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¿Los emprendedores necesitan educación?

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Emprendedor es la persona que nada constantemente en la incertidumbre, que vive semanas, meses o hasta años sin un salario fijo; que pasa noches sin dormir, que comete errores…  aprende de ellos, transforma e innova, se adapta a su día a día, es resiliente y la pasión es lo que lo mueve a actuar.

Ahora bien, ser emprendedor, es serlo sin importar si nunca te graduaste; si eres doctor, ingeniero, arquitecto, filósofo o pedagogo. La interdisciplinariedad es la clave para poder comprender al mundo, integrar distintos enfoques y proponer ideas novedosas, disruptivas y viables.

El verdadero lugar en donde se desenvuelve un emprendedor es fuera del aula con procesos de autoaprendizaje y de educación no formal. Para comprender esto, es importante saber lo que significa educación. Educación es un proceso continuo de perfeccionamiento humano, esto quiere decir, que de manera no formal (fuera de las instituciones educativas) el hombre busca por naturaleza su continua transformación para llegar a su autorrealización. De esta forma, el emprendedor está en búsqueda constante de nuevos medios para transformarse a él mismo y a su entorno, con la finalidad de crecer para generar ideas que aporten un verdadero valor dado a nuestro contexto global.

El semestre pasado tuve la oportunidad de participar en un bootcamp de emprendimiento e innovación dentro de la universidad. Durante este tiempo potencie y desarrolle algunas habilidades que son necesarias para emprender, como: la toma de decisiones estratégicas, capacidad de análisis, toma de decisiones, negociación, administración y gestión de tiempo, manejo de estrés, curiosidad, entre otras. No obstante, se pueden desarrollar muchas habilidades y adquirir los conocimientos necesarios, ya que el emprendedor es por naturaleza: líder, creativo, curioso, proactivo y tiene una pasión que lo motiva.

Natalia Tommasi Garza (Pedagogía)

 

  • 33% de los emprendedores en México tienen entre 25 y 34 años.
  • 1 de cada tres mexicanos que quieren emprender, no lo hacen por miedo al fracaso.
  • 66% de los emprendedores son hombres vs el 34% mujeres
  • 75% de las empresas cierran antes de terminar el segundo año.

 

 

Esgrimir palabras como antibióticos

Entre los votantes, más entre los primeros votantes, aún se respira un aire acedo de indiferencia, porque todavía nos falta mucho conocimiento sobre nuestro gobierno democrático. La apatía política surge de la ignorancia. Así como, si alguien no sabe siquiera qué es una yarda, es imposible que se entusiasme con un partido de futbol americano, así también nunca alguien se emocionará con la política si no entiende las reglas del juego, es decir, si no entiende la relevancia histórica de los sucesos y cómo esos sucesos le afectan a él.

Hacer política no es lo mismo que hacer campaña política. Las sobremesas, los diálogos entre colegas y todos nuestros comportamientos, ya sea en las calles o en cualquier espacio público, son actos políticos. La conversación, en especial, nos constituye como ciudadanos, nos relaciona con el otro.

Todavía en muchos contextos se ve a la política como un tema tabú. Es alarmante. Una democracia silente es una democracia enferma. El diálogo público funge de termómetro para la democracia. Tantos periodistas asesinados y otros muchos más amenazados, por ejemplo, deberían llenarnos de pavor.

Para combatir la enfermedad del silencio es necesario que recuperemos la voz en los asuntos públicos. Es necesario que, cuando termine el escándalo electoral, no recaigamos en nuestro acostumbrado letargo. Urge que incorporemos a nuestra conversación cotidiana los temas ríspidos que nos conturban a todos. Urge que hablemos de las reformas legislativas así como hablamos de una película en cartelera, que hablemos de relaciones exteriores como hablamos de una final de futbol, y que recriminemos las injusticias del gobierno a sabiendas de que las cometieron contra nosotros.

En cuestiones de política nunca hay alguien que tenga la absoluta verdad. Ese es un principio básico para que fluya la conversación. Aceptar eso nos conduce también a aceptar que el lenguaje es el mejor instrumento que tenemos para hacer política, porque nos permite entrever las diferencias. No alcanzaremos ningún tipo de unidad entre los ciudadanos si no concienciamos nuestras diferencias.

El lenguaje es un instrumento. Aprendemos a usar los instrumentos con la práctica; el leñador aprende a usar el hacha talando. Y nosotros sólo dialogando aprenderemos a conversar democráticamente. Entonces, quizá los políticos dejen de hacer campaña como se hace mercadotecnia. Ese silencio apático, que nos convierte en masa, se cura usando las palabras.

Con la conversación generamos vínculos que nos permiten después ejercitar nuestra participación ciudadana, hacer asociaciones civiles y buscar mecanismos que obliguen al gobierno a cumplir con su trabajo. Las acciones bien intencionadas, y las esperanzas en un México mejor, de nada sirven sin ideas, sin un conocimiento claro de los hechos que únicamente es posible mediante la conversación.

Para que ese instrumento que es el lenguaje nos dé frutos, debemos considerar la conversación en su contexto histórico. Necesitamos tener en la punta de la lengua la historia de nuestro país. Conocer la historia significa andarse con los ojos bien abiertos, estar al tanto de los períodos económicos y políticos por los que ha navegado nuestro país; tener memoria histórica significa conocer las reglas del juego. Y el juego de la política consiste en saber dialogar.

 

Alberto Domínguez Horner (Filosofía)

 

 

 

El lenguaje es un instrumento. Aprendemos a usar los instrumentos con la práctica; el leñador aprende a usar el hacha talando. Y nosotros sólo dialogando aprenderemos a conversar democráticamente.

 

 

¡México es responsabilidad de todos!

 

Este 1 de julio tenemos una oportunidad histórica como padres de familia de formar a nuestros hijos en democracia, participación, responsabilidad social, en que nos vean no sólo ser espectadores sino protagonistas del presente y de su futuro.

Es innegable que los padres educamos, pero sobre todo con el ejemplo, y para entender un poco más, desde una perspectiva científica, me permito hacer referencia a las neuronas espejo descubiertas en 1996, por un grupo de neuro científicos italianos de la Universidad de Parma:  Rizzolatti, Fogassi y Gallesey.

Las neuronas  espejos omienzan a desarrollarse a partir de los 3 meses de edad. El bebé tiende a imitar las conductas, gestos y movimientos que le enseñamos.

Si aplicamos esta teoría científica al tema que hoy nos ocupa, veremos que la educación cívica de nuestros hijos inicia y se refuerza cuando nos ven activamente colaborar, participar en la casa, en la comunidad, cuando para estas próximas elecciones nos ven informarnos, involucrarnos activamente, votar.

Este 1º de julio estará en las urnas, votando por primera vez, la generación nacida en el nuevo milenio. Generaciones que nos vieron participar en el 2000, 2006 y 2012. Serán ellos probablemente los que definan el rumbo de la historia de nuestro país. Y lo harán imitando de alguna manera lo que hayan aprendido en estos años.

Claudia María García Casas (Directora de la escuela de Pedagogía)

 

 

¿Y qué son las neuronas espejo?

  • Son las células nerviosas de nuestro cerebro que se activan cuando observamos a alguien realizando cualquier acción
  • Una acción que inconscientemente llama nuestra atención y tendemos a imitarla.
  • Nos ayudan a comprender mejor algunos aspectos de la naturaleza humana, desde la empatía hasta la capacidad para el lenguaje.

 

 

Por Redacción Heraldo de México

 

 

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