Siete mujeres que revolucionaron la vida cultural de México, según Elena Poniatowska

Elena Poniatowska aborda en su libro “Las siete cabritas” la pasión, trabajo y creatividad artística de siete mujeres que se convirtieron en iconos del feminismo en México

La escritora Elena Poniatowska desarrolla en su libro siete cabritas un amplio análisis de aquellos personajes femeninos que revolucionaron la historia de México
La escritora Elena Poniatowska desarrolla en su libro siete cabritas un amplio análisis de aquellos personajes femeninos que revolucionaron la historia de México FOTO: Especial

La vida cultural de México está llena de manifestaciones que hacen referencia al talento y creatividad de las mexicanas. Entre ellas se encuentran siete mujeres que de algún modo fueron pioneras en el quehacer artístico y cultural.

La escritora Elena Poniatowska desarrolla en su libro siete cabritas un amplio análisis de aquellos personajes femeninos que revolucionaron la historia de México entre quienes se encuentran Frida Kahlo, Pita Amor, Nahui Olin, Rosario Castellanos, María Izquierdo, Elena Garro y Nellie Campobello.

Frida Kahlo (1907-1954)

 

Con sus frase supe siempre que en mi cuerpo había más muerte que vida resume su condición de salud, pues a los seis años padeció poliomielitis, enfermedad que le impidió caminar libremente y que dio paso al desarrollo de su creatividad, ya que su padre le compró colores y le hizo un caballete para que pudiera pintar en cama. A los siete años descubrió el amor, no en carne propia pero sabía lo que era ese sentimiento, de modo que ayudó a su hermana Matilde a escapar de su casa con su novio.

Pies para que los quiero si tengo alas para volar dijo cuando a los 30 años le amputaron la pierna. Frida se reconocía a sí misma como una mujer llena de deseo, que estaba en brama, eres feroz que sin embargo sentía que perdía la vida cuando su amado Diego Rivera la dejaba.

Frida fue una de las primeras mujeres que destacó en el mundo de la pintura de la mano de sus autorretratos, de naturalezas vivas, cuadro nacionalistas y muchos de ellos realistas en los que daba testimonio de su condición femenina, libre y empoderada.

Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein (1918-2000)

Conocida como Pita Amor era una mujer de alta sociedad que tendía un amor tan grande por sí misma que esmeraba su cuidado personal de manera tan peculiar que presumía no usar más de dos veces el mismo vestido. Su temperamento hacía imposible que sus padres pudieran controlarla.

Su personalidad le impedía ser dominada por un hombre y encontró refugio en el arte a través de la poesía, por lo que fue apadrinada por Alfonso Reyes. Fue conocida como la undécima musa, por el circulo de intelectuales que la rodeaban entre los que se encontraban Salvador Dalí y María Félix.

Cuando tenía 41 años decidió que era momento para ser madre, sin embargo al dar a luz se dio cuenta de su incapacidad para criarlo, por lo que otorgó la custodia a su hermana mayor, Carito. Antes de que eso ocurriera su hijo cayó a una pileta donde murió ahogado cuando tenía un año siete meses. Este evento le provocó una gran crisis; no deseaba ver a nadie, su vida personal se volvió silenciosa de un día para otro, se alejó y descuidó su aspecto físico.

Superada la tragedia, reapareció en la vida pública en los años 70 donde dominó toda escena donde se presentaba. Entre sus obras se encuentran: Yo Soy Mi Casa, Polvo y 48 Veces Pita.

Carmen Mondragón (1893-1978)

 

Conocida en el mundo intelectual como Nahui Olin fue hija del general Manuel Mondragón y amante del Dr Atl. Modeló desnuda para fotógrafos y pintores; forma parte del mural del Diego Rivera La creación como la musa de la poesía erótica. Se caracterizó por ser una de las mujeres más bellas de la década de los años 20, pero terminó deambulando por la Alameda.

Nació en una familia acomodada, por lo que estudio en el Colegio Francés y de ella destaca Poniatowska su espontaneidad, desnudez, demencia y la forma en que conducía su barca en un mar infestado de tiburones. Afirma que a pesar de sus múltiples amantes no tuvo amor más grande que el que sentía por su padre, quien fue uno de los principales autores del asesinato de Francisco I Madero.

No sólo fue una musa de artistas, también fue creadora de obras de caballete y poesías. Sin embargo lo que más destaca de ella es su postura desprejuiciada ante la sexualidad, pues desafió a la sociedad de su época y se liberó en un mundo conservador.

