Identidad vigente

Medio siglo después de los Juegos Olímpicos, los logos y pictogramas de México 68 son icónicos y hasta el movimiento estudiantil los usó en su lucha

EQUIPAZO. Pedro Ramírez Vázquez (anteojos) y sus colaboradores,
satisfechos por su trabajo, en su estudio del Pedregal. Foto: Especial
EQUIPAZO. Pedro Ramírez Vázquez (anteojos) y sus colaboradores, satisfechos por su trabajo, en su estudio del Pedregal. Foto: Especial

La identidad de México 68 es una de las más innovadoras que ha visto el diseño olímpico y 50 años después se conserva vigente. Sin embargo, muchos mitos en torno a su creación siguen presentes, entre ellos, que el creador de este logo fue el estadounidense Lane Wyman.

Ciertamente hubo jóvenes que vinieron a aportar e hicieron un gran trabajo, pero no vinieron a enseñar nada, vinieron a aprender. Pedro Ramírez Vázquez siempre estuvo identificado con las raíces mexicanas y al desarrollar la identidad de México 68, él pidió que le pongan líneas paralelas, para evocar el arte huichol.

Todo salió de mexicanos, ningún extranjero tomó parte en la definición, pero sí en el desarrollo, aportaron y enriquecieron pero todas las soluciones fueron mexicanas, explica Javier Ramírez, quien resguarda un amplio acervo en torno a la justa.

Según Ramírez –hijo del director del Comité Organizador de los Juegos, Pedro Ramírez Vázquez–, el arquitecto Eduardo Terrazas contactó a Beatrice Trueblood, quien se convierte en la directora de Publicaciones del Comité Organizador de aquellos Juegos. Juntos visitaron el despacho de George Nelson, quien recomendó a jóvenes para apoyar la creación de la identidad olímpica mexicana.

 

Aunque no había diseñadores en México, pues existía más el diseño enfocado a lo industrial, eran en realidad artes gráficas, porque todo se hacía manualmente, sin ordenadores ni programas de ningún tipo, explicó el también arquitecto.

Por ello, para el trazo del icónico logotipo de la justa participaron cinco personas: el propio Ramírez, Vázquez con Eduardo Terrazas, Beatrice Trueblood, Mathias Goeritz y Lance Wyman.

Este equipo creativo desarrolló una de las imágenes más destacadas del mundo y parte del momento que sentó el precedente para la revolución del diseño gráfico en el mudo.

Tal fue el auge de este logo que apareció en el libro de la Historia del Diseño Gráfico de Philip Meggs, como uno de los más exitosos en la evolución visual.

Además, se crearon los pictogramas del evento. Su objetivo era que, sin entender el idioma, al ver el dibujo fuera claro el deporte del que se trataba. ¡Nosotros inventamos el wazze de la época, era una maravilla! Obviamente entonces no había internet, pero la mejor forma de avisarle a la gente en dónde estaba el deporte que querían ver, era con rutas de colores: cada deporte tenía un color y si te ibas siguiendo ese color, llegabas a verlo. Así, cada pictograma y cada color fueron una innovación en la comunicación, explicó Felipe Muñoz, quien ganó oro en los 200 metros pecho de natación en México 68.

Al ser aquellos juegos los primeros que se transmitieron a color en la televisión, México 68 aprovechó este paso tecnológico para vestir de diferentes cromáticas la justa y aprovechar así el arte tradicional mexicano que es también colorido. Entre el diseño, por ejemplo, el basquetbol se vistió de rojo, el ciclismo de morado, el tiro de gris, el canotaje en azul, pero el remo en aqua y la gimnasia en rosa claro.

Nunca antes, ninguna justa había hecho uso de tantos componentes.

La edición anterior, Tokio 1964, se sirvió de los pictogramas, en la empatía de que su idioma sería muy difícil de entender para los visitantes, sin embargo, eran sólo las breves siluetas a blanco y negro de cada disciplina y cuatro años después, como anfitriones, los mexicanos marcaron la inflexión en la identidad de los Juegos.

Sin embargo, el principal pictograma, que definió a los Juegos de México 68 fue la paloma en pleno vuelo que hacía alusión al irónico eslogan de la justa: Los Juegos de la Paz, mismo que el Movimiento Estudiantil utilizó durante su lucha, pero con una denuncia al centro: una herida sangrante sobre su pecho, como una tranquilidad mancillada por la violencia sistemática del Estado mexicano.

Aunque el Comité Organizador de los Juegos buscaba promover una justa vestida de amistad y pacifismo, en un mundo que enfrentaba las divisiones y conflictos de la guerra fría y de la Guerra de Vietnam, sólo 10 días antes de inaugurar los Olímpicos, el país anfitrión mostró que iba en contra de los valores que promovían sus propios Juegos.

Esa identidad también quedó grabada hasta hoy en la memoria del mundo.

 

Por KATIA LÓPEZ 

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