Palacio Legislativo Federal del Porfiriato, una obra anómala

La edificación del Palacio Legislativo estuvo plagado de corrupción

NUEVO PLAN. Tras la obra fallida de Díaz, en
1933 se reconfiguró el proyecto. Foto: Archivo INAH
NUEVO PLAN. Tras la obra fallida de Díaz, en 1933 se reconfiguró el proyecto. Foto: Archivo INAH

En lo que hoy se ve como el Monumento a la Revolución, se gestó el primer gran acto de corrupción, según los registros históricos del país.

El gobierno porfirista, en 1898, adjudicó de manera directa e irregular la construcción de lo que sería el Palacio Legislativo Federal al ingeniero Emilio Dondé Preciat, para la obra de 10 mil metros cuadrados.

Porfirio Díaz integró un jurado que revisó 56 proyectos, entre ellos el del artista italiano Adamo Boari, constructor del Palacio de Bellas Artes; sin embargo, se declaró desierto el concurso internacional.

Era el primer edificio en el México Independiente, cuya construcción era concursada, pero también la primera donde hubo actos de corrupción.

Al declararse desierta la licitación, el jurado porfirista entregó la obra a Dondé Preciat a pesar de ser miembro del jurado; además, se le otorgó la obra con un plan que entregó a destiempo e inconcluso, señaló José Gerardo Guízar, profesor de Arquitectura de la UNAM.

Dondé renunció a la adjudicación ante la falta de honorabilidad del concurso. Documentos del INAH detallan que se contrató en 1904 al francés Émile Bénard para continuar el proyecto; por cinco años cobró un sueldo, pero sólo entregó estudios de un terreno fangoso.

La primera piedra del palacio se colocó el 23 de septiembre de 1910, pero el 20 de noviembre inició la Revolución y se ordenó la suspensión de la obra por falta de recursos.

POR LESLIE MEDINA

eadp

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