Alternativa para prevenir "escoba de bruja" en mango

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  La "escoba de bruja" es una enfermedad fitopatológica que afecta diferentes cultivos en el territorio nacional, entre ellos, los de mango petacón en estados como Nayarit y la región norte de Guerrero. De acuerdo con el documento “La escoba de bruja en mango, alternativas para su control en Nayarit”, elaborado por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas, y Pecuarias (INIFAP), se trata de una malformación floral que puede afectar tanto brotes vegetativos como inflorescencias. El documento detalla que todavía se desconocen las causas exactas de la enfermedad, no así el impacto, el cual está documentado y básicamente consiste en una limitante en el crecimiento de las plantas ya que se suprime la dominancia apical y se reduce el rendimiento al dañar las inflorescencias. En ese contexto, en la región norte de Guerrero, donde también se cultiva el mango petacón y en donde el trabajo de la Universidad Tecnológica de la Región Norte de Guerrero se ha enlazado a las necesidades de la región, se gesta un proyecto de investigación para contrarrestar su impacto negativo. Pedro Enrique González Hurtado, maestro en ingeniería industrial y responsable del proyecto denominado Esbruja es también presidente del cuerpo académico del desarrollo de software del área de tecnologías de la información en la Universidad Tecnológica. ¿Cómo surge este proyecto de investigación? El proyecto nace a raíz de una necesidad que se presenta entre los productores de la región, es decir, detectar y prevenir la "escoba de bruja". Es importante precisar que una de las actividades principales de esta región —Iguala de la Independencia, Guerrero, al norte del estado— es la agroindustria y con base en ello en la Universidad Tecnológica, sobre todo su área de tecnologías de la información, se dio a la tarea de buscar una oportunidad para enlazar el programa educativo con el entorno. Derivado de ello se detectó que el cultivo del mango petacón, uno de los cultivos característicos de la zona, los últimos cinco años ha visto mermada su productividad como consecuencia de una enfermedad fitopatológica cada vez más recurrente, se trata de la denominada "escoba de bruja". Esta enfermedad, de acuerdo con los especialistas, es multifactorial y tiene un posible origen en la conjunción de algunas bacterias con determinadas condiciones climáticas del entorno. Debido a ello, generamos un convenio de colaboración con el Colegio Superior Agropecuario del Estado de Guerrero, quienes también cuentan con un grupo de investigación enfocado en este problema. Ellos proveen la parte agrícola porque tienen a importantes especialistas, que incluso pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), en ese campo y nosotros proveemos las tecnologías de la información.  ¿En qué consiste el proyecto? Básicamente trabajaremos en el desarrollo de un equipo de diagnóstico rápido de la enfermedad en los campos de cultivo. El equipo de investigación del Colegio Superior Agropecuario cuenta con una prueba biológica para diagnosticar de forma eficiente la enfermedad; no obstante, no se trata de una prueba rápida. Existe un estudio microbiológico que ellos tienen, pero ese estudio demora 15 días en el laboratorio para detectar la enfermedad, es decir, no hay algo que te diga de manera rápida que existe la enfermedad. Ante ello, el productor diagnostica de manera empírica al árbol o al fruto. Es por esto que los productores tienen la necesidad de contar con una herramienta que les permita saber de manera rápida y lo más precisa posible si existe o no presencia de "escoba de bruja" en sus cultivos. Es así que estamos trabajando en el desarrollo de una aplicación tecnológica que nos permita realizar un diagnóstico de corto plazo. Estamos en una etapa temprana del proyecto y estamos definiendo si utilizaremos drones como herramienta de diagnóstico o si lo haremos a través de una aplicación para telefonía celular. ¿En qué etapa se encuentra este proyecto? La primera etapa consistió en realizar un convenio de vinculación con el Colegio Superior Agropecuario; posteriormente, nos pusimos en contacto con el Centro Nacional de Investigación y Desarrollo Tecnológico de Cuernavaca, Morelos, quienes nos ayudaron para formular un proyecto que se benefició en 2016 con recursos provenientes del Programa Federal de Desarrollo Profesional Docente para el Tipo Superior (Prodep) que tenemos las universidades tecnológicas. Con un adelanto que recibimos sobre esos recursos estamos arrancando la primera de cinco etapas. Esta primera etapa consiste en el desarrollo de la aplicación que funcionará con base en procesamiento de imágenes y reconocimiento de patrones; básicamente el instrumento que elijamos —dron o telefonía celular— se encargará de tomar la foto, la procesará y comparará con el material contenido en la base de datos, es decir, el programa deberá realizar una labor de reconocimiento de patrones comunes en la enfermedad. Para ello trabajaremos en el desarrollo de cuatro algoritmos matemáticos orientados exclusivamente al diagnóstico de la enfermedad, todo ello como parte de las primeras tres etapas, mismas que contemplamos estén concluidas para el mes de junio. Es importante precisar que este trabajo está pensado para tres años; no obstante, creemos que para finales de este año estará listo el primer prototipo funcional del equipo de detección de la enfermedad. Por el momento ya contamos con los primeros algoritmos y ya estamos trabajando en el procesamiento de imágenes. ¿Por qué es relevante este proyecto? En primera instancia, porque uno de los principales objetivos de las universidades tecnológicas radica en detonar el desarrollo económico de las regiones donde se encuentran asentadas. Sumado a ello, otra de las cuestiones importantes de nuestros proyectos es solucionar los problemas reales de la sociedad en nuestro entorno. De hecho, fue así como surge la iniciativa de proyecto, cuando recibimos una invitación directa a trabajar en favor de los productores del campo, en este caso de la región norte del estado, donde el año pasado la enfermedad ("escoba de bruja") acabó con 60 por ciento de la producción. Es así que con este proyecto buscaremos dotar de herramientas a los productores para que puedan prevenir la enfermedad en sus cultivos y evitar ese impacto económico negativo. POR: CONACYT