El México de las haciendas

Con la finca Zotoluca como escenario, en el municipio de Apan, Hidalgo, Stephanía Uribe nos platica de su pasión por los caballos y de cómo disfruta la vida en el campo

Desde la hacienda en Apan,
Hidalgo, que promete ser el
lugar destino para el turismo
de lujo en México, Stephanía
Uribe nos platica la historia del
recinto y de su pasión ecuestre. Foto: Yaz Rivera
Desde la hacienda en Apan, Hidalgo, que promete ser el lugar destino para el turismo de lujo en México, Stephanía Uribe nos platica la historia del recinto y de su pasión ecuestre. Foto: Yaz Rivera

Llegar a la hacienda ubicada en el municipio de Apan, Hidalgo, es como regresar al México de hace muchísimos años, o siglos incluso. Indudablemente Zotoluca impacta. Su tamaño, sus acabados, y una combinación entre un estilo colonial con uno moderno, te transportan a un lugar de ensueño.

Respirar el aire campirano en medio de un paraiso tan imponente es un verdadero privilegio. Y quién mejor que Stephanía Uribe, que constantemente disfruta de la vida de campo, para darnos la bienvenida a esta hacienda.

SOBRE STEPHANÍA

Cartujano es un lusitano negro que acompaña a Stephanía durante esta sesión de fotos, quien desde pequeña está acostumbrada a los aires del campo. Es su caballo favorito y el numero 003. Forma parte de su criadero. Ya tiene tres años conmigo, y todo empezó porque mi tío Francisco Barona era rejoneador. Ahora tiene uno de los criaderos más grandes e importantes de México. Él me regaló dos yeguas lusitanas y Cartujano es hijo de una de ellas, expresó.

Los equinos y las ferias taurinas son sus más grandes pasiones. Tiene un establo de vacas suizas americanas y un criadero de caballos lusitanos.

Es egresada de la carrera de Diseño de Modas, y aunque disfruta diseñar, otros proyectos se le han presentado en el camino.

Le fascina montar. Se despierta temprano, desayuna con su familia y se va con los caballos a dar una vuelta por el campo. En su rancho (que está a pocos kilómetros de Zotoluca), le encanta ver el ganado bravo. Le gusta ordeñar, y lo hace en el establo de vacas que tiene. Pasar el tiempo con sus caballos es una de sus actividades favoritas. Cuando cae la noche, prende la chimenea, bebe una copa de vino y a descansar. Así es la vida en el campo.

NAPOLIÓN Y PANDORA

Tanto Stephanía como su familia son amantes de los animales. Napolión es su poni y Pandora le llamó a un águila que rescató. Desde pequeña conviví con animales, ya que venía cada fin de semana al rancho, comentó. Nos enseñó a Pandora cuando conocíamos la parte trasera de la Hacienda Zotoluca. Con botas, sombrero y un guante en donde se paró el águila, posó a la perfección para la cámara.

Y OLÉ

Después cambió las botas y el sombrero por un traje de sevillana blanco y una mantilla negra. Nos mostró la capilla de la Hacienda, con una hermosa cruz en el altar y rosas negras que adornan cada uno de los espacios del templo sagrado. Disfruta vestirse de sevillana. Se ve a leguas. Y es que ha visitado Sevilla en tiempos de feria y se ha convertido en una de sus fiestas favoritas. Es increíble. La gente acude muy elegante, todas las niñas vestidas de sevillanas. Una gran cantidad de casetas, personas bailando dentro de ellas, es un ambientazo durante el día. Todos entre caballos y mulas perfectamente bien arreglados.

Entre los amplios pasillos de la hacienda, porta uno de sus sombreros, mientras nos platica que su abuela María de la Luz Barroso Barona, que fue la fundadora de la escaramuza en México, le inculcó este gusto.

Entre caballos, águilas, anécdotas de ferias taurinas y mantones, Stephanía posa en cada uno de los espacios de lo que será uno de los lugares destino para el turismo de gran lujo en México. La imponente Zotoluca.

HISTORIA DEL RECINTO

En lengua náhuatl zotoluca significa lugar donde abundan las palmas, o zotoles. La hacienda fue desarrollada en el año 1570 por el virrey don Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón, a quien se le otorgó la cédula real. A su muerte la heredó su hijo, el también virrey de la Nueva España, don Luis de Velasco y Castilla, quien por deudas la terminó cediendo a un general de apellido Aljaréz.

En 1670 murió dicho general, sin tener herederos. Para ese entonces tenía en su poder las haciendas de San Antonio Tochach, San Lorenzo y Zotoluca. Al leer su testamento, se dieron cuenta que había dejado su herencia al clero y la hacienda pasó a manos del Convento de la Asunción de Apan, pero al perder poder la Iglesia en el siglo XVIII, el convento dejó de ser su propiedad.

  • RECINTO A DETALLE

En 2015, una empresa de hoteles adquirió el lugar para desarrollar un exclusivo hotel.

  • SU ARQUITECTURA

El diseño de la casa principal consta de dos etapas, una estilo colonial del siglo XVII, mientras la parte de los costados y trasera un estilo neogótico.

  • LA CAPILLA

Está dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, con 146 rosas negras que simbolizan el manto en el que ella se manifestó por medio de flores.

  • HERMOSO LUGAR

Rivas Mercado realizó un homenaje al pulque de Zotoluca, diseñando un tinacal octagonal con estilo mudéjar en esta hacienda.

1570 Fue el año que Zotoluca fue construida.

 

 

Por Manuel Camacho-Zazueta y María del Mar Barrientos

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