Bacalar, del paraíso al infierno

En una corriente constante se mueve el agua, pero aquí no la hay. Una cosa es la contaminación que se queda arriba y otra la que baja al sedimento donde viven los estromatolitos que mantienen viva a la laguna

Bacalar llegan más visitantes que hace cuatro años y el municipio está creciendo. Foto: Especial
Bacalar llegan más visitantes que hace cuatro años y el municipio está creciendo. Foto: Especial

Un 3.5 por ciento de la laguna de Bacalar se encuentra contaminada y, aunque no representa todavía un riesgo para los locales y visitantes, es posible que lo sea en un periodo de cinco años, dijo en entrevista Tania Casa Madrid Alfaro, antropóloga y activista de Bacalar y consejera de Coparmex Chetumal.

Comentó que dentro de las principales problemáticas causantes están la falta de un sistema de drenaje adecuado en casas, hoteles y campos agrícolas, pues menos de un 18 por ciento de la población está conectada a algún desagüe.

También hace falta una legislación, un marco jurídico que prohíba la utilización de químicos, fosas sépticas e incluso el límite de turistas que llegan a la zona.

A la fecha, a Bacalar llegan más visitantes que hace cuatro años y el municipio está creciendo, pero no se está desarrollando con orden. Hasta antes de 2012, un 68 por ciento del turismo que llegaba era en su mayoría europeos en busca de descanso, pero a partir de este año el porcentaje de turistas nacionales aumentó hasta sobrepasar en cuatro a uno al extranjero.

La activista agregó que es prioritario buscar alternativas agresivas porque en este suelo de la Península de Yucatán, todo lo que está o se desecha en la tierra va a parar a los humedales y la selva tropical, lo que se filtra va a dar a la laguna.

El problema, dijo, es que, hasta este momento no se ha generado una planeación adecuada por parte de las autoridades y sigue existiendo corrupción en el municipio.

 

 No se sabe de los predios que pudiera recuperar el ayuntamiento y montar un pequeño parque o museo, solo recaudan las autoridades de locales y poderosos, dijo. El municipio es gobernado por la hoy difunta Nueva Alianza, junto con el Partido Verde Ecologista.

 

Aunque a la fecha no existe un estudio de la capacidad que soporta la laguna, son diversas ONG y organismos, quienes monitorean los 65 kilómetros de la laguna de los Siete Colores. Se tiene seguridad de que está llegando más gente, pero también de que no existe un plan de sustentabilidad, por lo que hay en trabajar en consecuencia, afirmó.

 

Por BEDILIA BRIZUELA

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