El gasto para partidos crece más que el salario

El Instituto Nacional Electoral otorgó recursos por más de 6 mil millones de pesos a los partidos políticos para la elección de 2018

Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE, y Carlos Ramírez Marín, representante del PRI ante el instituto. FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO
Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE, y Carlos Ramírez Marín, representante del PRI ante el instituto. FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO

Los partidos políticos no sólo ganan (mucho) más que los trabajadores de a pie, sino que también aumentan sus ingresos públicos el doble de rápido de lo que la gente crece su salario.

Ayer, el Consejo General del INE aprobó seis mil 788 millones de pesos como financiamiento público para los partidos el próximo año, cifra que incluye el gasto ordinario y los recursos para las campañas electorales de 2018.

En 2012, la elección similar anterior, los partidos recibieron cinco mil 142 millones de pesos. Esta cantidad significa que, con sólo haber estirado la mano a la hacienda pública, los partidos incrementaron nominalmente 32 por ciento su presupuesto; pero en términos reales, al ser deflactada la cifra con base en el índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), el aumento es de 11.5 por ciento.

En tanto, el salario diario de los trabajadores asegurados que calcula mensualmente el IMSS, entre diciembre de 2012 y junio de 2017 (último mes del que se tiene registro), pasó de 270.91 pesos a 334.21; esto es 23 por ciento más, nominalmente. Al deflactar igualmente estas cantidades, el incremento real en ese lapso fue 4.6 por ciento. Esto significa que el presupuesto que el INE dio a los partidos para el 2018, cuando se renovarán Presidencia y Congreso, creció a un ritmo de más del doble (2.5 veces) de lo que se incrementó el salario de la mayoría de los mexicanos.

Los partidos a los que se asignaron más recursos son: PRI, con mil 689 millones 590 mil 77 pesos; PAN, con mil 281 millones 144 mil 450 pesos, y PRD, con 773 millones 583 mil 685 pesos. El principal parámetro para medir la participación de los partidos en la vida democrática del país –que es la cantidad de gente que convocan a las urnas– no justifica el incremento ni en el presupuesto que reciben los partidos.

En la última elección presidencial, el abstencionismo cayó con respecto a 2006, y quedó en los mismos niveles del año 2000: 36 por ciento en ambos años. En contraste, el crecimiento nominal del financiamiento público a partidos entre 2000 y 2012 fue de 68 por ciento, pasando de tres mil 64 millones de pesos a cinco mil 142 millones. En otras palabras: mientras que los partidos no lograron llevar a las urnas a más electores entre 2000 y 2012, el dinero público que se les entrega para dicha actividad incrementó 68 por ciento.

¿Te gustó este contenido?