El colorido hogar de Ágatha

La diseñadora española abre las puertas de su departamento en Madrid, el cuál refleja su personalidad. Los colores de México han sido la inspiración de la española para decorarlo

La exótica casa en Madrid de Ágatha Ruiz
de la Prada. Foto:  LOLA MONTERO
La exótica casa en Madrid de Ágatha Ruiz de la Prada. Foto: LOLA MONTERO

Ubicado en el Paseo de la Castellana, el departamento de la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada, es un fiel reflejo de ella. Está decorado con corazones y margaritas, y ha tenido varios cambios desde que pertenecía al escritor José Luis de Villafonga, IX marqués de Castellbell.

Ha tenido varias transformaciones, la primera al adquirirlo junto a su exmarido, el periodista español Pedro J. Ramírez, y la última remodelación ocurrió hace dos años, tras su divorcio, ya que quiso darle un aire fresco y diferente.

En un ambiente multicolor y de tonalidades vibrantes, la divertida, genuina, original y Ágatha Ruiz de la Prada abrió las puertas de su casa en Madrid a El Heraldo de México.

Reconoce que nuestro país es un lugar del que se ha enamorado y por eso lo visita varias veces al año. Adora a su gente, su cultura, sus aromas y sus colores han sido fuente de inspiración para decorar su departamento.

Su chimenea es amarilla, su biblioteca es probablemente el lugar más impactante del lugar, los sillones son rosas, los cojines son de corazón y de margaritas. La afamada marquesa nos recibió con un vestido naranja con bolas de colores azules. que combinaban con sus medias. Sus zapatos eran rojos, siempre trae algo en la cabeza.

Ágatha se tomó tan en serio la tarea de darle un vuelco a su vida que no escatimó en ideas, caprichos y euros. Hizo planos en su estudio y plantearon muchas opciones de color ya que afirma que el suelo lo determina todo en un hogar. Es por esto que cambió las rayas diagonales que delimitan las zonas de cada uno de sus habitantes. Blancas y fucsias para ellas, en dos tonos de rosa para su hija y verdes y azules para Tristán.

El antiguo despacho ha pasado de la madera a las rayas en amarillo y las chimeneas que antes eran de mármol negro, ahora son de oro. La casa es divertida como la dueña. Personalidad, originalidad y color es lo que uno respira cuando cruza el umbral del ático de la prestigiosa diseñadora madrileña.

A toda la decoración tan peculiar y divertida hay que añadir las numerosas obras de arte que ha adquirido, sobre todo, en ArcoMadrid, y que incluye piezas de Peter Zimmermann, Mark Dagley, Yayoi Kusama, Franz West o Julián Opie. Este amor por el arte le viene por línea paterna, ya que su progenitor fue un gran coleccionista español en los años 60.

El comedor de Ágatha, donde su familia hace las comidas y las cenas, se compone de una mesa alargada de colores con sillas igualmente diferentes y originales. Con su inseparable perrito, Jimmy Choo, es la sombra de la diseñadora y el que le ha devuelto la vida, ahora es uno más en su casa.

Divertidos sofás de colores, puffs muy agathizados, un retrato de la diseñadora, flores, libros, mesas de colores, la sala, la inmensa terraza y el lobby con el sillón en forma de pera verde son el claro ejemplo de la esencia de la dueña. Y es que la casa de Ágatha Ruiz de la Prada tiene el toque colorido y extravagante que la aristócrata refleja en sus diseños. Entrar en casa es una fiesta.

La terraza del ático es un verdadero lujo con unas vistas impresionantes que engloban gran parte del skyline de la capital. El suelo está compuesto de losas de color verde y rosa sobre el que reposan unos maceteros de las mismas tonalidades que hacen de este impresionante espacio un mundo lleno de luz y de color.

Nos abrió las puertas de su casa una Ágatha, más animada, con muchas ganas de vivir y que ha dejado atrás su divoricio con el periodista. Hoy se encuentra enamorada de su trabajo, su familia, sus amigos y de una persona muy especial, que actualmente ocupa su corazón. Todos los días en la vida de Ágatha son diferentes y divertidos, no tiene una rutina específica.

