novela”, reniega él mismo en la primera página de “Los apóstatas” (Tusquets, 2020). En su nuevo libro, el autor rebusca otra vez en los orígenes familiares: esta vez, en los de su generación, a través de sus hermanos Eduardo y Miguel, quienes abrigan una vocación religiosa que termina por fracasar. 

Revelaciones familiares

Un hermano que funge como padre, la revelación de un abuso sexual infantil; uno que decide irse a hacer la guerra contra Somoza en Nicaragua, otro que termina poseído por una obsesión satánica; de todo eso, termina por enterarse el propio Celorio. Otra vez, el acto de escribir es revelatorio: “La propia novela empieza a contarle a su propio escritor lo que él ignoraba en un principio y eso ha sido lo más fascinante para mi”, cuenta en entrevista.

Celorio no entra en conflicto, su libro no es autobiografía ni tampoco historia, pero puede ser más revelador: “La literatura de alguna forma es un proceso de investigación y puede dar resultados mucho más profundos que la propia historiografía; el historiador está absolutamente limitado a la veracidad mientras que un escritor le otorga a la imaginación un valor de realidad importante, cuando la realidad no incluye a la imaginación, me parece una realidad parcial”.

Celorio es también director
de la Academia Mexicana
de la Lengua. Foto: Leslie Pérez



La disposición religiosa familiar marca la historia de Celorio, pero también la convierte en una novela “anticlerical”, de postura crítica ante los abusos de la Iglesia. Es al mismo tiempo, una ventana al México de la segunda mitad del siglo XX y, para el autor, un exorcismo que ayuda a comprender su pasado: “ese conflicto no queda resuelto con la novela, pero es cierto que le deja de pertenecer al escritor y pasa al pecho del lector; yo de este problema ya no me voy a ocupar”, concluye.

Letras familiares

Antes de Los apóstatas, Celorio indagó en sus orígenes paternos y la novela se desarrolla a partir de los años 50, cuando el autor es niño, en la que su hermano Miguel fungió como su padre adoptivo. Esta es la tercer novela que el autor dedica a sus orígenes familiares.

 

 


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