Compiten entre porras

Más de mil personas se congregaron en las inmediaciones del Palacio de Minería para apoyar entre arengas y con pancartas a sus candidatos

FOTO: Cuartoscuro
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Andrés Manuel López Obrador llegó y comenzó a llover.

El candidato de la coaliciónn Juntos Haremos Historia fue el último en ingresar al Palacio de Minería. Faltaba media hora para el primer debate presidencial.

A una cuadra de ahí, un grupo de alrededor mil personas se dividía entre porras de apoyo y consignas de odio hacía los dos punteros de las encuestas rumbo a Los Pinos: Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya.

-¡Fuera AMLO, fuera AMLO!, gritaba lo que parecía en volumen la mayoría de los manifestantes.

“AMLO, la ciudad ya decidió que te vayas a la chingada”, se leía en una de las pancartas en claro juego de palabras del nombre del rancho que tiene López Obrador y al que, se supone, se retirará si pierde la elección de julio próximo.

 

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Ellos, los que no quieren a López Obrador, aclamaron hasta cansarse a Ricardo Anaya.

El panista llegó y saludó desde lo lejos a sus seguidores, sonrío a las cámaras e ingresó al recinto.

¡Obrador, Obrador!, gritó en respuesta el grupo de los seguidores de Morena.

Algunos portaban muñecos de López Obrador, otros playeras de Morena.

Desde las cinco de la tarde los invitados especiales llegaron a la cita del debate.

Eran 50 por candidato. Entre abucheos y porras aparecieron los ex candidatos presidenciales del PAN, Diego Fernández de Cevallos -uno de los más hostigados por los simpatizantes de López Obrador- ; el presidente nacional del PRD, Manuel Granados y Alejandra Barrales, a quien el grupo con pancartas en contra de AMLO respaldaron gritando su nombre.

También asistieron Marcelo Ebrard, Tatiana Clouthier y Alfonso Romo.

Estamos listos para ganar, aseguró Jorge Castañeda, jefe de estrategia de la campaña de Anaya mientras le gritaban un ratero que provocaba entre sorpresa y risas. Margarita Zavala fue la primera en llegar.

Adentro la esperaba Felipe Calderón. José Antonio Meade y su esposa Juana Cuevas llegaron sonrientes y de la mano pero sin porra.

Más noche festejó con los priistas a lo grande en un hotel en avenida Reforma. Atrás de Meade llegó El Bronco con su familia.

Tres horas después, la lluvia y el debate finalizaron. Los simpatizantes se duplicaron y los gritos se concentraron en dos: Anaya y López Obrador.

 

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POR RICARDO ORTIZ

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