Mira quién habla con Brenda Jaet: Clarita Sierra, luchando por la vida

La psicóloga y terapeuta lanzó un libro para ayudar a entender mejor a quienes atraviesan por una adicción

LA META. El libro tiene el objetivo de guiar y ayudar a quien atraviesa por una adicción. Foto: NAYELI CRUZ
LA META. El libro tiene el objetivo de guiar y ayudar a quien atraviesa por una adicción. Foto: NAYELI CRUZ

¿De qué trata Luchando por la vida? ​

Es el testimonio que dejó mi hijo Alex, lo encontramos en su computadora cuando falleció. ​Es la narración de cómo, poco a poco, fue entrando en el mundo de las drogas, uno muy obscuro y desconocido del que trató muchas veces de salir, pero no pudo.​

¿Por qué dar a conocer este suceso tan impactante? ​

En un principio me pregunté, ¿quiero escribir este libro? Un libro de angustia, tristeza, el sufrimiento de un hijo y las lágrimas de sus padres, el dolor de toda una familia. ​

La enfermedad de la adicción toca, corroe la vida y la sofoca. Pero la realidad es que me fui dando cuenta que entre líneas Alex quería que su experiencia fuera de ayuda para otra persona, y decidimos publicarlo con la única finalidad de ponerlo al servicio de los demás. ​

¿Qué ha sido lo más difícil ​de contar esta historia? ​

Me ha producido emociones encontradas; por un lado, fue una gran catarsis, me dio la posibilidad de transformar tanto el dolor de Alex como el mío en algo positivo, creo que como familia nos ayudó a sanar. ​

¿Qué legado dejó tu hijo?

Su historia es nuestro legado. Una historia que nace con un testimonio íntimo y profundo. Y a la vez un compromiso como sociedad para dejar de estigmatizar esta enfermedad.​

¿Cuál es el error más común que cometen los padres ante una adicción?

Estamos viviendo una epidemia a nivel mundial, y cuando los padres nos enteramos que nuestros hijos están consumiendo alcohol o experimentando con alguna droga, entramos en crisis; nos da mucho miedo y lo único que hacemos es alejar a nuestros hijos.​

¿Qué se debe hacer para ​ayudar a un adicto?​

La adicción es desconexión, los adictos se sienten poco amados, no merecedores de nada. Lo mejor es no dejarlos, amarlos, protegerlos y nutrirlos de cariño.​

¿Qué nunca debes hacer con un adicto? ​

Yo creo que lo mejor es no dejarlos solos, que sepan que los amamos y que siempre que podamos vamos a estar ahí para ayudarlos. Obviamente no darles dinero para comprar droga, ni darles objetos que puedan vender para comprarla. ​

¿Cuáles son focos rojos? ​

Es importante observar si de repente se alejan de nosotros, descuidan sus estudios y sus responsabilidades. Empiezan a faltar al trabajo, descuidan su arreglo personal. Su conducta se vuelve errática, o están muy contentos o muy agresivos.​

¿Qué tanto influye la familia en una adicción? ​

Claro que la familia puede ser un factor de riesgo para caer en una adicción, familias donde se viven abusos físicos, emocionales y sexuales; familias donde los padres también consumen alcohol o substancias adictivas, pero la realidad es que quitando los miles de mitos que hay alrededor de esta enfermedad, puedo decir que la adicción no discrimina.​

¿Crees que hoy hubieras ​actuado diferente con tu hijo? ​

Viendo hacia atrás podría decir que cambiaría ciertas cosas que quizá no observé durante su adolescencia, pero la realidad es que jamás hubiera imaginado en ese momento que alguno de mis hijos pudiese caer en una adicción. Mis tres hijos eran chavos cariñosos, pegados a nosotros, estudiosos, deportistas y a simple vista felices. Alex comenzó a consumir para pertenecer, para sentirse grande, y terminó solo, en un mundo obscuro y ​
autodestruyéndose.​

¿Qué papel juega la espiritualidad en las adicciones? ​

Para mí juega un papel importantísimo en la recuperación. Las historias de éxito que escucho son: Me levanté un día y me puse de rodillas y le pedí a Dios que me ayudara, ya no quería vivir ni un minuto más así. Y por primera vez trabajé realmente en mi recuperación, fue como un chispazo divino.

¿Cuál consideras que es la razón principal de que haya ​adicciones actualmente?​

El mundo va cada vez más rápido y ofrece miles de estímulos y necesidades que no nos permiten ser felices en el día a día. Los jóvenes viven con un gran vacío existencial y se automedican ​con alcohol y drogas para ​sentirse mejor.

 

 

Por BRENDA JAET

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