En esta nueva etapa ha aprendido que hay que vivirla intensamente. Sus dos hijos, Tristán y Cósima, son su mayor legado y su más grande orgullo. Con ellos trabaja diariamente.

En México eres una persona muy querida, ¿a qué lo atribuyes?

México para mí es una fuente de inspiración, el color fucsia es mi favorito. Mi bisabuelo, el padre de mi abuela, era de Guatemala, y en esa época era parte de México, por lo tanto, debo de tener sangre mexicana, no es normal este colorido en mí. La primera vez que llegué, me invitaron a un Fashion Week; mientras veía a la gente, pensé, ¡pero si yo parezco más mexicana que todos ellos!. Fue emocionante. Tengo mucho en común con este maravilloso país.

¿Cuándo nace tu amor por nuestro país?

Desde pequeña tengo una obsesión. Unas primas de mi madre tenían unas parientas mexicanas y me regalaban unas cintas para el pelo cuando venían en navidades. Siempre soñaba con visitarlo. He conocido bastante, de hecho en alguna ocasión realicé un viaje y a los 10 días ya estaba de regreso en él, trato de visitarlo dos o tres veces al año.

¿Qué sensaciones tienes cuando ves tu marca en tantos lugares?

-Me hace muchísima ilusión porque hay países que son muy difíciles y cerrados como es el ejemplo de Alemania. Pero ver mi marca en México me vuelve loca. Y es que México es como una droga: cuanto más vas, más te gusta.

¿En qué momento personal te encuentras?

En uno fantástico. Hace unos años pensaba que ya era mayor y que tenía ganas (y las sigo teniendo) de tener nietos. Pero pienso que la vida es para vivirla de otra manera y, de repente, renaces y comiezas a ver las cosas como nunca imaginaste. Ahora me apetece bailar, cantar, y estoy que parezco una jovencita.

A dos años de tu divorcio hemos apreciado un antes y un después en tu aspecto físico.

Cuando me divorcié dije: no te voy a volver a ver más en mi vida, y he tenido la suerte de no volvérmelo a encontrar. Eso es un milagro. También me han servido mis viajes, la compañía de mi familia, el trabajo y los amigos; la verdad, estoy fantástica y feliz.

¿Te deprimiste en algún momento?

Gracias a Dios no. Esto no me ha pasado. Poseó un gran sentido común y enseguida reacciono. Con tanto trabajo es imposible derrumbarme. Tengo muchos mecanismos para ello.

¿Sigues creyendo en el amor?

Ahora es cuando creo más que nunca en el amor. Estoy enamoradísima y feliz.

Inicias con ropa de mujer y has ido diversificando conforme han pasando los años; ropa de niño, hogar y papelería ¿qué sigue?

Soy una arquitecta frustrada pero la decoración va fenomenal con mis diseños. He tenido la suerte de hacer jardines, libros, portadas de discos. Y eso hace que siempre esté entretenida. Mi mundo se amplía todos los días.

¿Es dura la competencia en el mundo de la moda?¿Qué te parece ver tu marca falsificada?

Eso no me preocupa ahora. Lo que más me impacta en relación al mundo de la moda es el medio ambiente. Recientemente fui a India y hay muchísima basura, hay que cuidar al mundo; y sobre la copia hacia mi marca ¿sabes lo que pienso cuando veo muchos de mis productos falsificados? Me lo tomo como un verdadero homenaje.

TODO A DETALLE

  • En su casa mantiene rayas diagonales que delimitan las zonas, blancas y dos tonos de fucsias para ellas, y verdes y azules para su hijo.

PIEZAS DE ARTE

  • A toda su decoración se le han sumado piezas de arte de Peter Zimmermann, Mark Dagley, Yayoi Kusama, Franz West y Julián Opie.

MOMENTO EN FAMILIA

  • El comedor, espacio donde comparten los alimentos, se compone de una mesa alargada de colores con sillas diferentes y originales.

 

  • 2 HIJOS TIENE LA EMPRESARIA DE LA MODA.
  • 1960 ES EL AÑO CUANDO NACIÓ ÁGATHA.
  • 20 AÑOS TENÍA CUANDO COMENZÓ A TRABAJAR.
  • 1981 DEBUTÓ EN MADRID CON SU PRIMER DESFILE.

 

 

Por VERÓNICA BENJUMEDA

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