EDITORIAL: El número 12

Queremos pedir que se revalorice la vida e impedir que continúe creciendo la idea de que matar a un semejante no tiene consecuencias

CUARTOSCURO
CUARTOSCURO

La indignación por el asesinato del periodista Javier Valdez, por el ataque a la subdirectora y al reportero del semanario El Costeño, del que resultó muerto éste, y por los homicidios no esclarecidos de los otros cuatro periodistas que han muerto en lo que va del año, no es un nudo en la garganta sólo del gremio ni una petición de trato preferencial.

Se trata de una alerta para arrojar luz sobre el mismo problema que aqueja a todos: reporteros o contadoras; maestras o taxistas; abogados u obreros, hijos o madres. Y, sobre todo, no dejar impunes agresiones, en las que autoridades de los tres niveles de gobierno no han hecho su parte esclareciendo autores, móviles y aprehendiendo a los culpables.

Lo que se busca es exigir que se ponga un alto a la impunidad, pues 98 por ciento de los asesinatos en el país no se esclarece nunca, según las estadísticas oficiales. 

Queremos pedir que se revalorice la vida e impedir que continúe creciendo la idea de que matar a un semejante no tiene consecuencias, ni que es fácil deshacerse de la crítica, de la fiscalización, de la acuciosidad.

En realidad, se trata de no acallar las voces de los que no tienen tribuna.

Amén de pesquisas, peritajes, matrices biológicas, búsquedas de ADN y coincidencias dactilares, queda clara una cosa: las personas que acribillaron a Javier Valdez lo hicieron con frialdad no sólo al momento de presionar los gatillos, sino en la planeación del hecho.

Al periodista de Ríodoce lo mataron a las 12 del día, de 12 impactos y desde una camioneta modelo 2012. Hubo meticulosidad en el mensaje.

Quedará en los investigadores y juzgadores nos den la oportunidad de ver ante la justicia a los presuntos responsables y, eventualmente, aclarar si fue así.

Pero eso sólo fue el acto que le quitó la vida a Javier Valdez, lo que en realidad lo puede matar es el olvido, la indiferencia, la impunidad.

Nosotros, en EL HERALDO DE MÉXICO, compartimos la indignación por este y todos los crímenes y nos comprometemos a combatir, desde esta trinchera, los lastres que mantienen al país inmóvil e indefenso ante este tipo de actos de barbarie y, sobre todo, de la impunidad. 

Por los seis periodistas muertos en lo que va del año; por las docenas, centenas, de desaparecidos, levantados, asesinados, amenazados o coercionados.

A Javier le dedicaron 12 balazos para quitarle la vida. Nosotros le tributamos estos 12 párrafos para que nunca le olvidemos. Ni uno (ni una) más.

-Redacción El Heraldo de México

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