Di Vagando: Árbol de Navidad, el protagonista de las celebraciones

Incluso en familias pertenecientes a religiones ajenas al cristianismo han adoptado la tradición de poner en el hogar un árbol decorado para las fechas decembrinas, indica el doctor José Estrada

Es maravilloso ver como en esta época las calles, las tiendas y sobre todo los
hogares comienzan a vestirse para las fiestas navideñas. En un país
predominantemente católico como lo es México, somos muchos los que
celebramos Navidad y uno de los protagonistas de esta celebración es el árbol de Navidad.

Es importante señalar que incluso en familias pertenecientes a religiones ajenas al
cristianismo, se ha adoptado la tradición de poner en el hogar un árbol decorado
para estas fechas.

Este se ha convertido en un símbolo de la navidad, la familia se reúne para
decorarlo, se comparten alimentos de temporada y se afianza la construcción de la
sensación de hogar, pero aunque muchos tenemos esta costumbre, en realidad es
poco lo que se conoce sobre el comienzo de esta tradición o sobre su significado.

El árbol de Navidad tiene un origen muy remoto y el cristianismo
lo adoptó como práctica hasta el siglo XVII, sin embargo el árbol como símbolo
ha estado presente en gran parte de las culturas del orbe, se le asocia con la vida,
con el padre, con la madre, con la familia y con la vida en general, piénsese en la
leyenda del árbol de la vida o en la de Yggdrasill, el árbol que según los nórdicos
crece en el centro del mundo irradiando vida.

El psicólogo suizo Carl Gustav Jung, refiere en una entrevista, que en las culturas primitivas, el árbol, incluso puede albergar el numen, es decir puede ser portador de un poder mágico, de un espíritu protector, de ahí que en ciertas tribus de la India o África e incluso en Alemania se haya adoptado la costumbre de plantar un árbol en la plaza principal del pueblo, entorno al cual se construye la vida social o la ciudad misma.

Además de los detalles históricos de esta tradición creo que es esencial comprender por que un símbolo ha podido proliferar tanto alrededor del mundo, y creo que la respuesta está en su contenido psicológico.

La religión amalgamó una serie de elementos al árbol que ahora son indisolubles, como los regalos que habrán de ir a sus pies, las esferas, (antiguamente manzanas), las luces (en su origen velas) y los caramelos, todo ello con el propósito de transmitir un mensaje de esperanza y renacimiento.

Siguiendo la tradición católica el árbol debe ponerse el 8 de diciembre, día de la inmaculada concepción de la virgen, no es tampoco casualidad que durante el tiempo que el árbol permanece en el hogar habrá de transcurrir la noche más larga de todo el año, el mensaje es claro, pero independientemente de que el contenido religioso es basto, para mi lo importante es que entendamos el sentido psicológico de la tradición, mismo que ha permitido que esta permee en culturas tan diferentes
alrededor del mundo.

El árbol de Navidad es un símbolo del desarrollo de la personalidad, de
renacimiento, una representación que permite vislumbrar la posibilidad de que aún
después de los momentos de crisis existe la posibilidad de salir de ellos y resurgir
con mayor fuerza permitiéndonos conquistar nuevas metas.

Para la almohada

Hay que entender que las tradiciones tienen un origen y un sentido que
busca transmitir un mensaje, las principales religiones del mundo buscan contribuir
al desarrollo individual mostrando un camino para vivir en plenitud, el psicoanálisis
busca propiciar que el individuo encuentre su propio camino. Conocer las
tradiciones y comprenderlas nos permite obtener un mensaje, en este caso, que el
crecimiento personal es posible y que los momentos de crisis, a pesar de los retos
que plantean, pueden ser las mejores oportunidades para ello.

 

Por REDACCIÓN EL HERALDO DE MÉXICO

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