Trabajan por supervivencia

En México, 3.2 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años laboran

El trabajo
impide que 2.1
millones de
menores de
edad asistan a
la escuela.FOTO: ESPECIAL
El trabajo impide que 2.1 millones de menores de edad asistan a la escuela.FOTO: ESPECIAL

Héctor, de 16 años, trabaja como ayudante de albañil en una obra. Dice que desde los ocho años empezó a trabajar porque se dio cuenta que hacía falta dinero en la casa y a su papá no le alcanzaba para mantenerlo a él y a sus tres hermanos.

Mis papás, a veces, se quedaban sin comer con tal de que yo y mis hermanos comiéramos, por eso quise trabajar, relata.

Héctor es parte de los 3.2 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años que trabajan en México, lo que representa 11 por ciento de la población infantil del país, de acuerdo con datos del Inegi.

Durante 2017, la tasa de trabajo infantil fue más alta en las áreas menos urbanizadas (localidades menores de 100 mil habitantes) con 13.6 por ciento a diferencia de las áreas más urbanizadas, donde el trabajo infantil alcanzó a 7.6 por ciento de la población de 5 a 17 años de edad.

El año pasado, cuando Héctor estudiaba el tercer año de la secundaria, reprobó una de sus materias preferidas, Historia. Recuerda que ese año se la pasó echando relajo, no estudió, ni pasó el examen extraordinario ni tampoco obtuvo su certificado para poder inscribirse al CECyT 2, como su hermano.

Héctor forma parte de los 2.1 millones de niñas, niños y adolescentes que no asisten a la escuela. La deserción escolar aumenta alrededor de 6 veces más si niñas, niños y adolescentes se encuentran en el tipo de ocupación no permitida, pues la inasistencia escolar alcanza a 40.7 por ciento de esta población.

Para Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) los niños que trabajan lo hacen por la precariedad en la que viven. Los padres no quieren poner a sus hijos a trabajar, dice, pero lo que reciben por su trabajo los niños forma parte del ingreso familiar.

Hector platica que el trabajo de albañil es pesado y lo más difícil es cargar la mezcla, pero es impensable que deje de trabajar: Antes trabajaba en las tardes porque temprano iba a la escuela, ahora entro desde las 7 am. Luego hasta 10 horas estamos en la obra, detalla.

Por Elena Soto

¿Te gustó este contenido?