Haz tu denuncia aquí

El Edén Radiactivo en Chernóbyl

A más de tres décadas de lo sucedido, la vida se abre paso en la zona; actualmente en Chernóbyl viven osos, bisontes, lobos, linces, caballos de Przewalski, y unas 200 especies de aves, entre otros animales

TENDENCIAS

·

El 26 de abril de 1986 el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbyl (Ucrania) sufrió una explosión durante unas pruebas técnicas. A consecuencia del accidente se emitió unas 400 veces más radiación que la liberada por la bomba nuclear lanzada sobre Hiroshima (Japón) en 1945. Este es, hasta la fecha, el mayor accidente nuclear de la historia.

A 33 años de la catástrofe, Chernóbyl, la exitosa serie de HBO, ha vuelto a traer a la actualidad el accidente que conmovió al mundo.

Si bien es cierto que las labores de descontaminación se iniciaron de inmediato. Alrededor de la central nuclear se creó una zona de exclusión de la que se evacuaron unas 350 mil personas. Los evacuados nunca regresaron a sus hogares y hoy el área sigue vetada al ser humano.

Aunado a lo anterior, el impacto inicial sobre la naturaleza fue también importante. Una de las partes más afectadas fue el pinar ahora conocido como "bosque rojo". Esta zona recibió las mayores dosis de radiación, por lo que los pinos murieron al instante y todas las hojas se volvieron rojas. Pocos animales sobrevivieron a las dosis radiactivas más altas.

Por ello, después del accidente se asumió que la zona de exclusión se convertiría en un desierto para la vida. Dado el largo tiempo de descomposición de algunos compuestos radioactivos, se supuso que el área iba a quedar deshabitada durante siglos.

Sin embargo, a más de tres décadas de lo sucedido, la vida se abre paso en la zona; actualmente en Chernóbyl viven osos, bisontes, lobos, linces, caballos de Przewalski, y unas 200 especies de aves, entre otros animales.

Entre el 4 y 6 de marzo de 2019, científicos y expertos nucleares se reunieron en Portsmouth (Inglaterra), los principales grupos de investigación que trabajaron con la naturaleza de Chernóbyl. Una treintena de investigadores de Ucrania, Francia, Bélgica, Noruega, España, Irlanda y Reino Unido presentaron los últimos resultados de su estudio. Estos incluyen estudios sobre grandes mamíferos, aves nidificantes, anfibios, peces, abejas, gusanos, bacterias y la descomposición de las hojas.

Los trabajos presentados mostraron que en la actualidad la zona de exclusión alberga una gran biodiversidad. Además, confirmaron la ausencia general de efectos negativos de la radiación sobre las poblaciones de animales y plantas de Chernóbyl. Todos los grupos estudiados mantienen poblaciones abundantes y perfectamente funcionales en el área.

Como parte de este proyecto se instalaron durante varios años cámaras de fototrampeo por toda la zona de exclusión. Las fotos revelaron la presencia de fauna abundante en todos los niveles de radiación. Estas cámaras detectaron la presencia por primera vez de osos pardos y bisontes europeos en la zona ucraniana, así como la expansión de la poblaciones de lobos y caballos de Przewalski.

El trabajo con los anfibios de Chernóbyl también detectó abundantes poblaciones de todas las especies, incluso en las áreas de mayor contaminación radiactiva. Se encontraron además, indicios de respuestas adaptativas frente a la radiación, como cambios en la coloración de las ranas.

En efecto, se han detectado algunos efectos negativos de la radiación a nivel individual. Algunos insectos, por ejemplo, parecen vivir menos y estar más afectados por parásitos en zonas de radiación alta. Algunas aves también presentan daños en su sistema inmune, aumento de albinismo y alteraciones genéticas. En todo caso, estas alteraciones no parecen afectar al mantenimiento de las poblaciones.

La ausencia general de efectos negativos de la radiación sobre la fauna de Chernóbyl puede deberse a varios factores; por un lado, los organismos vivos podrían ser mucho más resistentes a la radiación de lo que se preveía.

Otra alternativa es que las especies podrían estar empezando a mostrar respuestas adaptativas que les permitieran vivir en zonas contaminadas sin sufrir efectos negativos.

Además, la ausencia de humanos en la zona podría estar favoreciendo a muchas especies, en especial a los grandes mamíferos.

El futuro de Chernóbyl

En 2016 la parte ucraniana de la zona de exclusión fue declarada Reserva Radiológica de la Biosfera por el Gobierno de Ucrania. Contra los pronósticos iniciales, el área sirve ahora de refugio a numerosas especies amenazadas a escala europea o nacional. Entre ellas destacan el oso pardo, el bisonte europeo, el caballo de Przewaslki, la cigüeña negra y el águila pomerana.

Con el paso de los años, Chernóbyl se ha convertido además en un excelente laboratorio natural para el estudio de la evolución en ambientes extremos.

En la actualidad, varios proyectos intentan retomar la actividad humana en la zona. Se ha popularizado el turismo de catástrofes, con más de 70 mil visitantes en 2018. Existen planes para construir plantas solares para la producción de energía. Incluso el pasado otoño se organizó un festival de música electrónica en la abandonada ciudad de Prípiat.

En 33 años Chernóbyl ha pasado de considerarse un desierto para la vida a ser una zona de interés para la conservación de la fauna.

Por REDACCIÓN DIGITAL EL HERALDO DE MÉXICO