Tienda refugió a civiles

Habitantes se resguardaron en restaurantes, casas y hasta en estadio de beisbol

MIEDO. Ciudadanos de Culiacán durmieron en una sucursal de Walmart. Foto: Especial.
MIEDO. Ciudadanos de Culiacán durmieron en una sucursal de Walmart. Foto: Especial.

CULIACÁN. El panorama para los que estaban por las zonas de conflicto en edta ciudad el jueves fue terror: corrían y se resguardaban para salvar su vida.

Métete acá, métete acá, gritaban algunas personas a una mujer que corría con su hija en brazos. De fondo, las ráfagas de grueso calibre parecían acallar los gritos de los ciudadanos.

Hubo gente que publicó su domicilio y teléfono en Facebook para ofrecer albergue a quien estuviera en la calle, en un arrebato de solidaridad inusitado.

Tiendas de supermercado dieron asilo y comida a sus clientes. Familias que hacían sus compras en una sucursal de Walmart –en su mayoría mujeres y niños– pasaron la noche en las instalaciones, mientras afuera tronaba la metralla.

A partir de que se desató la balacera, se decidió que todos nos encerráramos en el estadio. Se cerraron todas las entradas y salidas hasta que en cierto momento ya había que salir, narró Heb, un ciudadano que quedó atrapado en un restaurante en el estadio del equipo de béisbol profesional Tomateros de Culiacán.

A las 18:00 horas Heb, su esposa y sus perros caminaron en medio de la penumbra e incertidumbre, rumbo a su oficina. Ahí improvisaron una habitación y pasaron la noche.

Algunas empresas optaron por no abrir sus negocios. Pese a que anunciaron la habilitación del transporte público, casi no se miró circulación en las calles.

Mil 397 escuelas permanecieron vacías por la suspensión de labores; sin embargo, las oficinas de gobierno estatal y municipal trabajaron de manera habitual, con flexibilidad de permitirle a los trabajadores no asistir si no tenían posibilidades.

Los despachos de la Secretaría de Relaciones Exteriores de Culiacán y cuatro municipios más permanecieron cerrados.

Como diamantina, en las calles iluminaban los casquillos percutidos y los cristales rotos. El olor a pólvora ya no era evidente pero sí el humo de los vehículos aun ardiendo.

Trabajadores municipales quitaron de las calles los restos del combate, principalmente restos de vehículos calcinados que aun permanecían en el lugar.

El miedo dejó vacías las calles de Culiacán por la tarde. Cines cerrados, almacenes y plazas con las cortinas abajo.

Hasta el beisbol tuvo que ceder el viernes: el juego entre Los Tomateros y Sultanes de Monterrey esperará la tarde del sábado.

Por Karen Bravo

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