Dejan solo al Benemérito

La tumba del presidente Benito Juárez está en completo abandono

La tumba del Benemérito de las Américas está resguardada por varios felinos que viven ahí. FOTO: ESPECIAL
La tumba del Benemérito de las Américas está resguardada por varios felinos que viven ahí. FOTO: ESPECIAL

La tumba de mármol de Benito Juárez no está rodeada de coronas de laureles ni arreglos florales, sino de una colonia de gatos callejeros que maúllan noche y día. El paso de los años tiene deteriorado el mausoleo del Benemérito de las Américas que ya nadie visita. Por si fuera poco, el sismo del 19 de septiembre de 2017 lo dañó más.

El Museo Panteón de San Fernando representa un riesgo y está cerrado porque en 18 meses las autoridades capitalinas no han restaurado el sepulcro del prócer oaxaqueño, ni las criptas de los otros héroes nacionales enterrados en el sitio.

Dentro del panteón un módulo de cristal cubierto con periódicos fue habilitado como caseta de vigilancia, donde un policía capitalino pasa las horas al terminar el rondín por los pasillos y darle agua a los felinos.

Después del sismo han venido personas a ver los daños y hacer cotizaciones, son los únicos que han ingresado. La tumba de Juárez tiene daños en una columna y humedad en la parte de arriba, dice el policía.

El sitio ya no se puede conocer; el Presidente ha basado su proyecto de nación en él: Quiero pasar a la historia como uno de los mejores presidentes de México, aspiro a estar a la altura de Benito Juárez.

Hace 147 años el cuerpo del presidente Juárez entró en este lugar, después de una procesión que partió de Palacio Nacional, encabezada por la alta burocracia, jueces, ejército y el pueblo que lloró al defensor de los derechos humanos, la mayoría vestidos de negro, cuya vestimenta se extendió a un mes como luto riguroso.

En el salón Embajadores de Palacio Nacional, donde López Obrador recibe a distinguidos funcionarios y jefes de estado, el cuerpo embalsamado de Juárez fue colocado en un ataúd de caoba, adornado con ramas de oliva y laurel con las letras BJ.

De hecho a unos metros, está la habitación en la que dormía Juárez y que desde el 18 de julio de 1872 nadie ha sacado la cama en la que dio sus últimos suspiros de vida. No fue una cama cualquiera. Se diseñó a la proporción de su estatura, pues Juárez ha sido el presidente más bajito de la historia de México con 1.37 metros de estatura.

La idea fue no hacerlo ver más bajito, dijo un historiador de la época. La cabecera y el pie de cama conservan intactas las águilas republicanas como símbolos de poder. La bata con que dormida está perfectamente doblada sobre el colchón.

Juárez, aquel niño que con una vara seca pastoreaba las ovejas de su natal Guelatao, se convirtió en presidente para abatir el último imperio en México y restaurar la República.

La persona que escuchó las últimas palabras en vida de Juárez fue su médico de cabecera, Ignacio Alvarado.

 

Por Redacción El Heraldo de México

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