Van contra máscaras

Autoridades buscan cómo prohibir su uso durante las protestas

MÁSCARAS de respiración para trabajos industriales. Foto: AP
MÁSCARAS de respiración para trabajos industriales. Foto: AP

Las máscaras se convirtieron en el símbolo de las protestas de Hong Kong, pero las autoridades locales están considerando echar mano de una ley de urgencia, que data de la época colonial, para prohibirlas.

Los manifestantes prodemocracia se han caracterizado por salir a protestar con máscaras de respiración para trabajos industriales, goggles, guantes, chalecos –con señales metálicas de tránsito– y cascos de protección.

Este equipo tiene un costo estimado de 62 dólares, pero los jóvenes estudiantes lo pueden adquirir por 1.27 dólares. Al inicio de las protestas el kit era muy accesible de conseguir, pero ya no.

Con el paso de más de cuatro meses de protestas, se ha restringido su venta, aunque hay una tienda que abre y cierra con frecuencia bajo presión de las autoridades, y cuyo dueño -o simpatizante- instala puestos cuando hay manifestaciones y ahí vende el kit en bolsas negras, según The Washington Post.

Las movilizaciones en Hong Kong estallaron contra un proyecto de ley sobre la extradición a China, el cual fue retirado, y se amplió después a demandas de mayor democracia y contra la injerencia de Beijing.

Muchos de los manifestantes que no consiguen el equipo industrial utilizan tapabocas o mascarillas de tela que normalmente se usan para resfrío, para evitar los programas de reconocimiento facial que están seguros se usan en las omnipresentes cámaras de vigilancia de la antigua colonia británica.

En algunos casos, los autodesignados grupos de choque llevan también bastones de excursionismo plegables, que de acuerdo con la revista The New Yorker pueden ser usados como macanas.

En las protestas se reparten botellas de agua o bolsas con hisopos empapados en alcohol para limpiar las manchas de pintura azul con que los cañones de agua de la Policía marcan a los participantes en marchas.

Las autoridades del gobierno semiautónomo, establecido a partir de los acuerdos que en 1997 devolvieron a China la soberanía sobre la antigua colonia británica, no han logrado romper un movimiento que organiza sus marchas a través de redes sociales.

Por José Carreño Figueras

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