Temía un golpe de Estado

El presidente Díaz Ordaz optó por reprimir ante la fuerza y relevancia que tomó el movimiento estudiantil en 1968

Díaz Ordaz, fue señalado como responsable de la matanza del 2 de
octubre. Foto: Especial
Díaz Ordaz, fue señalado como responsable de la matanza del 2 de octubre. Foto: Especial

De creer a los trascendidos y las afirmaciones que se han publicado a través de los años, uno de los principales temores de Gustavo Díaz Ordaz, presidente de México 1964-70, era la posibilidad de un golpe de Estado en su contra y temeroso de conjuras comunistas.

Podría atribuirse al sentido de sospechosismo de un mandatario mal informado por sus colaboradores, según el historiador Enrique Krauze.

 

En el marco de un sistema que concentraba el poder absoluto en el presidente, ambas condiciones –la paranoia y la distorsión– contribuyeron decisivamente a la tragedia, señaló Krauze.

Algunos aseguran que se preocupaba por la posibilidad de una asonada militar. Otros, que uno de sus temores era que el movimiento estudiantil que sacudió México en 1968 fuera un vehículo para las ambiciones de dirigentes entre los que hace una década su hijo Gustavo Díaz Ordaz Borja mencionó a Marcelino Perelló o el ingeniero Heberto Castillo, en declaraciones a un diario capitalino.

Al margen de las afirmaciones sobre el carácter y la formación disciplinaria y aun autoritaria del que fue presidente de un país que parecía en paz y en una economía pujante, las versiones son sólo algunas de las que a lo largo de los años han aparecido en diversos medios y que confirman de una forma u otra, al menos en el dicho.

Un texto de Krauze, en la revista Nexos de octubre de 2008, consignó que Díaz Ordaz mantenía muchos temores y era un creyente de las teorías de la conspiración.

Después de todo, acotó, en aquellos tiempos de la Guerra Fría la intervención soviética pudo ser tan cierta como la de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), pero el selectivo lente presidencial sólo veía el complot comunista para apoderarse y ‘cambiar a México'.

Otra versión, adelantada por el propio Perelló, llegó a mencionar que el 68 implicó un golpe de estado contra Díaz Ordaz, pero protagonizado por Luis Echeverría. El entonces Secretario de Gobernación no era cercano a su jefe y su designación como candidato oficial a la Presidencia implicaba un desplazamiento de poder, en opinión del fallecido Perelló.

Otros creen que el poder estuvo verdaderamente en manos de los militares.

Una versión atribuida a memorias nunca publicadas señala que una noche de septiembre, cuando el entonces general Marcelino García Barragán se presentó en Palacio Nacional, el mandatario temía que la visita fuera el anuncio de su deposición. La visita sólo fue para informar el parte del día.

Roderic Ai Camp, un mexicanólogo, doctor en Ciencias Políticas y Sociales especializado en historia de América Latina y de México, aseguró que gracias a la lealtad personal de que gozaba Díaz Ordaz entre los oficiales de alto rango, no se dio un golpe militar, era preferible remilitarizar el país gradualmente y a través de canales institucionales.

Cualesquiera que hayan sido las preocupaciones de Díaz Ordaz lo que se sabe de sus opiniones es por referencias. Sus memorias están escritas –una versión dice que son 215 páginas– pero guardadas.

 

Por JOSÉ CARREÑO FIGUERAS 

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