Dîner en Blanc

Más de 4 mil asistentes vivieron una magnífica velada, durante la cena que tuvo como recepción la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec

Durante la cena se vivió un momento muy especial, en el que los invitados agitaron sus servilletas al aire. Foto: Yaz Rivera
Durante la cena se vivió un momento muy especial, en el que los invitados agitaron sus servilletas al aire. Foto: Yaz Rivera

Con un look en blanco, sibaritas, blogueros y socialités se dieron cita en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec para vivir al máximo la experiencia de la séptima edición de uno de los eventos que se han convertido en tradición de la Ciudad de México, Le Dîner en Blanc.

Los invitados llegaron puntuales a la cita en el restaurante El Lago, para trasladarse a uno de los lugares secretos y mejor guardados del bosque, las legendarias Fuentes de Xochipilli, un lugar histórico que hace referencia a la arquitectura mexicana del siglo XX.

Durante la cena se vivió un momento muy especial, en el que los invitados agitaron sus servilletas al aire y levantaron sus copas en símbolo de buenos deseos entre amigos. Posteriormente se les otorgaron luces de vengala que se encendieron, y el espacio se iluminó para crear un ambiente cálido y lleno de emoción.

Conforme avanzó la noche, dos personajes se dieron cita entre los invitados, uno de ellos fue Napoleón Bonaparte, que visitó a los asistentes para divertirlos, al recorrido se sumó María Antonieta, haciendo de esta edición un tributo a la historia y tradición francesa.

¿Cómo surgió?

La fiesta Dîner en Blanc actualmente se realiza en más de 80 ciudades alrededor del mundo.

Todo inició en Francia, en el año de 1988. Ha tenido escenarios como los Campos Elíseos y la Torre Eiffel.

Siete ediciones van en México, ha tenido sedes en Chapultepec, Plaza Manuel Tolsá y Plaza de Santo Domingo.

La Fuente de Xochipili, fue construida por el arquitecto Leónides Guadarrama en el año de 1964.

Para asistir a este evento se necesita invitación. Los asistentes tienen que llevar todo lo necesario para el picnic.

 

 

Por Manuel Camacho-Zazueta

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