Casas en México: viviendas de calidad vs. la realidad

Se estima que en México existen aproximadamente 7.5 millones de lotes irregulares de uso habitacional; aquí te decimos cómo se define la calidad de las viviendas

En México, no todos tienen una casa adecuada.

Una casa adecuada es un derecho humano. El derecho a la vivienda digna y de calidad involucra aspectos fundamentales del hábitat como la seguridad jurídica, la disponibilidad de infraestructura, servicios y equipamientos urbanos, de salud, educación y trabajo.

El Programa Nacional de Vivienda 2019 – 2024 la define como el espacio que habitan las personas y las familias, ya sea en el campo o en la ciudad, construida de distintas dimensiones, formas y materiales, ubicada lejos o cerca del centro de trabajo, de los equipamientos de salud, educación y recreación, edificada a partir de esfuerzos propios o a través de algún crédito y utilizada para habitar o como un patrimonio que permite generar ingresos.

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Características de una vivienda adecuada en México y en el mundo

Las siguientes características definen a una casa como adecuada y de calidad:

Seguridad de la tenencia: 

Condiciones que garanticen a sus ocupantes protección jurídica contra el desalojo forzoso, el hostigamiento y otras amenazas.

Disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura: 

Contempla la provisión de agua potable, instalaciones sanitarias adecuadas, energía para la cocción, la calefacción y el alumbrado, así como para la conservación de alimentos y eliminación de residuos.

Asequibilidad: 

Se considera que una casa es asequible si un hogar destina menos del 30 por ciento de su ingreso en gastos asociados a la casa.

Habitabilidad: 

Son las condiciones que garantizan la seguridad física de sus habitantes y les proporcionan un espacio habitable, así como protección contra el frío, la humedad, el calor, la lluvia, el viento u otros riesgos para la salud y peligros estructurales.

Accesibilidad: 

El diseño y materialidad de la vivienda debe considerar las necesidades específicas de los grupos desfavorecidos y marginados, particularmente de personas con discapacidad.

Ubicación: 

La localización de la casa debe ofrecer acceso a oportunidades de empleo, servicios de salud, escuelas, guarderías y otros servicios e instalaciones sociales, así como estar ubicada fuera de zonas de riesgo o contaminadas.

Adecuación cultural: 

Una casa es adecuada si su ubicación respeta y toma en cuenta la expresión de identidad cultural.

¿Cuál es la realidad en México?

Para esclarecer la situación actual de las viviendas adecuadas en México, consideramos datos del Programa Nacional de Vivienda referentes a la tenencia y disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura.

Debido a la correlación entre las siete características mencionadas anteriormente, al carecer de alguna de ellas, los derechos llegan a ser vulnerados. 

Una vivienda debe contar como mínimo con agua potable, drenaje sanitario y energía para que las personas puedan habitarla en forma higiénica y salubre. Sin embargo, en México, una de cada cinco casas presenta carencias en el acceso a alguno de los servicios básicos.

Además, una proporción incluso mayor tiene un acceso deficiente a servicios como alumbrado público y pavimentación en su entorno inmediato, sufriendo también de acceso limitado a equipamientos, transporte, áreas verdes y espacios públicos, todos ellos fundamentales para el aprovechamiento adecuado de la vivienda.

Debido a que la construcción de casas no siempre ha respondido a las necesidades culturales y climáticas de cada zona geográfica y que se han desarrollado sin servicios públicos o alejadas de los centros de trabajo, del transporte público y escuelas, la vivienda en México se ha encarecido. 

En nuestro país, el 16.3 por ciento de las viviendas propias habitadas carecen de tenencia segura por falta de escrituras, es decir, que las personas no cuentan de forma continua y segura con el derecho al suelo y en consecuencia, a la posesión de la casa, esto incluye el acceso a la tierra.

Para que la tenencia sea segura, se requiere al menos menos del reconocimiento escrito de la autoridad municipal, que implica la escrituración de la casa para proteger al propietario y a sus herederos.

Otras personas leyeron:

El Instituto Nacional de Suelo Sustentable (INSUS) estima que en el país existen aproximadamente 7.5 millones de lotes irregulares de uso habitacional. En algunos casos, el proceso de escrituración es postergado debido a procedimientos tardados y costosos; los gastos notariales llegan a representar alrededor del 5 al 10 por ciento del valor de un inmueble.

La falta de asequibilidad de una escritura perjudica a las personas propietarias, pues además de exponerlos al riesgo de sufrir invasión o desalojo, limita el pleno ejercicio de derechos sobre su propiedad.

¿Qué podemos hacer?

Un primer paso es reconocer que en México hay muchas casas que no cuentan con las condiciones para ser consideradas adecuadas y que esto representa una vulneración de derechos para las personas que lo habitan.

Es importante tomar cartas en el asunto y exigir, desde la ciudadanía, que las iniciativas de vivienda den respuesta a estos números alarmantes. También se puede hacer voluntariado en organizaciones que trabajan por el acceso a viviendas adecuadas.

Escucha nuestro podcast ‘Hablemos de pobreza’

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