El acordeón de @arkasmi: la ingesta de alcohol y sus efectos

Bienvenido al Acordeón de @arkasmi el día de hoy hablaremos de mitos y realidades sobre la ingesta de alcohol y sus efectos

CUARTOSCURO.
CUARTOSCURO.

Estamos en plena temporada de posadas, navideña, fiestas de fin de año y muchas celebraciones más. Es un excelente momento para aclarar algunos mitos populares sobre la ingesta de alcohol y así estar mejor preparados para que no nos agarre de sorpresa.

Mito: Mezclar cerveza, vino y otros licores emborracha más que beber un solo tipo de bebida alcohólica. Realidad: La alcoholemia es la proporción de alcohol que circula por la sangre después de beber una cierta cantidad, es lo que determina lo borracho que uno está, mezcles o no lo que puntualiza el nivel de borrachera es la dosis.

Mito: El alcohol te da energía. Realidad: No. Reduce la capacidad de hacer cualquier tipo de actividad. Es un depresor del sistema nervioso.

Mito: Sólo beber vino o cerveza no produce ningún problema por los pocos grados que contiene. Realidad: Lo que realmente afecta es la cantidad que se consume.

Mito: Todas las personas reaccionan igual al alcohol. Realidad: Existen muchas razones que afectan a nuestra reacción ante el alcohol: el peso, la proporción de agua y grasa, la hora del día, el estado de ánimo o la bioquímica del cuerpo.

Mito: Quien está más acostumbrado a tomar, se emborracha menos que otros.

Realidad: Los que han creado tolerancia no se emborrachan menos, sino que muestran menos los efectos.

Mito: Un baño con agua fría o un café bien cargado te hacen sentir mejor. Realidad: Nada vuelve sobrio de jalón a un ebrio.

Mito: El alcohol ayuda a ligar y mejora la vida sexual. Realidad: El alcohol puede producir relajación y hacer ver a alguien más interesado en el sexo, pero interfiere en la capacidad sexual.

Mito: Beber alcohol durante la resaca, la mejora. Realidad: La agrava, ya que es la misma sustancia que la produjo.

Mito: Las pastillas de vitamina B6, tomadas antes o después de beber evitan la cruda. Realidad: Su única utilidad es la aplicación por vía intramuscular en casos graves.

Mito: Teniendo en la boca un chicle, granos de café o soplando de determinada manera, se engaña el alcoholímetro. Realidad: Estos métodos no sirven porque el alcoholímetro mide igualmente el alcohol, aunque haya otro tipo de sustancias.

Mito: Se puede eliminar más rápidamente el alcohol del cuerpo haciendo ejercicio o vomitando. Realidad: Por estas vías se expulsa menos de un 2% de alcohol, insuficiente para afectar al nivel de alcoholemia.

Mito: Consumir dos cucharadas de aceite hace que el alcohol no afecte al estómago. Realidad: Este método sólo recubre una mínima parte del estómago y permite el paso del alcohol, ya que el aceite es líquido.

Mito: Los antiácidos, la tónica y otras sustancias que protegen el estómago combaten al alcohol. Realidad: Aunque puedan reducir el malestar provocado por la mezcla de sabores o por el vómito, no afectan al nivel de alcoholemia ni hacen recuperar antes la sobriedad.

Mito: Beber te quita el frío. Realidad: Lo que logra es tener una sensación de calor, no nos calienta en realidad.

Mito: Se mueren las neuronas cuando tomas. Realidad: Se disminuyen ciertas habilidades mientras el alcohol está en tu cuerpo, pero al día siguiente tu mente volverá a la normalidad.

Lo que seguro sirve para evitar una curda desagradable es dormir un poco más de lo normal, hidratarte con bebidas que contengan electrolitos, comer ligero y sobre todo, si no quieres tener una resaca y poder disfrutar de tu celebración, la clave más importan- te es beber con moderación.

 

Nos vemos la siguiente semana en #elacordeondearkasmi

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