María Izquierdo (1902-1955)

 

Según Elena Poniatowska, María Izquierdo se vestía de tehuana y trenzaba su pelo con cintas de colores a la manera de Frida Kahlo, pero dizque resulta más mexicana que Frida Kahlo, porque no es folklórica sino esencial. La describe como una soldadera revolucionaria, ya que fue una mujer que luchó incansablemente por ser más que una madre y esposa, pues se casó a los 14 años.

Izquierdo pasó a la historia como la primera artista plástica que tuvo una exposición individual de sus obras en Nueva York. En sus pinturas se aprecian escenas de la vida tradicional mexicana, así como la vida de mujeres indígenas y la vida religiosa del país.

María quería ser libre y más que una madre y abnegada esposa, por lo que se divorció; esa no fue la única lucha que enfrentó pues su talento se antepuso al ego de los muralistas mexicanos como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros quienes desecharon un proyecto muralístico para el Departamento del Distrito Federal.

La rabia y la amargura ensombrecen a la pintora. Vilipendiada, el rencor la invade y la contamina. A pesar de que el crítico Justino Fernández la llama la mejor pintora contemporánea mexicana. María afirmaba que era un delito ser mujer y tener talento.

Elena Garro (1916-1998)

Se casó con Octavio Paz cuando sólo tenía 21 años. Su obra está ligada íntimamente con su matrimonio y es casi imposible pensar en ella y separarla del poeta. Vivió una historia de amor y odio con él, pues estuvieron casados 24 años.

Los personajes femeninos en su obra son ella misma, contradictorios y a veces destructivos. En sus obra describe la provincia mexicana dividida por la guerra cristera. Una de sus obras más destacadas es La Culpa es de los Tlaxcaltecas.

En sus obras Elena Garro es un feminista, que sin proponérselo defiende a las mujeres. Si vida estuvo sesgada por el amor y las profundas depresiones que sufría, sobre todo tras su divorcio de Octavio Paz. Su obra fue comparada con la de Juan Rulfo.

Rosario Castellanos (1925-1974)

Tenía como gurús a Virgiania Woolf, Simone Weil y Simone de Beauvoir. Sus cartas a Ricardo Guerra revelan que era mujer entregada al amor, son devastadoras, estrujantes y obsesivas.

Creció en la región Altos de Chiapas y se convirtió en la primera escritora de ese estado. trata de temas políticos, ya que concebía al mundo como lugar de lucha en el que uno está comprometido.

Su vida amorosa fue una tragedia, pues estaba obsesionada con Ricardo, quien constantemente le fue infiel, por lo que vivió constantes escenas de celos que desahogó sobre papel.

Nellie Campobello (1900-1986)

 

La brava luchadora que nunca se repuso a la pérdida de su amor Martín Luis Guzmán, la que cambió la escritura por la danza y que se dedicó a documentar la danza prehispánica e indígena en su libro Ritmos indígenas de México, que publicó junto a su hermana Gloria.

Nellie pasó a la historia por ser una de las fundadoras de la Escuela Nacional de Danza, institución que dirigió desde 1937 hasta 1984. Era una mujer libre que amaba el movimiento, mismo que plasmaba en su danza. Amaba la libertad que tienen las olas del mar, incluso más que al amor.

Su nombre de nacimiento era Francisca Ernestina Moya Luna, y llegó a ser considerada Prima Ballerina de México. Lázaro Cárdenas le encargó que montara una coreografía para conmemorar el inicio de la Revolución a la que denominó 30-30.

Entre sus obras más representativas se encuentran: La virgen de las fieras, Barricada, Clarín, Binigüendas de plata, así como Cinco pasos de danza o danza ritual y Danza de los malinches.

Francisco Villa era su ídolo, por lo que en Cartuchos, relatos de la lucha en el Norte de México escribe sobre él y lo reivindica como héroe nacional. Nellie tenía en común con su amor Martín Luis Guzmán su pasión por el Centauro del Norte.

Todas ellas fueron mujeres que revolucionaron la vida cultural de México, ya que impusieron la frescura de sus ideas en una sociedad dominada por los hombres. Se convirtieron en partícipes del feminismo activamente al defender sus ideas y destacaron por la pasión y entrega con que vivieron su día a día.

Estas mujeres son dignas de reconocimiento. Muy a su estilo Elena Poniatowska realiza un homenaje a cada una de ellas en su libro Las Siete Cabritas.

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Redacción Digital El Heraldo de México

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