Mexicano muere en operativo

Las Fuerzas Armadas de ese país se enfrentaron contra una red criminal que dejó otros dos heridos

LUCHA Los soldados
incautaron varios paquetes
de cocaína. Foto: AP
LUCHA Los soldados incautaron varios paquetes de cocaína. Foto: AP

Un mexicano murió y otros dos fueron detenidos durante una operación antidrogas cerca de la frontera de Costa Rica, anunciaron ayer las Fuerzas Armadas nicaragüenses.

El incidente, junto con la reciente sentencia en Estados Unidos del exdiputado hondureño Juan Antonio Tony Hernández, consignan el impacto en Centroamérica de los grupos mexicanos del narcotráfico, involucrados en actividades ilegales y políticas en los diferentes países de la región.

El muerto fue identificado como Edgar Rojo, de 31 años. Los dos mexicanos detenidos fueron reconocidos como Merquisibel Rocha y Mario Cárdenas, que resultó herido en el choque.

Además, dos ciudadanos costarricenses fueron aprehendidos durante esta operación.

Las autoridades nicaragüenses informaron haber decomisado una avioneta, una camioneta y 400 paquetes de cocaína. 

El tiroteo se produjo la tarde del viernes en una zona de la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, cuando un grupo de soldados sorprendió a los participantes en una transacción de drogas entre costarricenses y mexicanos.

Aunque por la ubicación geográfica no hay país centroamericano completamente ajeno al narcotráfico, o a las actividades de los carteles mexicanos, Costa Rica y Nicaragua parecen relativamente marginales.

Hace más de diez años que los mayores grupos de narcotráfico mexicanos, en especial el Cártel de Sinaloa, el Del Golfo, el Jalisco Nueva Generación y Los Zetas, establecieron alianzas y presencia en la región.

En el caso de Honduras, el juicio contra Tony Hernandez, hermano de presidente de ese país, Juan Orlando Hernández, llevó a denuncias de que el traficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán –preso también en los EU– había entregado un millón de dólares para la campaña electoral del actual mandatario, que lo desmintió.

En el país actúan todavía los cárteles del Atlántico y Valles. El grupo Valles, que trabaja sobre todo en la frontera entre Honduras y Guatemala, está vinculado al Cártel de Sinaloa y en los últimos años ha sido golpeado por las autoridades, tiene o tenía fuertes vínculos con el Cártel de Sinaloa.

En Guatemala, los grupos delictivos tradicionales eran Los Mendoza, Los Leones y Los Lorenzana, pero al parecer están en retirada golpeados tanto por las autoridades como por grupos distintos vinculados con carteles mexicanos, que establecieron presencia también en la región de El Petén en la mal delimitada frontera con Belice.

En la ecuación es necesario considerar a las pandillas definidas como Maras, sea La 13 o La 18, que de origen salvadoreño son trasnacionales en realidad y vinculadas a su vez con grupos mexicanos.

En agosto pasado, las autoridades costarricenses anunciaron el arresto de José Efraín López Mendoza, líder de un grupo delictivo autodenominado Movimiento Revolucionario de Crimen Organizado, vinculado con el Cártel de Sinaloa y presunto admirador de Los Zetas.

En Nicaragua, los grupos conocidos como Los Tarzanes y Los Reñazcos ofrecen sobre todo servicios de transportación a los carteles de  Sinaloa, de El Golfo y Los Zetas. 

Mientras que en Panamá, el Frente 57 de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) provee de cocaína a grupos mexicanos.

Por Redacción de El Heraldo de México

eadp

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