Jorge Viladoms: Tiempo y música

El pianista mexicano no sólo ha sobrevivido en la industria de la música clásica internacional; también lo ha hecho en el altruismo y el lujo

FOTO: BERNARDO CORONEL
FOTO: BERNARDO CORONEL

 

 

Tienes un máster en Pedagogía Musical y uno en Arts Performance, los dos con menciones honoríficas. ¿Cómo integras esto en tu trabajo?

Aunque te apasiones completamente con la música y sepas tocarla, el enseñar es otra cosa. En la maestría de Pedagogía te enseñan justamente eso, cómo enseñar. En la maestría de Performance te enfocas más a ser concertista. Se complementan muy bien, ya que los músicos hoy tenemos que ser capaces de dar conciertos y de enseñar; hay que tener la combinación. Siempre me ha gustado dar clases. Llegué a Suiza a los 18 años. Vendía helados para pagar mis estudios y daba clases. Con la maestría le di estructura a esa pasión.Tengo alumnos desde nueve años hasta 26; es algo que me fascina.

¿Por hiciste Fundación Crescendo con la Música?

Mi mamá me inculcó desde pequeño el valor de la empatía. Nos hacía convivir y apoyar a niños de un orfanato. Venían a la casa, los ayudábamos, y por eso siento esa necesidad.
No soporto ver el sufrimiento de los niños y no hacer nada al respecto. Es mi forma particular de agradecer la suerte que yo tuve de haber nacido con otras posibilidades. Colaboro con el centro educativo La Barranca, en una de las colonias mas pobres de Guadalajara, introduciendo la música en el programa es-
colar diario, como una materia más.
Me traje 100 instrumentos de Suiza para que los niños tengan otra vida. Ahora me voy a llevar a Suiza a 20 de ellos a tocar conmigo en un concierto en el Victoria Hall en mayo.

Eres embajador de una marca relojera, platícanos acerca de ello:

Me gusta ser embajador de Jaeger Le-Coultre porque, para mí, es destino. Vivo en Suiza, cuna de la alta relojería. Me apasionan los relojes, son un arte. Representar una marca que hace arte como yo, me hace identificarme mucho y sentirme orgulloso de ello. También soy afín a los valores que tienen: calidad, pasión
y precisión. Belleza evidente que no necesita spotlight.

¿Qué es el tiempo para ti?

Es un concepto que me encanta porque es relativo. Cuando doy un concierto, el tiempo se me hace lento y luego cuando me escucho se me pasa muy rápido. La música es el único arte que entra en el flujo del tiempo, pero en sí no existe. Necesitas crearla para que exista en el tiempo. Los relojes son instrumentos para medir el tiempo pero no son el tiempo.

¿Qué opinas de la escena de la música clásica actual?

Estamos viviendo un problema de placer instantáneo en donde confundimos la diversión con el placer.
Falta profundidad, sumergirse en una obra, leer un libro. Vivimos en la distracción para no ir adentro de nosotros. Hay mucha pereza y falta de enfoque para disfrutar la música clásica, sobre todo.
Vivimos en una gran crisis mundial en muchos sentidos y ámbitos. Gastamos mucho en tecnología, pero no lo hacemos en cultura, ni en buena música. Todo es más efímero y superficial. Para mí, el futuro de la música clásica depende, principalmente, de la formación. Todas las escuelas deberían impartir clases de música clásica como parte de sus programas de educación. Hay que formar e informar a la gente sobre este género.

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