Ixtab, la diosa maya que acompaña a los suicidas

En la civilización maya la muerte por suicidio era honorable, de igual forma como lo era la muerte de los guerreros que morían en batalla

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Ixtab guiaba a las personas que se suicidaban, a buscar el camino correcto para que descansasen en el paraíso. FOTO: Tribuna de Campeche

Mejor conocida como la diosa del suicidio o deidad de la horca, Ixtab era conocida con este nombre dado a su peculiar representación. En la cual se podía apreciar a una mujer que llevaba una soga atada al cuello.

En la civilización maya la muerte por suicidio era honorable. De igual forma como lo era la muerte de los guerreros que morían en batalla; los hombres que morían por sacrificio a alguna deidad e incluso, las mujeres que morían al tener a sus hijos.

Así que esta diosa era la protectora de todas las personas que se suicidaban, ya que era ella quien las guiaba a buscar el camino correcto para que descansasen en el paraíso.

Ixtab, también conocida como la diosa de la muerte, era la esposa de Chamer, el dios de la muerte, y era la encargada de guiar a las almas suicidas, con el objetivo de que encontraran el paraíso.

El mito

El mito sobre la diosa de la muerte se conoce por haber cuando las deidades veneradas eran mortales. Para ese entonces había una hermosa mujer, caracterizada por su belleza y su juventud: su nombre era Ixchel.

Dado a que la joven radiaba una belleza incomparable, la lista de pretendientes era sumamente larga.

En el listado destacaban dos jóvenes, uno era desconocido, mientras el otro llevaba por nombre Itzamná. Entre ambos jóvenes nació una gran rivalidad, así que no dejaban de discutir por el amor de aquella joven mujer de aspecto incomparable.

Para cesar las discusiones entre ambos jóvenes, la hermana de Ixchel, la cual llevaba por nombre Ixtab; propone una lucha entre ambos jóvenes. El ganador de la batalla tendría el amor de su hermana, así los pleitos terminarían de una vez por todas.

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Mientras ambos contrincantes luchaban, e Itzamná tenía casi ganada la batalla, su rival le traiciona por un descuido, así que el joven Itzamná muere en manos de aquel desconocido.

Al ver la muerte del joven, Ixchel corre a los brazos de su amado y sin soportar el dolor, la joven le promete a su hermana Ixtab, que su alma siempre será de él. Por ende, lo perseguirá hasta el fin. Así que aquella joven de hermoso parecer se suicida para estar con su amado.

Viendo esto, Ixtab maldice al hombre que mató a Itzamná ya que, gracias a él, su hermana también estaba muerta.

Después de todo lo ocurrido, Itzamná se convirtió en el dios del Sol y la hermosa joven de nombre Ixchel se convirtió en la diosa de la luna. Y aunque Ixtab en un principio era la diosa de la luna, pasó a ser la diosa del suicidio.

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Una muerte honorable

La diosa del suicidio era representada con un cadáver. Con los ojos cerrados y colgando de un árbol. Se cree que antes de que el mito de la diosa Ixtab sucediera, todas las personas que se suicidaban quedaban vagando en el más allá.

FOTO: Unión Cancún

Así que después de esto, la diosa Ixtab se encargó de limpiar sus almas y guiarlas al paraíso; para que así tuviesen un descanso eterno.

No existía ningún miedo en las personas que decidían suicidarse; puesto a que estaban seguros de que la diosa de la horca estaba esperándolos en Cilcalco. Para darle fuerzas y cobijo tras haber decidido la muerte honorable del suicidio.

Por Redacción Digital El Heraldo de México

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