Represión, también en Xalapa

Rafael Arias fue el único detenido el 20 de septiembre; días después, aprehendieron a 70; mujeres se identificaron con el Movimiento

Reportes de la época resaltan la detención. Arias fue a la cárcel, la primera vez, el 20 de septiembre. Foto: Especial
Reportes de la época resaltan la detención. Arias fue a la cárcel, la primera vez, el 20 de septiembre. Foto: Especial

XALAPA. Un cuarto de ocho metros por ocho metros, un baño con una taza y una reja hacia el patio exterior de un cuartel policiaco contuvo por varios días el deseo de lucha y justicia de los jóvenes. Antes habían estado en los separos de Seguridad Pública, en los sótanos de Palacio de Gobierno, donde los golpearon por protestar en la plaza principal de la capital veracruzana.

En una reacción calificada de autoritarismo, 70 personas que se manifestaban de forma pacífica fueron detenidas en el primer cuadro de la ciudad de Xalapa y permanecieron recluidas del 26 de septiembre al 2 de octubre de 1968, tan sólo unas horas antes de la Noche de Tlatelolco.

Uno de los participantes fue Rafael Arias, un joven de 18 años de edad que cursaba la licencia tura en Economía en la Universidad Veracruzana (UV). Vivió en carne propia el uso de la fuerza pública estatal con gases lacrimógenos y toletes para arrinconarlos y detenerlos, mientras soldados cerraron los accesos.

 

Fue un día de represión generalizada en el que intervino el Ejército y la Policía Estatal. Y el proceso de liberación gradual duró hasta el 2 de octubre, día en que el juez empezó a consignar; (…) alumnos y maestros alcanzamos fianza, recuerda.

 

No fue la primera vez que lo detuvieron. El 20 de septiembre, en un desalojo pacífico, fue el único estudiante aprehendido, acusado por faltas al reglamento de la Policía; salió sólo para ser detenido seis días después.

En ese entonces, en Xalapa se logró una convocatoria amplia y plural, pero con la idea generalizada de repudiar el autoritarismo y arbitrariedad en contra de las libertades y derechos de estudiantes y ciudadanos.

Y su salida de la cárcel tuvo una intervención amistosa de la Iglesia católica: monseñor Abascal y Salmerón ordenó a su obispo auxiliar, Sergio Obeso, que las parroquias juntaran el dinero para cambiar los cheques que padres de familia e integrantes de la sociedad destinaron al pago de la fianza de los jóvenes.

Si hubiéramos durado unas horas más, otro hubiera sido el destino, dice el expresidente de la Sociedad Estudiantil de Economía y hoy investigador de la misma facultad.

VERACRUZANAS

Las mujeres tuvieron una participación activa en el Movimiento, incluso algunas también fueron recluidas en los separos de la policía y en el cuartel San José en Xalapa. Su actuación –como la de la maestra Carmen Vargas– no se ha visibilizado y prácticamente se ha borrado de las narraciones y crónicas de las últimas décadas.

 

Tuvieron una participación activa por el simple hecho de que se identificaban con la juventud estudiantil y defendían los derechos de expresión que teníamos, explica Rafael Arias.

 

Cinco décadas después, ha cambiado el acceso a las expresiones de libertad y el ejercicio de los derechos, define el académico universitario, pero lamenta la escasa participación ciudadana permitiendo que la acción gubernamental pase a niveles de corrupción e ineficiencia escandalosos. Ahora es necesario gobernar al gobierno, añade.

 

Por NALDY RODRÍGUEZ

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