Con 1994 reunió a Salinas y Marcos

Para hacer la serie, se requirieron 120 entrevistas, 250 horas de filmación y 500 horas de archivo de los protagonistas

Osorno (centro) comandó al equipo de investigadores, en el que participaron Salma Abo Harp y Meño Larios.FOTO: NAYELI CRUZ
Osorno (centro) comandó al equipo de investigadores, en el que participaron Salma Abo Harp y Meño Larios.FOTO: NAYELI CRUZ

Lo complicado lo hizo posible. Reunir a Carlos Salinas de Gortari y al subcomandante Marcos (ahora Galeano) en un documental. El periodista Diego Enrique Osorno lo consiguió, pero reconoce, casi a manera de confesión: Si no tengo a los dos, no lo hago.

Radical, luz o sombra a 1994: Poder, Rebeldía y Crimen en México, la nueva serie documental que dirigió para Netflix sobre el año que todavía no termina. El año del que poco se habla, comparado con 1968, 1988 o el 2000.

Así, más de 120 entrevistas, 250 horas de filmación y 500 horas de la unidad de archivo con otros protagonistas fundamentales jamás habrían salido a la pantalla, estarían archivadas, en espera de conocerse, o del olvido.

1994 vuelve a la memoria. Aquel año en que se conjugaron procesos políticos, sociales y económicos fundamentales en la historia nacional: la entrada en vigor del TLC, el levantamiento del EZLN, los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu, y la devaluación económica. Por ello, las entrevistas con Salinas y Marcos eran indispensables.

Si no hubiera tenido el testimonio del ex presidente Salinas y del subcomandante Marcos, hubiera sido absurdo hacer un ejercicio como éste, son dos pilares que eran imprescindibles para hacer un relato sobre el año 94. Sí era importante tener su presencia, si no, haces un documental a medias, considera el también escritor.

Osorno narra la dificultad para acercarse al ex presidente Salinas, a pesar de que ya lo había entrevistado para el documental La muñeca tetona y para el libro sobre Carlos Slim.

Ya tenía el conocimiento de la ruta de todos los interlocutores por los que hay que pasar para solicitar una entrevista. No fue una llamada, fue un Whatsapp: ‘Confirmada la entrevista, tanto tiempo, tal lugar, tales indicaciones’, todavía tenía al Estado Mayor Presidencial, había que hacer una logística especial, ningún condicionamiento y la entrevista duró casi cinco horas, detalla.

Con el subcomandante Marcos fue más caótico porque fue en la selva, asegura. Como es un hombre que todavía vive en la clandestinidad, son más más filtros los que se necesitan para llegar, hasta que finalmente ocurrió. Me citaron en algún lugar de Chiapas con mi equipo, luego en otro lugar, y otro lugar, y finalmente se dio la entrevista.

El documental 1994 no reunió por primera vez a Diego Osorno con el subcomandante Marcos. En 2006, en San Salvador Atenco, al finalizar un mitin de la Otra Campaña, el insurgente zapatista -con una seña- llamó al joven reportero para platicar en privado en el auditorio municipal. Marcos ya leía al hoy documentalista de Netflix.

La entrevista con el expresidente Ernesto Zedillo no se logró a pesar de los múltiples intentos de Diego y su equipo. Lo busqué en Yale, donde tiene oficina, lo busqué en la Comisión Global de Políticas Antidrogas, también ahí tiene una oficina, la producción lo buscó, casi lo tacleó en un evento pidiendo entrevista, busqué a amigos de él y él rechazó dar entrevista, pero su silencio también habla.

Asegura que 1994 es un año que no termina y que algunos de los principales personajes políticos siguen vigentes.

El zapatismo está ahí, resistiendo proyectos como el Tren Maya; el salinismo ahí está, presente en el gobierno de Enrique Peña Nieto y hoy tiene el control del PRI, con Claudia Ruiz Massieu; el zedillismo tiene espacios importantes, el colosismo (con Alfonso Durazo) y el camachismo (Con Marcelo Ebrard) siguen, el PAN todavía no desaparece.

El PRD sí desapareció pero se reconfiguró en Morena en buena parte, es un año que en cierta forma no ha terminado, a lo mejor es un año que quiere terminar este gobierno. Habrá que ver, asegura Osorno.

La producción del documental 1994 estuvo a cargo de VICE Studios Latin America, Laura Woldenberg y Bernardo Loyola, y la investigación la comandaron Manuel Larios, Salma Abo Harp , Daniel Melchor y Cuauthémoc Ruiz.

Por Paris Alejandro Salazar

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