Sube número de muertos tras derrumbe en edificios de Río de Janeiro

El pasado viernes dos edificios ubicados en una favela sufrieron un derrumbe dejando hasta el momento 19 víctimas

El derrumbe expuso la impotencia del Estado para fiscalizar y actuar en áreas dominadas por fuerzas paramilitares.FOTO: ESPECIAL
El derrumbe expuso la impotencia del Estado para fiscalizar y actuar en áreas dominadas por fuerzas paramilitares.FOTO: ESPECIAL

 

Los rescatistas localizaron bajo los escombros tres nuevos cuerpos sin vida este miércoles y aumentaron a 19 las víctimas fatales del derrumbe de dos edificios en Río de Janeiro, informaron las autoridades. Todavía cuatro personas permanecen desaparecidas desde la mañana del viernes, momento del colapso.

En el sexto día de trabajos en Itanhangá, lugar del desastre ubicado en la zona oeste de la ciudad, los bomberos rescataron los cuerpos de dos hombres y una mujer adultos. La identidad de las víctimas no fue divulgada.

Más de 100 militares, dotados con perros rastreadores, drones y helicópteros, continúan las tareas de búsqueda en el lugar. El equipo de rescate mantiene abierta la posibilidad de encontrar cuerpos con vida.

Según dijo el portavoz de bomberos Luciano Sarmento, hasta siete días después de la tragedia la corporación trabaja con la posibilidad de hallar sobrevivientes. Sin embargo, el último rescate de un sobreviviente, un niño de 12 años, se produjo en la noche del viernes.

El desplome afectó a dos edificios de cuatro pisos, que según el alcalde de Río de Janeiro Marcelo Crivella fueron construidos sin los permisos del gobierno en un área de alto y medio riesgo de deslizamiento, considerada de protección ambiental. Aunque los edificios, levantados en un área dominada por milicias, habían sido clausurados en noviembre pasado, volvieron a ser ocupados y habitados.

Los dos inmuebles, de tres y cuatro pisos, que se derrumbaron fueron inaugurados hace seis meses, aunque se encontraban en situación irregular al no tener el permiso de obra de la alcaldía de Río que anunció la demolición de otros tres predios ante el riesgo de nuevas tragedias.

El derrumbe expuso la impotencia del Estado para fiscalizar y actuar en áreas dominadas por fuerzas paramilitares, un flagelo que en los últimos años se expandió en Río de Janeiro.

Según estimaciones del ministerio de Seguridad del estado, milicianos controlan un cuarto del territorio de Río. En las áreas que están bajo su dominio, milicianos imponen a los vecinos el pago de tasas sobre productos básicos y por la distribución de servicios esenciales como luz, agua y gas. Además, otra principal fuente de ingresos suele ser el manejo del negocio inmobiliario.

En enero, una operación de la Policía Federal y el Ministerio Público, conocida como Los intocables, desarticuló a los jefes de una banda compuesta por dos ex policías y otros miembros que actuaban en la región vinculados al negocio de venta de terrenos y construcción.

Por AP
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