Nuestro futuro sexual con robots (Parte 1)

TENDENCIAS

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Hace un par de meses, en Mayo, Noel Sharkey, quien es un reconocido profesor de robótica e inteligencia artificial de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, realizó una consulta sobre los principales cuestionamientos que se han generado en torno al auge que comienza a tener la industria de los robots sexuales. El especialista, por medio de su Fundación para la Consulta acerca de Robótica Responsable, tituló su estudio como “Nuestro Futuro Sexual con Robots”. Ahí, plantea en la introducción que ya en esta época, en el año 2017, la mayoría de las sociedades liberales aceptan o toleran el sexo en muchas formas y variedades.

Nuestro futuro sexual con robots (Parte 2)

Nuestro futuro sexual con robots (Parte 3)

“Los juguetes sexuales y objetos de masturbación se han utilizado durante siglos y se pueden comprar fácilmente en tiendas en muchos países. Ahora las empresas están desarrollando robots para la gratificación sexual. Pero un robot diseñado para el sexo puede tener diferentes impactos en comparación con otras ayudas sexuales”.

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Asimismo, expone que los robots que actualmente se están desarrollando son esencialmente representaciones pornográficas del cuerpo humano, en su mayoría femeninas. “Tales representaciones combinadas con el antropomorfo humano pueden llevar a muchos a percibir a los robots como una nueva categoría ontológica que existe en una fantasía entre los vivos y los inanimados. Esto es reforzado por los fabricantes de robots con un ojo hacia el futuro. Entienden la importancia del mercado de agregar intimidad, compañerismo y conversación a la gratificación sexual”. Por ello, Noel Sharkey, explica que el objetivo de la consulta es presentar las opiniones diversas que hay acerca de la relación con este tipo de artefactos. “Un problema con la percepción pública de los robots sexuales es que el público no está bien informado acerca de la actualidad de los robots en general. Los robots sexuales son nuevos y sólo unas pocas personas han podido encontrarlos de forma directa. La información en el dominio público proviene principalmente de la ciencia ficción engendrada por la televisión y las películas”.

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Los robots sexuales en la actualidad

https://youtu.be/LFMboZDdv88 El estudio establece que la popularidad de los muñecos sexuales está creando un mercado cada vez más competitivo, en el cual, las compañías que están dentro del juego, se esfuerzan por tener más territorio desarrollando máquinas que se mueven accionadas por el reconocimiento de voz y las conversaciones a través de chatbots. Asimismo, pueden hacer a los robots customizables en el color de los ojos, cabello, vello púbico, color de piel y maquillaje. Algunos tienen gran variedad de movilidad, otros pueden simular el movimiento sexual, imitar orgasmos, expresiones y hasta inteligencia artificial y diversidad de personalidades. Los precios de algunos de los robots sexuales oscilan entre lo 5,000 y los 15,000 dólares. Ante esto, el estudio se centró en las respuestas a 7 preguntas que han recibido una atención prominente en los medios de comunicación y en la academia:

1.- ¿La gente tendría sexo con un robot? 2.- ¿Qué tipo de relación podemos tener con un robot? 3.- ¿Serán aceptables los robots trabajadores del sexo y los burdeles de robots? 4.- ¿Los robots sexuales cambiarán las percepciones sociales de género? 5.- ¿Podría la intimidad sexual con los robots llevar a un mayor aislamiento social? 6.- ¿Podrían los robots ayudar a sanar sexualmente y en terapias? 7.- ¿Los robots sexuales ayudarían a reducir los delitos sexuales?

Aquí vamos presentar las respuestas a cada una de estas preguntas. Sin embargo, como la información es extensa, vamos a realizar la entrega en 3 partes. Esta es la primera, en donde les presentamos la introducción del estudio y las respuestas a la primera pregunta. Mañana publicaremos la segunda parte, en donde presentaremos las respuestas a las preguntas 2, 3 y 4 y pasado mañana la tercera parte con las respuestas a las preguntas 5, 6 y 7.

PREGUNTA 1: ¿LA GENTE TENDRÍA SEXO CON UN ROBOT?

El estudio de Noel Sharkey expone varias encuestas en donde se le pregunta a la gente su usarían los robots sexuales y muchos dan su afirmación. Para poner un ejemplo, citan una encuesta de Scheutz y Arnold realizada en el año 2016 a 100 participantes en Estados Unidos de entre 20 y 61 años, 43% mujeres y 57% varones. “Descubrieron que dos tercios de los varones estaban a favor de usar robots sexuales mientras que casi dos tercios de las mujeres estaban en contra, pero un 86% de todos los encuestados pensaba que los robots darían satisfacción a su deseo sexual. También describe el informe sobre la experiencia satisfactoria de una mujer con un muñeco masculino para una película documental (Reardon 2017). Karley, una escritora soltera de 31 años de Nueva York, explicó que, "siempre asumimos que los hombres son más propensos a disfrutar durmiendo con un objeto y que las mujeres necesitan algún tipo de conexión emocional para disfrutar, pero eso no es siempre el caso". Dijo que "estos muñecos son 100% de silicona, lo que hace que el pene se sienta increíblemente realista." A veces era indistinguible de uno real. Y aunque es un muñeco sexual, en lugar de un robot sexual, tiene una característica robótica. “Es 'pene' se mueve de flácido a erecto, ‘es casi espeluznante’", dijo Karley al reportero. https://youtu.be/GKFHZuCvvS4   Por último, dice el informe, algunas personas no contemplan el uso de un robot sexual por motivos religiosos o por las leyes religiosas. “Nuestras encuestas se han llevado a cabo en los países occidentales y no han considerado las afiliaciones religiosas de los participantes”.

Conclusiones de la pregunta 1

En general, los resultados de las encuestas sobre si la gente tendría sexo con un robot varió considerablemente. “Estos resultados sugieren que habría un mercado para los robots sexuales, más grande para los hombres, pero hay un número significativo de mujeres”. Se requiere una investigación empírica más detallada para identificar una relación causal entre los atributos personales y el deseo de sexo con máquinas, concluye el estudio sobre la primera pregunta.

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