Ex jefe de AMLO, clave en el combate a la pobreza

Ignacio Ovalle conoció al presidente en 1977 cuando trabajaron juntos; ahora se encargará de la política alimentaria

CERCANO. La relación entre el presidente López Obrador e Ignacio Ovalle tiene más de 40 años, comenzó en Nacajuca, Tabasco.  FOTO: MISAEL VALTIERRA / CUARTOSCURO.COM
CERCANO. La relación entre el presidente López Obrador e Ignacio Ovalle tiene más de 40 años, comenzó en Nacajuca, Tabasco. FOTO: MISAEL VALTIERRA / CUARTOSCURO.COM

Cuando recuerda al joven Andrés Manuel López Obrador, hay una anécdota que le viene a la mente al titular de Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), Ignacio Ovalle: el día que estaba con las rodillas metidas en el lodo.

Era 1977, en Nacajuca, Tabasco, y López Obrador hacía camellones para ayudar a las comunidades indígenas. Eso llamó la atención de su entonces jefe, Ignacio Ovalle, quien ese día iba con el gobernador Leandro Rovirosa, pues constató que ese empleado, hoy presidente de México, no era el típico funcionario.

40 años después, los escenarios cambiaron y quien fue jefe, ahora tiene en sus manos uno de los principales programas del gobierno: abatir la pobreza extrema y ser autosuficientes en la alimentación.

¿Qué es Segalmex?

Es un nuevo organismo público que tiene tres misiones. Administrar los precios de garantía y coordinar el trabajo, tanto de Diconsa como de Liconsa. Estas 2 empresas seguirán existiendo, pero coordinadas y los precios de garantía que ofreceremos no tendrán relación directa con los antiguos precios que había.

¿Por qué?

Porque eran generalizados. Voy a poner un ejemplo. Si se decía que había precio de garantía para el maíz, aplicaba para todos los maiceros del país y ahora no. Si había productores muy ricos y prósperos, que son un orgullo para el país, a esos grandes productores, Segalmex -orientada a la gente humilde- no les va a comprar ni un kilo.

¿A quiénes sí les vamos a comprar con precio de garantía? a los campesinos pobres, a los que tienen hasta 5 hectáreas y nada más les vamos a comprar hasta 20 toneladas; además, les vamos a ayudar con el flete.

¿Todo lo hará Segalmex?

Sí, también le vendará a particulares, al mercado, a los molinos, a precio comercial y le entregará a Diconsa lo que se necesite para distribuirlo en la red de 27 mil tiendas del país.

¿El Presidente habla muy bien de usted. Dijo que fue su jefe…?

Cuando lo dice él me siento estremecido, porque realmente lo que tengo es un inmenso respeto, es un monumento a la fuerza de voluntad.

¿Fue un buen pupilo?

¡Qué barbaridad! No digas pupilo. En realidad, desde que era joven, yo percibía un temple muy firme. Él era muy joven en aquel entonces… era 1977 y era como es hoy: bárbaramente trabajador. Pero no se sorprendan. No hemos sido amigos de los que se ven frecuentemente. Por ejemplo, nunca he comido en su casa o él en la mía; la nuestra, es una relación de afinidades profundas, de coincidencias en los sueños.

¿Por eso lo invitó?

Lo único que puedo decir, aunque parezca una exageración, es que estoy dispuesto a dar mi vida para que este trabajo se cumpla bien y logremos desaparecer la pobreza extrema que todavía mancha las estadísticas de México.

¿Cómo lo recuerda?

Un día lo fuimos a buscar el que era gobernador de Tabasco, Leandro Rovirosa, y yo, creo que era Nacajuca, pero no estaba. En ese entonces, él estaba creando algo que llamó camellones chontales, que eran como unos mojones largos de tierra, rodeados de mucha agua. Bueno, lo fuimos a buscar y ¿sabes cómo lo encontramos? con los pantalones arremangados arriba de la rodilla y las piernas metidas en el lodo. No era un director que administrara desde la oficina, que mandara a hacer las cosas o que visitara y se fuera a vivir a Villahermosa. Él vivía ahí, con su familia.

¿Qué peso tuvo el entonces gobernador y el poeta Carlos Pellicer en su relación?

Parece ser que el poeta recomendó al joven con el gobernador y como yo era director del Instituto Nacional indigenista, el gobernador me habló y con mucha prudencia me dijo que lo recibiera.Y le dije: ‘Pues mándamelo’; llegó, le pregunté al licenciado López Obrador por su interés y me dio una larga respuesta. Me habló de los problemas de los indígenas, de los cultivos, de las hectáreas, etcétera y se quedó.

¿Lo han criticado por su pasado con los priistas. ¿Qué opina?

Yo he sido un funcionario profesional, al servicio del país durante muchos años. Trabajé con grupos, líderes, que fueron diametralmente opuestos. No era por cuestiones o afinidades partidarias. Era, la verdad, un trabajo profesional.

 

Por Francisco Nieto 

jrr

 

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