Desterrados sin razón

Ésta es la historia de Edgar, quien para lograr asilo en EU, debió abandonar a sus padres, acosado por pandillas y gobierno

Edgar recuerda que en la estación migratoria de la frontera norte su labor era cocinar para los demás migrantes.Foto: CORTESÍA.
Edgar recuerda que en la estación migratoria de la frontera norte su labor era cocinar para los demás migrantes.Foto: CORTESÍA.

Edgar es un migrante hondureño que a los 18 años huyó de su país por la violencia; al narrar su historia evita mencionar el nombre de su comunidad, teme que Las Maras lastimen a sus padres que aún siguen allá.

Escapó junto con la familia de su hermano, asegura que les fue imposible seguir viviendo en Honduras también por ser disidentes y formar parte de una agrupación opositora al gobierno de su país.

Hay muchos problemas y conflictos con maras y pandillas, me invitaron a formar parte, pero no me gusta contarlo porque tengo familia allá. El motivo principal fue mi activismo por pertenecer a un grupo contrario al gobierno de mi país, las policías militares me agredieron, me golpearon y patearon, platica.

De haberse quedado en Honduras, analiza, él o su hermano ahora estarían muertos. Recuerda que, en la emergencia, vendieron una motocicleta, la televisión y el refrigerador de su hermano para poder salir.

Pienso que si nos hubiéramos quedado hoy estaríamos muertos, como ya lo están muchos amigos de la escuela, detalla con nostalgia.

La violencia es la principal causa de expulsión de las familias centroamericanas. El Salvador encabeza la lista con 60 asesinatos por cada 100 mil habitantes, mientras que Honduras llega a 42 por cada 100 mil, Jamaica reporta 55 homicidios por cada 100 mil habitantes y Guatemala 26.1.

Cuando llegaron a Chiapas, la familia de Edgar y su hermano, estuvieron 10 días en un albergue en Tapachula, luego unieron a una caravana de mil personas.

Gracias a la caravana, nos unimos a ella, y por eso pudimos llegar a la frontera de Estados Unidos. Fue un viaje complicado porque la esposa de mi hermano estaba embarazada, y tenía que caminar.

El joven hondureño platica que ir en la caravana aseguró su paso por México, dice que una familia que se separó de la caravana fue secuestrada por el crimen organizado.

Se subieron a un taxi y el taxista los llevó con los de un grupo de delincuentes. Los liberaron porque tanto su familia como los integrantes de la caravana pagaron por su libertad, recuerda.

En Tijuana, BC, terminó su viaje en México. Luego, pasaron por el cruce Internacional El Chaparral, a Estados Unidos, donde solicitaron asilo, desde entonces están allá.

POR ELENA SOTO

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