Suman 14 liberados y 624 trasladados de Islas Marías; el sitio está ya vacío

Hace una semana fue trasladado el último reo que habitaba esa prisión; en el lugar ya se siente el abandono

Todo el cambio fue muy rápido, coinciden empleados de seguridad y administrativos. Foto: Diana Martínez
Todo el cambio fue muy rápido, coinciden empleados de seguridad y administrativos. Foto: Diana Martínez

A las 5:30 de la mañana suena un clarín con las tres primeras notas del toque de Diana Antigua, tocadas por un elemento de la Secretaría de Marina (Semar).

El motivo es despertar, como todos los días, a los habitantes del Centro Federal de Readaptación Social Morelos, en Islas Marías, usado por adultos mayores o con alguna enfermedad.

Sin embargo, en esta ocasión sólo atenderán el llamado representantes de medios de comunicación que están de visita porque ya no hay reclusos, de ellos sólo quedan las historias, la nostalgia por su partida, y en el dormitorio C-1, una hoja de uno de ellos pegada en la cama de cemento en la que dormía. En el papel contaba los días transcurridos en 2019, llegó hasta el 9 de marzo, cuando abandonó la isla para ser trasladado, igual que otros 623 reos, a un penal de Ramos Arizpe, en Coahuila.

El traslado se realizó luego de que en el Diario Oficial de la Federación se publicó el decreto para desincorporar este complejo carcelario del sistema federal penitenciario. Ahora será el Centro de Educación Ambiental y Cultural Muros de Agua José Revueltas y estará a cargo de la Semarnat.

Todo el cambio fue muy rápido, coinciden empleados de seguridad y administrativos, invadidos por la incertidumbre sobre su futuro. Como de costumbre, llegan al muelle naval en Mazatlán para partir a la Isla María Madre; pero antes deben pasar seis filtros de seguridad.

Después de siete horas de viaje en altamar, les da la bienvenida un muelle roto, destruido por el huracán Willa en 2018, que dañó varias edificaciones como la biblioteca, postes de luz, el sistema de seguridad y otras construcciones.

Apenas han pasado ocho días de que los reclusos fueron trasladados en aviones de la Semar y de la Policía Federal y ahora María Madre, con 113 años de existencia, parece una isla fantasma.

En los talleres aún se observan las herramientas utilizadas por los internos, afectadas por el óxido y el polvo. El abandono es evidente.

Lo mismo ocurre en el Centro de Readaptación Social Laguna del Toro, donde se encuentra el módulo de alta seguridad C-3 y que albergaba a 20 internos, cuando está diseñado para 512.

También abandonaron la isla los internos del centro de Bugambilias, donde vivían con sus familiares. Al momento del traslado se contabilizaban siete familias y había 10 niños.

Ante las críticas por el cambio que representa para los internos llevarlos a un lugar con rejas y muros, Francisco Garduño, comisionado del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, aseguró que no es un trato cruel, pues las cárceles federales están certificadas por organizaciones civiles.

 

Van a ser reubicados cerca de sus domicilios para que tengan la visita de sus familiares, aquí había presos que tienen nueve años sus familiares sin visitarlos y sin verlos, enfatizó.

 

Para las autoridades, el principal argumento del cambio es que era muy costoso mantener a los internos, se invertían 2 mil 800 pesos por cada uno, al día.

En la isla aún hay unos 400 empleados que también serán reubicados, aunque muchos quieren quedarse en la isla y podrían ser enviados a la Semarnat como guardabosques.

El Heraldo de México tuvo acceso a la construcción más antigua de la isla, que es utilizada como estación de la Semar, ahí se encuentran las que hace décadas, eran las celdas de castigo, ahora sólo son ruinas.

 

Por DIANA MARTÍNEZ

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