El amor propio no tiene talla

Su filosofía, la ha llevado a bajar 45 kilos, crear un blog y dar charlas para incentivar confianza entre las chicas curvy

El amor propio no tiene talla

A sus 27 años de edad, Gabilú Mireles ha vivido todo un proceso para reconocerse y aceptarse.

Ya no es su peor enemiga, ahora se preocupa por su salud, lo que la ha llevado a bajar 45 kilos.

No fue fácil, porque para comenzar este camino tuvo que asimilar lo que venía (dietas, terapias, críticas), entendió que el amor propio, es la mejor forma de demostrar interés por ella misma, y decidió amarse de la misma manera durante el tiempo en que se sometiera a los tratamientos para bajar de peso, pero también lo haría después de haberlos terminado.

Cuando era niña, Gabilú Mireles, activista del amor propio, no había dimensionado cuan importante es para la sociedad la figura femenina.

Su familia fue la primera en abrirle los ojos, pues para ellos su sobrepeso siempre fue un tema negativo. Mientras que los medios de comunicación le confirmaron que su cuerpo distaba mucho de ser el de la mujer perfecta.

Crecemos ante una sociedad que nos dice que debemos ser delgadas, y con el paso del tiempo comenzamos a odiarnos porque no lo somos. Esto nos los enseñan nuestras propias madres, abuelas y las las revistas, asegura Gabilú, quien desde hace más de un año emprendió el reto de crear Fat Gab (FatGab.com), un blog dedicado a empoderar a las mujeres con sobrepeso y baja autoestima.

Desde pequeña se volvió fanática de la moda, pero de todas esas prendas bonitas que podía observar en tiendas y pasarelas, ninguna iba con ella, pues según las reglas de estilo, las mujeres gordas no deben usarlas porque no se les ven bien. Al no poder portarlas, decidió ponerse ropa negra y floja, porque el negro adelgaza.

Yo era la que siempre tomaba las fotos grupales, porque era la gorda del grupo. Cuando iba a comprar ropa con mis amigas, me quedada en la sección de pulseras o bolsas, fingiendo que me interesaba comprar algo de ahí, no era un tema fácil, no les podía decir: ¡No,no voy porque estoy gorda!, recordó.

Además, al nacer en una ciudad pequeña de Tamaulipas, las prendas plus size eran casi imposibles de adquirir. Ella se sentía gorda y lo expresaba, pero la gente que la escuchaba solía contestar: No estás gorda, estás bonita, sin embargo, su respuesta siempre fue: bonita es distinto a gorda y, sí estoy bonita, pero también estoy gorda.

Tiempo después se mudó a la Ciudad de México y ahí comenzó el cambió, abrió su blog (Fat Gab), y al buscar más información sobre las chicas curvy se dió cuenta de que no era la única mujer gorda en el mundo, y que además podía vestirse como ella quisiera, por que la moda no es exclusiva de ciertos tipos de cuerpos.

El momento clave que la convirtió en activista del amor propio, fue cuando decidió tomarse una foto en bikini, subirla a sus redes sociales y darse cuenta que esa seguridad que ella mostraba en la foto era aplaudida por muchos, y que el miedo al rechazo sólo estaba en su cabeza, fue entonces que se armó de valor y comenzó a escribir, en su particular forma de hacerlo, a todas esas chicas que el miedo al rechazo en algún momento las ha paralizado.

Ahora a través de charlas y cursos, asegura y reitera, una y otra vez, que el miedo viene de uno mismo. Porque no hay enemigo más grande que no aceptarse.

A estas alturas, la recta final del proceso se acerca, y de acuerdo con ella esto es en sentido figurado, pues no sólo falta que baje 10 kilos más, sino trabajar, día a día, y para siempre en el amor propio.

Por supuesto, la transformación ha dejado secuelas.

Las estrías, por ejemplo, que no son feas, según Gabilú, son la prueba de que la piel está viva.
Finalmente y luego de todo el proceso, se ha dado cuenta de que el secreto está en amarse y entender que, para vivir, no hay fórmulas mágicas.

Por Adriana V. Victoria

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