AMLO es nuestro líder político: Delgado

El diputado dice que morena y el presidente deben articularse de manera estratégica

Morena tiene 5 años de antigüedad. Ilustración: Norberto Carrasco.
Morena tiene 5 años de antigüedad. Ilustración: Norberto Carrasco.

Mario Delgado, aspirante a presidir Morena, rechaza la sana distancia entre el partido y el presidente Andres Manuel López Obrador. De hecho, propone comunicar bien los logros del gobierno como táctica para mantener la mayoría parlamentaria en 2021 y conseguir que la Cuarta Transformación nos dure muchos años.

Esto de la sana distancia viene de la tradición priista, donde la relación era de complicidades, de corrupción, de fraudes electorales. En Morena compartimos la misma plataforma del Presidente. No tendría por qué haber esa distancia, al contrario, Morena tiene que convertirse en un motor que ayude a acelerar la transformación, asegura en entrevista con El Heraldo de México.

El actual coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, recuerda que el canciller Marcelo Ebrard es un buen compañero de partido, pero mi jefe político es Andrés Manuel López Obrador.

Usted dice que le gustaría encabezar Morena si garantiza unidad, pero, ¿cómo construir la unidad en un partido que aglutinó a los impensables?

–Hay varios factores que pueden determinar la unidad en Morena: primero, la consciencia del momento histórico que estamos viviendo, que el Presidente encabeza la Cuarta Transformación y ahora le toca a la militancia ser corresponsable de la conducción del movimiento para que la transformación se consolide y nos dure muchos años.

Morena es un partido muy joven, pero los cinco años que tiene de formado deben ser suficientes para que llegue a su mayoría de edad.

También es necesario que tengamos reglas muy claras, hay que redefinir al partido, determinar cómo será nuestra relación con el Presidente, por ejemplo.

–¿Está a la deriva el partido?

–No, está viviendo una etapa inédita, porque tuvo un gran éxito muy joven.

No está en crisis, sólo tiene que reorganizarse.

Hay dos verdades muy claras: el lopezobradorismo es más grande que cualquier partido y ése es el reto: que Morena siga siendo capaz de aglutinar al lopezobradorismo. Además, ni con toda la militancia unida vamos a lograr llenar el vacío de liderazgo que nos dejó Andrés Manuel como dirigente partidista. En ese contexto, ninguna aspiración personal es mayor que el proyecto de la Cuarta Transformación.

–¿Debe mantenerse la sana distancia con Andrés Manuel?

–El Presidente encabeza una plataforma que es la de Morena y es con la que se está transformando al país. No debe haber ningún tipo de recelo, por supuesto hay que respetar lo que le toca a cada quien, pero no negarnos, sino articularnos de manera estratégica.

¿Morena necesita cambios en sus documentos básicos?

–No, lo que hace falta es adecuar los Estatutos para ser un partido más dinámico e incluyente, democrático, con mecanismos para establecer equilibrios, resolver los conflictos.

También que sea una institución con una altísima capacidad de formación política.

¿Esta falta de mecanismos es la causa de las confrontaciones entre la dirigencia y algunos militantes?

–Las confrontaciones son un fenómeno normal en un movimiento que arranca de la nada y en cinco años se convierte en partido en el poder. Si dejas las mismas reglas para dirimir conflictos, es obvio que las presiones aumentan.

Debe haber un mecanismo de resolución de conflictos muy equitativo y claro.

¿López Obrador tiene que pronunciarse sobre la dirigencia?

–No, él ya es Presidente de la República. Él no se va a meter.

–¿Es cierto que su padrino político es Marcelo Ebrard?

–Yo trabajé con él mucho tiempo, me afilié a Morena hace algunos años, tuve el privilegio de dirigir la asamblea fundacional en Colima en 2014.

Marcelo es un buen compañero, le tengo agradecimiento y respeto, pero mi jefe político es Andrés Manuel López Obrador.

Por Nayeli Cortés
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