‘México da apoyo, no asistencia’

La jefa del Programa Mesoamérica dijo que la meta es contribuir al mejoramiento de la calidad de vida

Cientos de
centroamericanos buscan
diariamente migrar a
través del río Suchiate. FOTO: AP
Cientos de centroamericanos buscan diariamente migrar a través del río Suchiate. FOTO: AP

Para México, en su relación con América Central hay una diferencia importante en las preposiciones con y en.

Lo importante es la idea de trabajar con ellos, en vez de en ellos, apunta Alejandra Icela Martínez, directora del Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica, de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID).

Aunque mayormente ignoradas por el gran público y casi desconocidas dentro de México, la organización y su programa se encuentran en las líneas frontales de la política de México hacia una región hecha visible por las caravanas de migrantes hacia Estados Unidos y su impacto en las relaciones entre ese país y México.

Pero la solución va más allá de la simple medida de fuerza, necesaria tal vez para ordenar una situación que parecía fuera de control. El problema de fondo implica ofrecer alternativas viables a países y personas.

El foco es más complicado explicó Martínez durante una conversación con El Heraldo de México. De entrada, porque la situación hizo centrarse en el tema migratorio y en tres naciones (Guatemala, Honduras, El Salvador). La explicación es simple: Porque son los expulsores de migrantes, comentó.

De acuerdo con Martínez, lo que no quiere el gobierno mexicano es ofrecer programas de asistencia, sino de apoyo.

El principal objetivo del (Programa Mesoamérica) es contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de la región, a través de proyectos de desarrollo social y económico inclusivo, que se basan en el desarrollo sostenible y la integración regional.

La idea no sólo es trabajar con el acuerdo de los gobiernos, sino con su participación y la de grupos y comunidades involucrados. Lo importante es que no es sólo la visión de México, subrayó.

De hecho, la anunciada participación de las Naciones Unidas y la Unión Europea llevan a lo que Martínez describió como necesidad de adecuar a las nuevas prioridades y a los planes nacionales de desarrollo de los países involucrados.

Más aún, continuó, no podemos seguir haciendo lo mismo, pues objetivos y prioridades fueron distintos en otras administraciones. Incluso la forma de hacer las cosas está cambiando.

Lo que no ha variado, mucho al menos, es el presupuesto, de apenas 15 millones de pesos. Según pudo verificar este diario, esa cifra es comparativamente pequeña aún respecto a programas de asistencia internacional de naciones de similar tamaño y economía que México, pero mucho más lejanas, que por razones propias, influencia y prestigio internacionales, por ejemplo, tienen programas de asistencia por decenas de millones de dólares latinoamericanos.

Martínez subrayó que a cambio de las limitaciones presupuestales el AMEXCID y su proyecto mesoamericano presentan propuestas participativas, imaginativas, que les han permitido sentarse a la mesa con grandes donadores, como la agencia europea.

A lo largo de la conversación citó, por ejemplo, un programa de recolección de agua de lluvia y una red de comunicaciones entre universidades de la región mesoamericana y de Europa.

MEDIDA CLAVE

El gobierno federal publicó un decreto con el cual se reforma la Estrategia de Cooperación Financiera para países de Mesoamérica y el Caribe con el fin de dar apoyo económico como una acción específica de cooperación internacional.

Con esto se otorgará financiamiento a programas, proyectos y acciones en los ámbitos de infraestructura, desarrollo de capital humano, equipamiento de instalaciones y albergues, desarrollo de sistemas de registro, control y seguimiento de sistemas de flujos migratorios, así como, capacitación, estudios e intercambio comercial de bienes y servicios relacionados con los mismos.

Por José Carreño Figueras

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