2 millones ven morir a Jesús

Millones de personas presenciaron la crucifixión en Iztapalapa

El Cerro de la Estrella fue el escenario de la 176 representación del Viacrucis de Jesucristo, donde los personajes ensayaron desde enero.FOTOS: ARTURO VEGA VIVANCO / VÍCTOR GAHBLER
El Cerro de la Estrella fue el escenario de la 176 representación del Viacrucis de Jesucristo, donde los personajes ensayaron desde enero.FOTOS: ARTURO VEGA VIVANCO / VÍCTOR GAHBLER

‘Pido la cruz por mi hermano, no puede respirar’

Dylan es un niño de 10 años de edad, vive en el barrio de San Miguel, en la alcaldía de Iztapalapa; a su corta edad tomó la decisión de recorrer la procesión como nazareno en la 176 representación de la Pasión de Cristo en esta localidad de la Ciudad de México.

En la cruz que carga Dylan, sobresale una fotografía en la que aparece junto a su hermano Derek, de apenas dos años de edad, quien padece Crup, una enfermedad que le produce inflamaciones en las vías respiratorias y lastima su laringe y la tráquea.

Cargo la cruz porque mi hermano tiene una enfermedad, sus pulmones están mal, no puede respirar y lo hago por él. Esta es mi segunda vez que salgo, explica el menor. Sus pies están lastimados, el asfalto le produce pequeñas quemaduras y cortaduras entre sus dedos; a menos de trescientos metros de llegar a la cima del Cerro de la Estrella y culminar su recorrido, Dylan suelta un llanto de dolor, se detiene, limpia sus lágrimas, toma la cruz con determinación y corre mientras su familia lo motiva a seguir.

Tu puedes Dylan, sigue, tranquilo no falta mucho, échale papito, ya estás llegando, tu puedes carnal, se escuchan las voces de sus familiares durante el trayecto.

 

FOTOS: ARTURO VEGA VIVANCO / VÍCTOR GAHBLER

 

‘Esto no es un juego, es una pasión’

Las piernas de Jorge Morales ya no reaccionan, el joven de 22 años grita; hace su último esfuerzo por terminar el recorrido hacia el Cerro de la Estrella pero se desvanece, tiene calambres.

Se pega en las piernas, se levanta y vuelve a cargar la cruz.

Desde hace cinco años decidí hacer una manda por la salud de mi familia y ahora pido que mi hijo nazca bien, explica. Jorge ha caminado por más de dos horas cargando una cruz que pesa aproximadamente 80 kilos.

Esto no es un juego, no es pasatiempo, es algo real que debemos valorar porque gracias a Cristo nosotros tenemos vida, dice.

FOTOS: ARTURO VEGA VIVANCO / VÍCTOR GAHBLER

 

‘Prometí salir de nazareno si Dios me daba salud’

 

Desde hace 20 años Guillermo comenzó a cargar su cruz, primero lo hizo para pedir por la salud de su abuela y después por él. Tengo 28 años y desde pequeño pedí por la salud de mi abuelita, Dios me dio esa gracia y se recuperó; sin embargo, tiempo después falleció, cuenta el joven.

Hace tres años Guillermo se enfermó de herpes, cuenta que los doctores lo daban por muerto: mi salud se complicó entonces prometí salir de nazareno si Dios me daba salud y hoy estoy aquí para agradecérselo.

A Guillermo lo acompaña su papá y sus dos hermanos; a una cuadra de el palacio municipal de Iztapalapa tuvo que hacer un alto, un vidrio se le encajó en la planta del pie derecho. Hace tres años me clavé una varilla en los pies y hoy un vidrio, sí duele mucho pero como lo haces con amor y cariño uno no se deja vencer por nada, narra tras ser atendido por un grupo de paramédicos.

Se le ve tranquilo, dice que las heridas son pasajeras y lo único que piensa es en culminar su recorrido cargando una cruz de 96 kilos. Es pasión, algunos lo hacen por tradición o por manda, de alguna manera nos acercamos a Dios, es un pedacito del dolor que él sufrió, yo salgo por amor y cariño a Cristo.

FOTOS: ARTURO VEGA VIVANCO / VÍCTOR GAHBLER

 

 

Por: Arturo Vega Vivanco

oos

¿Te gustó este contenido?