Machos anónimos: Hombres asisten a grupos de autoayuda contra machismo

En la Ciudad de México surgen grupos de apoyo para hombres cansados de vivir como machos y en el que buscan replantear el concepto de masculinidad.

Erick E. Tapia / El Heraldo
Erick E. Tapia / El Heraldo
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En el mismo país en el que los feminicidios alcanzan niveles alarmantes, eliminar el distorsionado concepto de macho resulta urgente.

Y es que según datos de ONU Mujeres 2,555 mujeres fueron asesinadas violentamente en México en 2015, la brecha salarial de género llega al 17% y el acoso a las mujeres ha alcanzado al 75% de la población.

Por eso es que en la Ciudad de México grupos de varones han decidido despojarse de la percepción tradicional de virilidad. De hecho abiertamente renuncian al concepto popular de ser hombre y las altas expectativas que en nuestro país conlleva. Ellos se reúnen en grupos autoayuda para compartir sus experiencias y utilizarlos como una herramienta para encontrar una nueva masculinidad. Una en el que pertenecer al género masculino no representa ninguna ventaja, incluso todo lo contrario.

En la calle de Miguel de Cervantes Saavedra número 4A, en la Colonia Moderna, se encuentra uno de ellos. El Círculo Abierto para Hombres. Aquí se renuncia a ser macho y se ayuda exclusivamente a hombres a adquirir una nueva identidad de género en el que no están por encima de las mujeres, donde no hay que ser hombrecito, incluso no se tiene que ser heterosexual para ser un hombre hecho y derecho.

Esto no es para ayudar a las mujeres, son muy claros al respecto. Para ellos, las mujeres no necesitan su ayuda. Su objetivo solamente es ser mejores personas; mejores hombres.

Comparten sus miedos, hablan de sus parejas, sus relaciones y lo que sienten por esas personas, algo de lo que muchos hombres mexicanos no suelen hablar con otros hombres, pues no se acostumbra compartir la intimidad con los amigos, como hacen fácilmente las mujeres.

Su principal enemigo a combatir es el estereotipo. Es el problema que mencionan con más frecuencia en las sesiones: la imposición de lo que deben ser si son hombres, de lo que deben hacer toda su vida para probar que lo son. Desde que nacemos se nos enseña a ser hombres, dicen. El esquema pesa, y pesa mucho, coinciden todos.

Foto: Erick Tapia

Lo que aquí se dice, aquí se queda, gritan al unísono al comenzar la sesión. Sentados en círculo dentro de un cuarto austero, vestido con una recia alfombra fiucsia en los pies y luz blanca sobre la cabeza. Entro al círculo a ofrecer sentimientos, da la indicación Jose Alfredo Cruz, el facilitador de la sesión; una especie de guía y moderador para la experiencia de masculinidades.

El Círculo para hombres los ha ayudado a darse cuenta de los hábitos e ideas nocivos que han tenido siempre y que les impide ser felices por cumplir con un estereotipo de masculinidad. Un estereotipo que, además, se va reproduciendo cuando se lo imponen a sus hijos, y cada nueva ‘versión’ de macho es mejorada, es decir, peor. Es un círculo en el que estamos dando vueltas como hámsters.

Por poco más de dos horas dura la sesión y ahí cuentan sus historias. No las clásicas historias de maltrato a su parejas o a sus familias, sino las vivencias más cotidianas y que les hace cuestionar el mismo origen de su masculinidad. Usan un lenguaje de señas para enriquecer el discurso de quien tiene la palabra, sin interrumpirlo. Una mano alzada significa yo también; manos entrelazadas al frente quiere decir concreta o no divagues. Al final de cada intervención todos dicen: Nahí, un vocablo chichimeca que significa hermano estoy contigo.

Uno de ellos relata que se siente inseguro en el gimnasio durante las clases de baile porque se siente torpe, y mira a otros hacerlo con naturalidad. Al verlos, pensaba eso no está machín. Por otro lado, en una clase de body combat se siente inhábil porque los movimientos le cuestan trabajo, yo creía que el box era genético, que por ser hombre me saldría natural, pero no. Esto le genera conflicto porque mira a los demás como modelos a seguir y le cuesta alcanzarlos. Me doy cuenta que por estar cumpliendo esquemas ando tieso.

Al final, concluyen que quieren ser hombres infieles, pero no a sus parejas ni a sus familias, sino al estereotipo. No tengo por qué cargar algo que no es mío y no me gusta. Me voy siendo infiel a los patrones y los modelos.

Un último ritual antes de dar por terminada la sesión. Todos se acercan y enlazan los brazos; bajan la mirada con expresión de solemnidad. Cierran los ojos y se sumergen en un breve círculo. Seis hombres hechos y derechos celebran su masculinidad, pero completamente alejados de la palabra macho, un concepto anacrónico, incluso tóxico. Aquí se redefine el concepto de ser hombre y lo hacen exclusivamente hombres. Son los grupos de autoayuda para antiguos machos y cada vez los hay más en nuestro país.

Arturo Vega / El Heraldo

 

CÓMO RECONOCER A UN HOMBRE MACHO

  • Actitud, no como un rasgo de la personalidad.
  • No explora alternativas en la resolución de conflictos.
  • Reacciona con irritabilidad.
  • Controla permanentemente la comunicación y la conducta de su pareja.
  • No asiste al médico.
  • No cuida su alimentación, su aspecto y su salud.
  • Tiene problemas en el trabajo.
  • Manifiesta tristeza.
  • No habla con nadie.
  • Se reúne únicamente con hombres.
  • Temas de conversación torno a política, economía y futbol, sin contactar con la intimidad.

DÓNDE:

Círculo Abierto para Hombres
Miguel de Cervantes Saavedra No. 4A Col. Moderna
03510 Ciudad de México
Todos los jueves de 19 a 21 hrs.
Teléfono: 5698-4966

Gendes A.C.
Minatitlán No. 34 Col. Roma Sur (A tres cuadras del metro/metrobús Chilpancingo).
Grupos primer nivel: Lunes y martes de 19 a 21 hrs.; sábados de 10 a 12 hrs.
Teléfono: 5584-0601

Por: Erick E. Tapia y Claudia Altamirano

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