Sentencia histórica en la CDMX contra un sacerdote pederasta

Luego de 9 años de que se interpusiera una denuncia en su contra, condenan a 63 años de prisión al párroco Carlos López Valdés, quien cometió crímenes sexuales en agravio de Jesús Romero Colín

El sacerdote pederasta Carlos López Valdés aparece oficiando misa en el documental Agnus Dei, Cordero de Dios FOTO: YouTube
El sacerdote pederasta Carlos López Valdés aparece oficiando misa en el documental Agnus Dei, Cordero de Dios FOTO: YouTube

 

En un hecho sin precedentes en la CDMX, un sacerdote pederasta recibió una sentencia condenatoria.

Se trata del padre Carlos López Valdés, quien fue condenado a 63 años de cárcel -sin la posibilidad de obtener ningún tipo de beneficio ni libertad condicional- y a pagar 75 mil 840 pesos como reparación del daño- por los crímenes sexuales cometidos en contra de Jesús Romero Colín.

Además, este hecho hizo que, por primera vez, un par de obispos: Jonás Guerrero y Marcelino Hernández testificaran en el Juzgado 55 del Reclusorio Oriente. Ambos tenían conocimiento de los abusos cometidos por López Valdés, preso en ese Reclusorio desde hace 19 meses, y a quien nunca quisieron presentar ante la autoridad judicial.

El abogado Luis Ángel Salas, quien ha estado al frente de este caso junto con David Peña y Karla Micheele Salas, a través del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social, explicó que esta sentencia, dictada por la juez Nayeli Adriana López Rodríguez es muy importante para que este tipo de delitos no queden impunes.

En esta sentencia no solamente se condena a Carlos López Valdés, sino que deja clara la participación que hubo por parte de dos obispos que actualmente están en funciones: el obispo de Sinaloa (Jonás Guerrero Corona) y el de Colima (Marcelino Hernández), explicó Luis Ángel Salas.

Ellos tuvieron conocimiento del caso, de los abusos sexuales que cometía Carlos López Valdés en contra de Jesús Romero Colín y nunca lo presentaron frente a una autoridad civil. Tanto el obispo de Sinaloa como el de Colima abrieron un caso canónico –en sus palabras.

Es importantísimo porque nunca se había conocido ese modo criminal de intervención que había por parte de la Arquidiócesis en ese tipo de casos, explicó Salas en entrevista con El Heraldo de México.

Cuando era monaguillo, a los 11 años de edad, Jesús fue víctima de abuso sexual de parte de López Valdés.

Las violaciones tuvieron lugar a finales de 1994 y se extendieron hasta principios de 2001. Sucedieron en la casa que el padre tenía en Cuernavaca y en la Parroquia se San Agustín de las Cuevas, en Tlalpan, donde se desempeñaba como párroco.

Este caso fue llevado a la pantalla grande en el documental Agnus Dei, Cordero de Dios (2011), de la cineasta Alejandra Sánchez.

El 2 de abril de 2007, Jonás Guerrero y Marcelino Hernández confrontaron a López Valdés e incluso le recomendaron que acudiera a un espacio conocido como Casa Damasco, para que se atendiera psicológicamente.

Ese mismo año, Jesús denunció al párroco ante la Fiscalía de Delitos Sexuales de la Procuraduría General de Justicia del entonces Distito Federal.

Una vez que su caso se hizo público, el Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de México comenzó una investigación e hizo un expediente que incluía varios testimonios de sacerdotes y víctimas confirmando la pederastia del sacerdote.

En 2012 y junto con otras víctimas de pederastia, Jesús intentó dar a conocer su caso ante el Papa Benedicto XVI, quien visitó México; pero no tuvo suerte.

Cansado de que lo ignorara tanto la Iglesia como las autoridades, en junio de 2013, Jesús envió una carta al Papa Francisco, en donde no solo le contó su tormento sino la forma en la que la Iglesia mexicana lo ignoró.

En la misiva, Jesús le explicó que Norberto Rivera no quiso recibirlo cuando le solicitó que el expediente del Tribunal Eclesiástico -en el que las autoridades de la Iglesia reconocen los abusos de Carlos López y que incluye un documento firmado por éste último donde admite sus delitos- se presentara como prueba ante la Procuraduría.

Y, en un hecho histórico, el Sumo Pontífice le respondió con una carta fechada en el Vaticano el 19 de julio de 2013 y escrita de su puño y letra donde le dice:

Sr. Jesús Romero Colín: Tengo recibida su carta. Con dolor, vergüenza, la releí y también con los mismos sentimientos la respondo. Perdón en nombre de la Iglesia, así con sencillez se lo pido. No me sale otra palabra. Rezo por usted y por todos los que pasaron por ese martirio. Quiero estar cercano. En Usted y en los que han sufrido lo mismo veo la cara de Cristo ultrajada. Estoy a su lado y, por favor, le pido que rece por mí. Que Jesús lo bendiga y la Virgen Santa lo cuide. Fraternalmente, Francisco.

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Jesús Romero Colín, de 34 años, dijo sentirse muy contento porque a pesar de todas las trabas a las que se enfrentó tanto en la Procuraduría como en la Iglesia, por fin Carlos López Valdés pagará por sus crímenes.

Me siento muy contento por la sentencia, pero sí creo que aún falta mucho trabajo, se ´que hay muchos casos más que siguen en la impunidad y hay que luchar por eso, espero que esto sea un parteaguas, dijo Colín.

Aclaró que durante la gestión de Norberto Rivera nunca hubo cooperación para actuar en contra de López Valdés, hoy de 72 años, y que el  entonces juez eclesiástico, Alberto Pacheco, tampoco hizo nada por apoyarlo.

Sin embargo, el Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social logró que, en 2016, fuera aprehendido en Cuernavaca.

Fue hasta agosto de 2016 cuando se obtuvo la orden de aprehensión en contra de Carlos López Valdés, añadió el abogado Luis Salas. 

Gran parte de este viacrucis, si se consiente la explicación, fue justamente tratar de demostrar que efectivamente Carlos López Valdés no solamente era responsable del delito de violación, sino que también la Iglesia tenía conocimiento de estos abusos y no actuaron, solamente se dedicaron a realizarle un proceso canónico.

Luis Ángel Salas agregó que la sentencia condenatoria es un reconocimiento a Jesús Romero Colín.

En estos 9 años él se enfrentó no solamente a esta situación que ya había sufrido de abuso sexual, sino también a toda la revictimización y a esta forma dolosa de actuar por parte de la Procuraduría de negarle acceso a la justicia.

Añadió que otros de los personajes clave son Armando Martínez, quien es representante legal de la Arquidiócesis y de los abogados católicos, así como Hugo Valdemar que era el vocero y quien durante años negaron los abusos no solo en contra de Jesús sino de otros niños.

La sentencia está arropada por una serie de fotos donde explícitamente aparece Carlos Valdés sosteniendo relaciones sexuales con Jesús; y por la recomendación 001/2015 de la CDHDF la cual permitió destrabar el comportamiento ilícito e irregular de la propia Procuraduría.

Con esta sentencia, Carlos López Valdés ya no va a poder abusar de más niños y eso es un logro porque le hecho de que estuviera libre, ponía en riesgo a otros niños.

Ahora, el equipo de abogados interpondrá una demanda civil en materia de reparación del daño en contra de la Iglesia.

Buscamos la reparación económica (que les parece poca apropiada) y que pueda existir una disculpa pública por parte de la iglesia con respecto a estos actos.

POR DALILA CARREÑO

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