Alcalde compra silbatos a precio fifí

La demarcación encabezada por José Carlos Acosta, pagó 407.8 pesos por cada dispositivo utilizado por PC

Acosta pensó que se trataba 591% de silbatos para policías. Foto: Daniel Ojeda
Acosta pensó que se trataba 591% de silbatos para policías. Foto: Daniel Ojeda

La Alcaldía Xochimilco, encabezada por José Carlos Acosta, adquirió a través de una empresa que ni ella misma reconoce, 385 silbatos de supervivencia/llavero con un costo por pieza de 407.8 pesos, incluido el IVA, lo que se traduce en un monto total de 157 mil 203 pesos.

Incluso, el mismo titular de la demarcación, quien dijo no hacerse cargo de todas las compras que llevan a cabo ahí, se contradijo en un par de ocasiones y se confundió sobre los artículos.

En ese sentido, en comparación con los silbatos que adquirió la pasada administración del Gobierno capitalino (79 pesos), aunque de materiales distintos, la adquisición representa un sobrecosto de 416.2 por ciento.

En una consulta hecha en un supermercado de una cadena estadounidense, se encontró uno del mismo material, que es aluminio, en 58.99 pesos.

Incluso, uno más profesional, que genera hasta 142 decibeles, cantidad similar a la de un despegue de avión, y que sirve para árbitros o servicios de emergencia, cuesta 422 pesos, sólo 15 pesos por encima.

Sumado a ello, la empresa beneficiada, Atenea Servicios y Bienes S.A. de C.V., no aparece en el padrón de proveedores de la Ciudad de México, que posee la plataforma de Datos de la Ciudad de México.

Al realizar una búsqueda en el Registro Público de Comercio de la Secretaría de Economía de la capital, tampoco se encontró rastro.

Incluso, se intentó localizar a la empresa por medio del número telefónico que disponen en el contrato, pero nunca entró la llamada.

Al consultar al alcalde de filiación morenista, en un inicio se confundió, pues creía que se trataba de unos silbatos que emplearon para llevar a cabo labores de tránsito.

No sé en dónde los hayan comprado, a mí se me hace un robo eso, reclamó José Carlos Acosta.

Tras ello, se le explicó sobre las irregularidades de la empresa, y respondió ni con nosotros está tampoco registrada y no compramos un silbato a ese precio. Es imposible un contrato en esos precios tan excesivos.

Tras mostrarle el contrato, sobre lo que se señala en este texto, reculó.

Estos no fueron para, sí, sí, claro. No son los que nosotros ocupamos, esto es parte de los bienes que tienen en recursos humanos, y es lo que se entrega. Sí, es un silbato de aleación de aluminio, dijo.

Al ser cuestionado si no consideraba desproporcionado adquirir un silbato en ese precio, Acosta reconoció que tienen un costo alto.

Está dentro de los estándares de mercado y es lo que se adquirió con el equipamiento de vestuario que tienen algunos trabajadores. Esos no son los que usan los funcionarios, los que nosotros traemos son de plástico y nada que ver con el asunto de éste, sostuvo.

Tras haber negado en una primera respuesta a la empresa mencionada, el funcionario cambió de opinión.

Habría que verlo, yo creo que debe estar debidamente establecida, es una compra y en una compra ustedes pueden solicitar por información pública, cualquier contrato se puede exhibir y dar a conocer, afirmó.

Incluso, Acosta reconoció yo no me encargo de cuidar todas las compras, es imposible, pero ahí están, para el seguimiento que les den alguna copia que ustedes requieran.

Y por último, de nueva cuenta se contradijo, pues previamente había aseverado que el precio del silbato de aluminio estaba dentro de los estándares del mercado, pero después los desconocía.

Desconozco los precios y los estándares, agregó.

Por Carlos Navarro

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