Propósitos de Año Nuevo, consejos para comenzar el año 2021 en la catástrofe

¿Cómo comenzar un año nuevo sin prisas, presiones y con más tranquilidad de espíritu?

Propósitos de Año Nuevo, consejos para comenzar el año 2021 en la catástrofe

Tú y yo sabemos que lo último que pensábamos en el inicio del año 2020 es que la vida nos cambiaría radicalmente en unos cuantos meses. En medio de luces, familiares, amigos y música estábamos embargados por una esperanza de que este año sería mejor que el anterior, y los propósitos de año nuevo representaban esa seguridad de que nuestra larga lista de deseos y expectativas se cumpliría esta vez. 

Pero con esa esperanza nos acompaña una ceguera ante lo impredecible: estamos tan enfocados en el cumplimiento de metas que nos olvidamos que las catástrofes son inevitables. Pero, ni en la cuenta atrás ni en las doce uvas hay pista alguna de las catástrofes, tragedias y errores inevitables e intrínsecos de la vida humana.  

Ese primero de enero las noticias sólo podían hablar de los incendios en Australia y de una posible tercera guerra mundial. El contraste entre la víspera del año nuevo y el primero de enero era radical. Era como si en la noche todos nos hubiéramos metido en una burbuja, en la burbuja de la indiferencia frente a las crisis inminentes.

Con esto en mente, me cuestiono si las preguntas que nos hacemos en ese primero de enero serán las correctas. Todos estamos hartos de vivir marcados por la incertidumbre, como una estocada que nos atraviesa el cuerpo. Pero ¿no habría mejor que replantearnos el curso del mundo en lugar de evadirnos en propósitos de años nuevo que no lograrán un cambio profundo en el mundo en que vivimos? ¿Cómo vivir la crisis de una manera activa?

Una de las propuestas de los estoicos, escuela filosófica fundada en el 301 a. C., es que la tranquilidad de la existencia sólo es alcanzable cuando te concentras en aquello que únicamente puedes controlar tú, y todo aquello que está fuera de tu control debes aceptar su curso. Esto no quiere decir que nos volvamos indiferentes frente a los problemas, sino más bien que debemos enfocarnos en aquello que sí depende de nosotros. 

Entonces, ¿cómo comenzar un año nuevo sin prisas, presiones y con más tranquilidad de espíritu? Comencemos con controlar lo que sí está en nuestras manos. Luego pensemos en el alcance de nuestras acciones. ¿Para que esta pandemia llegue a su fin basta con que obedezca las normas sanitarias, use cubrebocas y me quede en casa?

El problema que subyace es todavía más profundo y más difícil de solucionar: se requiere un cambio de mentalidad, de actitud y de relación con el mundo. ¿Podemos controlar el cambio climático en su totalidad? Seguramente no, pero una cambio de mentalidad seguro que sí. Empecemos por educarnos, hacer las cosas diferentes. 

Si uno de los problemas urgentes es nuestra relación con la naturaleza, pregúntate tu papel en ella y lo que puedes hacer mejor. Evita el plástico, cambia tus hábitos. Hay tantas cosas que se pueden hacer y que están al alcance de nuestras manos. Basta con enfrentarnos al mundo de manera activa. Los científicos están haciendo su parte consiguiendo la vacuna, ¿tú qué estás haciendo? ¿basta con que te quedes en casa? No lo creo. 

 La filosofía en este sentido nos ayuda a poder comprender la inevitabilidad de la catástrofe que impregna nuestra esencia, pero también nos da las herramientas para empezar a darle más sentido a la vida e incluso más que un primero de enero. Este próximo 1 de enero a las 12:00 mejor detente en medio de la fugacidad de la cuenta atrás, y pregúntate ¿qué nos llevó a vivir así?¿Qué quiero hacer diferente? 

Quizá volverse filósofo no sea tan malo: ser filósofo es replantearte tu circunstancias, preguntarte acerca de ti mismo y de la relación con los otros y el mundo. Creo que la esperanza es más verdadera cuando se piensa en lo que está en nuestro control que simplemente contar doce uvas, cuando se reflexiona y se permite cuestionar nuestras acciones y la consecuencias de ellas en el mundo. Atrévete a cambiar.  

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