Que le vaya bien al Presidente

Lo contrario implica una mortandad espantosa y ver hospitales rebasados

Hablé antes de la idea de que “quiero que le vaya bien al Presidente, porque si le va bien, nos va bien a todos”. Bueno, no se sostiene. 

Que al Presidente le vaya bien significa una cosa: que cuaje su proyecto de país, un país lleno de pobres, pero pobres dependientes de su generosidad; en el que los asesinatos se multipliquen pero no importe, porque ya “no somos iguales” (a propósito, ¿a los cuántos muertos se puede calificar una política de seguridad pública de “genocidio”?); lleno de paraestatales inútiles, y aun más deteriorado ambientalmente, por aquello del “México fósil”. 

Pero hay un contexto en el que muchos de sus críticos sí queremos que le vaya bien, y es el de la pandemia. Que le vaya mal implica una mortandad espantosa; implica todavía más profesionales de la salud enfermos porque no, no tienen equipo adecuado; implica ver los hospitales rebasados; implica que los cálculos de López-Gatell estaban efectivamente equivocados y que el número de contagios es gigantesco, de manera que la epidemia seguirá entre nosotros. No, no queremos eso. 

Queremos que el Presidente salga con éxito de ésta; incluso con la popularidad por los cielos, inmerecidamente. Que no muera más gente, que los hospitales se basten y podamos volver a trabajar pronto. Este argumento no sólo no se sostiene, sino que es hipócrita e indigno.

Pero así como queremos que le vaya bien para que le vaya bien al país, tenemos que recordar que será a pesar de la destrucción del Seguro Popular, del Insabi, rodeado de opacidad e inoperante, y de que al final tuvieron que entrar al quite los hospitales privados, un bonito acto de solidaridad, sin duda, pero que va a contrapelo de todas las ideas del Presidente. 

Como tenemos que recordar que muchas empresas, y muchos ciudadanos por la libre, decidimos entrar en confinamiento antes de que nuestro líder lo considerara una buena idea, en pleno “Mordisco Tour”. 

Como tenemos que recordar que la iniciativa privada, incluidas varias instituciones académicas, tuvieron que aplicarse para que entre todos consigamos ese equipo que tanto necesitan nuestras doctoras, nuestros enfermeros, etc., y que presuntamente no, no llevaba el gobierno adquiriendo desde enero, como ilustran los aviones llegados de China in extremis o el nuevo negocito bartlettiano

Como habrá que preguntar qué pasó con la compra fallida de los otros ventiladores, esa que involucra a un personaje con antecedentes de fraude en pleno final de la corrupción, o por qué Cofepris no libera los otros, los que hizo la Volkswagen.

Y es que de este virus es mucho lo que desconocemos, pero sí sabemos algo: no lo matan la negación de la realidad ni la ausencia de crítica.

Así pues, propongo, ya que efectivamente tenemos que jalar para el mismo lado, que dejemos de perder el tiempo en chantajes. [nota_relacionada id=1007038]

POR JULIO PATÁN

COLABORADOR

@JULIOPATAN09

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