Entre porras, comidas y paseos

Los candidatos presidenciales se alistaron de distintas formas para el tercero y último debate; a algunos se les vio hasta la noche, otros decidieron caminar por la ciudad

Entre porras, comidas y paseos

MÉRIDA. Mientras los candidatos presidenciales se encerraron todo el día en sus bunkers improvisados para alistarse hacia el tercero y último debate, sus seguidores y colaboradores estuvieron muy activos, repartidos en diferentes puntos de la capital yucateca: algunos volanteando, otros turisteando y hasta hubo tiempo para disfrutar de la comida tradicional.

Pero esta concentración la rompió Jaime Rodríguez El Bronco, quien decidió a mediodía caminar por el Paseo de Montejo, la principal avenida de Mérida y a su estilo presumió que él no necesita de asesores de Harvard, ni de staff, para alistarse para el debate.

Eso sí, no soportó los 36 grados centígrados y a unas cuadras se detuvo para tomarse un jugo de piña, aunque no consiguió el piquete de tequila que se le antojó.

Una hora después apareció en escena la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, quien se puso a volantear con el dirigente del PES, Hugo Éric Flores, y el candidato a gobernador, Joaquín Díaz Mena Huacho, en la transitada 
avenida Jacinto Canek.

Se trató de un acto fugaz porque la lluvia, después de varios días que no se sentía, sorprendió a los yucatecos. Sin embargo, quien no se mojó fue Marcelo Ebrard, sólo turisteó y hasta se fue a desayunar al mercado de Motul.

De Andrés Manuel López Obrador poco se sabía. La última vez que se le vio, antes del debate, fue cuando abordó una camioneta en el aeropuerto y luego se perdió en la carretera que conecta a 
Campeche.

Fue hasta a las 20:00 horas cuando se le vio llegar al Gran Museo del Mundo Maya. Ahí, fue el vencedor del aplausometro que se instaló entre simpatizantes de todos los candidatos en la avenida 60 Norte, quizás porque fue el único que vistió guayabera.

López Obrador se preparó lejos de Mérida. Fuentes de inteligencia que lo siguen dijeron a El Heraldo de México que se hospedó en la hacienda Mayaland Uxmal, de la familia Barbachano, ex dueños de Chichén Itzá.

En el caso del candidato del PRI, José Antonio Meade, no se le había visto desde su llegada el domingo, cuando declaró que Anaya es un vulgar ladrón. De hecho, ese día ni siquiera fue a apoyar al aspirante a gobernador del PRI, Mauricio Sahuí, en su debate en Valladolid.

Se esperaba que por la mañana estuviera en una rodada ciclista en Paseo de Montejo, pero no llegó, decidió encerrarse en su hotel a seguir los consejos del publicista Carlos Alazraki, David López y Vanessa Rubio. Aurelio Nuño estuvo unas horas, pero luego regresó a la CDMX. Sólo para comer mariscos abandonó el hotel. Luego regresó y se alistó para su tercera cita, la última de la campaña.

Meade tuvo el contingente de seguidores más numeroso, pero no igualaron los aplausos que tuvo su adversario morenista, aunque sí tuvo el apoyo del coordinador del PRI en el Senado, Emilio Gamboa, quien vaticinó que este debate hará competitivo en el país a su candidato.

Los simpatizantes del panista Ricardo Anaya fueron los primeros en llegar al museo. Anaya estuvo encerrado preparándose en un departamento del complejo Zentinello, una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Su última aparición pública fue hace tres días en Valladolid. Fue el más reservado de todos, y aunque una estructura local lo promovió por Mérida, le falló al momento de llegar porque fueron más ruidosos los que apoyaban a Meade y a López Obrador.

POR HERBERT ESCALANTE Y FRANCISCO NIETO

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
PaísFOTO: Cuartoscuro

SNTE aprobó el gasto millonario