Nicolás Maduro llega aislado e ‘ilegítimo’

Maduro asume mañana un segundo mandato entre un amplio rechazo mundial

Maduro no tomará juramento ante la Asamblea Nacional, controlada por la oposición. Foto: AFP
Maduro no tomará juramento ante la Asamblea Nacional, controlada por la oposición. Foto: AFP

Con una creciente presión regional a cuestas y una crisis de gobernabilidad que ha provocado un éxodo imparable, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, asumirá su segundo mandato (2019-2025), el próximo 10 de enero.

El único requisito que la Constitución venezolana de 1999 establece para la toma de posesión es que se realice el 10 de enero del año en el que inicia el sexenio del Presidente ante los representantes del pueblo debidamente electo; es decir, los diputados de la Asamblea Nacional (AN).

Si por alguna situación o hecho excepcional, es imposible una sesión de la AN, puede hacerlo ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela, explicó a la Voz de América, Juan Manuel Raffalli, abogado constitucionalista.

De hecho, ayer, el TSJ de Venezuela convocó a Maduro, para investirlo mañana.

Raffalli señaló que lo que implica el acto es que el Presidente está jurando que se va a cumplir fielmente la Constitución de Venezuela y, por ende, es una formalidad esencial para el ejercicio del cargo.

El pasado 4 de enero, el Grupo de Lima (con excepción de México) anunció que no reconocerá el nuevo gobierno de Maduro, por ser el resultado de elecciones ilegítimas.

El desconocimiento de un Presidente (nacional o internacionalmente) está afuera de lo que debería ser la normalidad constitucional y por ello tiene que obedecer a unas causas muy graves, como se están planteando ahora, y es el hecho de que el 20 de mayo no hubo elección autentica, justa y libre, en los términos en que los establecen los tratados y acuerdos internacionales, puntualizó Raffalli.

El pasado 20 de mayo con 68% de los votantes—más de 6 millones 200 mil sufragios—, Maduro ganó su reelección. Pero la mayoría de los partidos en la oposición no participó.

En la región, sólo El Salvador, Cuba, Nicaragua, Bolivia y Surinam reconocieron los comicios.

El 10 de enero representa una oportunidad legítima para la comunidad internacional y para las fuerzas democráticas en Venezuela de poder ejercer presión para poder restaurar la democracia, indicó, por su parte, Moises Rendón, investigador y director asociado del Programa para las Américas en el Center for Strategic and International Studies (CSIS).

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Rendón sugiere que este escenario presenta posibilidades diplomáticas, legales y políticas para la comunidad internacional que antes simplemente no se tenía porque Maduro era reconocido como Presidente. Una de ellas es la propuesta de Perú, de suspender a los embajadores que representan al régimen de Maduro antes los distintos países, y viceversa. Esto implicaría, un factor de aislamiento importante.

El respaldo al régimen lo encabezan China y de Rusia, ambos con respaldo económico y militar, una alianza que debe preocupar a EU, pero Trump no se ha ocupado de la región. Mientras, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, propuso a EU que instale una base militar, ante la inquietud por la alianza entre Caracas y Moscú.

 

Por Israel López

jrr

 

 

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