Xbox Series X: probamos The Touryst y nos fuimos de vacaciones

Ahora que la pandemia no nos deja salir de casa, nos encontramos con este juego que probamos en un Xbox Series X y que vale mucho la pena darle una oportunidad

Xbox Series X: probamos The Touryst y nos fuimos de vacaciones

The Touryst es un juego desarrollado por el estudio independiente Shin’en Multimedia, que originalmente salió para Nintendo Switch y Xbox One pero que ahora nosotros tuvimos la oportunidad de probarlo para Xbox Series X.

Este es un divertido videojuego en el que se mezclan puzzles, aventura y misterios por resolver.

El juego comienza cuando nuestro personaje principal aparece en Touryst Island con una simpática camisa para la playa y unos lentes oscuros. El juego no tiene tutorial sino que comienza apelando al instinto del jugador y a su sentido de la exploración, eso si, es un juego muy intuitivo en el que tendremos que poner atención a lo que hay al rededor, explorar diferentes islas, ayudar a NPCs y conseguir dinero para poder avanzar.


Después de resolver los primeros puzzles nos daremos cuenta que nuestro siguiente objetivo es conseguir más destinos turísticos como Hawai, Santorini y otros para explorarlos y conseguir 4 núcleos.


Las pequeñas misiones se componen de pequeños multijuegos como encontrar ingredientes para hace un nuevo jugo, conseguir nuevos discos para un dj en la playa o incluso entrar a un pequeño arcade a vencer los récords de un gamer que te dará todo su dinero si logras vencerlo, guiño que por cierto nos pareció muy simpático, jugar en un arcade dentro de un juego con un arte en bits.


A pesar de que nuestro personaje tiene que resolver tareas durante sus vacaciones, el juego mantiene un ambiente muy relajado que hará que el jugador vaya de una isla a otra resolviendo tareas y misterios sin ningún problema, sobretodo en la nueva generación de consolas Xbox Series X y Xbox Series S en las que los tiempos de carga son impresionantemente rápidos por lo que viajar de una isla a otra no se vuelve pesado.


Por otro lado también tenemos lugares escondidos dentro de los monumentos donde hay que superar diferentes retos que sí requieren mucha más habilidad que las tareas que nos asignan los vacacionistas en la playa o en los lugares de descanso.

Los jefes que hay dentro de estos monumentos tienen un diseño muy simpático ya que están construidos de piedra y las habilidades que exigen son muy diferentes entre sí.

El juego es corto, dura aproximadamente 5 horas o si queremos terminarlo al 100% no toma más de 6-7 horas.

Gráficamente podría recordarnos a Minecraft ya que es una especie de Pixel Art en 3D que funciona perfecto para el juego, apelando a la nostalgia de los juegos retro pero con una sensación de juego nuevo que te relajará y te hará pasar un buen rato.
Como todo buen Pixel Art en 3D, todo en el juego es cuadrado, el agua, las gaviotas e incluso las flores.

No cuenta con música especial, más bien con sonidos o jingles que te acompañan y ambientan dependiendo de los lugares en los que te encuentres.


Conclusión:


Es una aventura muy divertida que sin duda nos hizo pasar un muy buen rato y que terminamos por completo sin ningún problema. El juego es intuitivo aunque no hay que confundir eso con simple o sencillo, ya que algunos niveles exigen más del jugador e incluso hay retos que es probable que se tengan que repetir más de una vez.

Es un juego relajante que asegura un buen rato a los videojugadores y por qué no, que nos hará sentir de vacaciones ahora que estamos encerrados en casa por la pandemia.


Por Montserrat Simó Ramos


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