Meade: la historia no me juzgará

El abanderado de Todos por México asegura que su campaña fue transparente y que escuchó todas las inquietudes de la población

Foto: Cuartoscuro

SALTILLO. Al centro del escenario, con más de 500 militantes a su espalda y otros 20 mil simpatizantes enfrente, José Antonio Meade puso fin a 88 días de proselitismo que lo llevaron a recorrer el país tratando de convencer al electorado –y a los priistas que querían a un candidato militante– de que un ciudadano, un funcionario público de carrera, era la mejor opción para dirigir al país.

Lo hizo en el auditorio del Parque Maravilla de Saltillo, la capital de una de las entidades donde el PRI ha creado un bastión a lo largo de décadas.

La tarde del miércoles, el candidato se rodeó de pinos que refrescaban el característico calor coahuilense, pero también de militantes e integrantes de los organismos gremiales más antiguos y poderosos: CTM, CNOP, CROC, y otros más, que lucían y sonaban como un ejército escuchando a su general. Calentando ánimos para ir a la batalla, ondeando sus banderas y haciendo ruidos estruendosos con sirenas y matracas.

Durante 27 minutos, Meade pronunció un discurso con el cual pretendía situarse más allá de un punto geográfico, y enmarcarse en un momento histórico para el país; una bifurcación social en la que los ciudadanos deben elegir en las urnas el futuro que les deparará por los siguientes: entre el avance y el retroceso; el autoritarismo y la vocación democrática; la impunidad y el Estado de derecho.

Con un mensaje reminiscente del icónico discurso de Fidel Castro –La Historia me absolverá–, Meade dijo, 65 años después, que todos los presentes estaban obligados a responder que estuvieron del lado correcto de la historia.

También declaró: La historia va a juzgar a quienes, conociendo el riesgo de la alternativa autoritaria y antidemocrática de Andrés Manuel, lo han habilitado.

Amenaza la Suprema Corte de Justicia, amenaza a las Fuerzas Armadas, amenaza a las familias con sacar a los criminales a la calle, amenaza nuestros empleos atacando la inversión que les genera, amenaza a nuestros hijos amagando con destruir su educación y su futuro y amenaza con sacar a tigres y a diablos, dijo sobre López Obrador.

El abanderado explicó que el motivo por el que decidió cerrar su campaña en Coahuila fue porque es un estado que históricamente ha forjado a hombres y mujeres con vocación democrática, que defendieron los ideales de nuestra nación. Ésta es la tierra de Madero, ésta es la tierra de Carranza, ésta es la tierra de miles de hombres y mujeres que levantan sus manos por Coahuila y por el México que queremos defender, afirmó.

Con pesar, el candidato pronunció un nombre: Fernando Purón, el candidato a diputado federal priista que fue asesinado a balazos el pasado 8 de junio en Piedras Negras, Coahuila. Frente a sus copartidarios, prometió honrar su memoria trabajando con valentía y sin descanso para darles tranquilidad y seguridad a las familias mexicanas.

No perdonaremos a los criminales, los vamos a enfrentar, vamos a bloquear sus fuentes de financiamiento y armamento, y vamos a trabajar hasta recuperar un México en tranquilidad.

Y sostuvo: La nuestra fue una campaña transparente, que le habló de frente a los mexicanos, que escuchó y que respondió todas las inquietudes.

De frente a los simpatizantes, Meade Kuribreña reconoció que fue postulado porque contaba con el perfil idóneo para enfrentar los retos del país.

Quiero decirles que no se equivocaron, que no les voy a fallar, que no les he fallado, que puedo voltear a ver a mis hijos a los ojos, a los ciudadanos, y decirles que he acreditado en esta campaña una trayectoria honesta sin más privilegio que servir a México, sostuvo.

 

Por LUIS ALONSO PÉREZ

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