Ignacio Reyes, el sombrerero de la Escandón

CULTURA

·
Según la cara que uno tenga, es el sombrero que necesita”, dice Ignacio "El conejito" Reyes. Lleva puesto un sombrero beige de pelo de liebre que resalta su tez morena. "El conejito" está sentando en su taller: la sombrerería más antigua de la colonia Escandón. Desde hace 67 años, este lugar, ubicado en el número 140 de la Avenida José Martí, ha fabricado miles de sombreros, como el de Eulalio González "El Piporro", que no sería quien es sin su emblemático sombrero. Javier Solís, el trío Los Calavera, el cantante Carlos Cuevas y la actriz Blanca Guerra son algunos de los personajes que han pasado por este local. En 1928, el papá de "El conejito", Ignacio Reyes Méndez, comenzó a hacer sombreros; recorrió distintos barrios, Tacubaya y Observatorio principalmente. Hasta que en 1950 aterrizaron en la Escandón, donde el pequeño creció y aprendió rodeado de cientos de sombreros, máquinas de coser y planchas de carbón. Desde que su padre murió, hace 24 años, éste ha sido su taller y negocio. Cuando Reyes comienza a trabajar, a las 11 de la mañana, prende su radio y escucha salsa y cumbias. Cada día realiza aproximadamente ocho sombreros y termina la semana arreglando y haciendo unos 40. "El conejito" Reyes explica que la anatomía de un sombrero es la copa (la parte superior), la falda (la superficie), el ala (la caída), las pedradas (los hundimientos), la quesadilla (la parte superior frontal), y el tafilete, lugar donde se une la frente de las personas con el sombrero. Desde la copa hasta el tafilete, el sombrerero da forma con sus manos, apoyado de con una plancha de hierro y un conformador metálico que tiene 100 años de antigüedad, herencia de su padre. Cuenta que ha hecho sombreros de palma, fieltro, pelo, lana, trigo de arroz, paño, sintético, piel, gamuza, gabardina, lana mexicana y china. Para el sombrerero no existen límites de creatividad. "El conejito" Reyes, de 59 años de edad, asegura que algunas fábricas imitan diseños para competir con el mercado chino. “Compran todo chino, sólo hacen la forma y le ponen Made in México. El problema es que entre 80 y 100 pesos, y el chino 20 o 30”. Reyes conserva, además de unas 500 piezas, una fotografía de su papá, quien porta un sombrero blanco tejano. En la imagen se ve a su padre sonriente y sentado en el mismo lugar en donde ahora está él. “A veces sueño que estamos los dos aquí, juntos, haciendo sombreros. Él era mi amigo, mi compañero”. POR SCARLETT LINDERO SCARLETT.LINDERO@HERALDODEMEXICO.COM.MX FOTOS: CORINA HERRERA