“La paz es un logro del país”

El jefe del nuevo partido FARC dice que un triunfo de López Obrador en México tendrá fuertes repercusiones para el continente

“La paz es un logro del país”

El ex líder de guerrillero y hoy presidente del nuevo partido colombiano FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, habló con El Heraldo de México sobre su propuesta política, la desmovilización de la guerrilla y sobre sus diferencias con el aspirante presidencial uribista, Iván Duque, quien luce como el favorito para ganar la segunda vuelta el próximo domingo.

 

Londoño Echeverri antes Timoshenko también comentó acerca de su salud después de ser operado, de las diferencias con el ex presidente Álvaro Uribe y de las próximas elecciones en México.

 

 

Usted fue el último comandante en jefe de la estructura militar de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), hasta la transformación de la organización insurgente en el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, (FARC) del cual es su presidente. ¿Cómo fue esta transformación?

 

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo, FARC-EP eran la expresión armada de nuestro proyecto político, hoy somos el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común FARC.

 

—¿Qué relevancia tiene la palabra Paz para usted? Ha dicho que: El hermoso sueño de la paz puede ser una realidad. ¿A qué se refiere con esta frase? 

 

La Paz es la posibilidad de construir una sociedad donde la justicia social sea la norma. La palabra paz encierra nuestra esperanza en un país donde quepamos todos, donde la diferencia no implique la muerte y donde la vida digna sea posible. No creemos por tanto que se trate de un objetivo alcanzable solamente con la firma de unos Acuerdos, eso es apenas el comienzo. Estos posibilitan la actuación política de grandes masas excluidas que terminarán por jugar un papel definitivo en la transformación del país. Algunos juzgan demasiado rápido, piensan que dejamos la lucha a cambio de unas cuantas promesas, cuando de lo que se trata es del más grande esfuerzo por vincular grandes masas de la población a la lucha por la construcción de una paz efectiva.

 

—¿Cuál es su balance después de 36 años de haberse sumado a las filas de las FARC? 

 

En realidad son un poco más de años. Mi vida ha estado dedicada a la construcción de una sociedad más justa y democrática. He sido coherente y respetuoso de mis principios y estoy siguiendo el legado de mis antecesores.

 

Estamos comprometidos con la paz y me enorgullece ser el Presidente del partido.

 

—¿Cómo se siente en este momento de su vida? ¿Cómo está su salud después de su operación de corazón? ¿Cómo han sido los pasos que han dado hacia la paz? 

 

En este momento mi salud es excelente. Me gusta repetir que tengo el corazón más fuerte, porque después de la cirugía logré superar el vicio del cigarrillo y estoy haciendo ejercicio juiciosamente.

 

No ha sido fácil el proceso de reincorporación, pero estamos orgullosos de nuestra militancia y su compromiso con la paz de Colombia.

 

—Cuando muere el líder Alfonso Cano usted asume la presidencia del grupo, y por estos tiempos es uno de los promotores principales junto con el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos, de un acuerdo de paz para el país, ¿Qué implica el cese de la violencia y qué demanda las FARC como parte de la inclusión en la vida política colombiana?

Alfonso Cano no falleció de muerte natural, fue asesinado por el gobierno nacional, en el momento mismo en que era uno de los colombianos más comprometidos con el proceso de paz.

 

Esta etapa de nuestra vida política ha sido un gran reto. Empezamos a conocer y entender las trampas de la burocracia, los alcances reales de un gobierno, los niveles de corrupción que superan todas las ideas que teníamos al respecto.

 

Tenemos certeza que nuestro proyecto político está más vigente que nunca. Y respecto a nuestras demandas, todas están plasmadas en el Acuerdo Final, pero esas demandas son principalmente para el pueblo colombiano y no para nosotros como grupo.

 

—¿Cuál es su bandera política? 

 

La justicia social, la democracia verdadera, la convivencia pacífica aun entre las posiciones más lejanas.

 

—¿Por qué el interés de invitar al senador y ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe a comparecer ante la Comisión de la Verdad para que cada quien asuma sus responsabilidades del pasado? ¿Cómo asume el pasado? En este sentido, ¿cuáles son las responsabilidades del pasado por parte del señor Rodrigo Londoño?

 

El Acuerdo Final exige la verdad, justicia, reparación y compromiso de no repetición por parte de todos los actores del conflicto. Los militares y la clase política lograron ser eximidos de este compromiso con argucias jurídicas, nosotros estamos convocando al expresidente Uribe a que asuma su responsabilidad en la creación del paramilitarismo, los más de diez mil falsos positivos y la aplicación de terrorismo de estado en todas sus variantes. Si este sector político, el de extrema derecha, exige justicia y pues creemos que igualmente debe comprometerse con la verdad y asumir sus responsabilidades en el largo conflicto colombiano. Sólo así se podrá cumplir con El Acuerdo y su espíritu. Al igual que el resto de nuestra militancia, he asumido mi compromiso de comparecer ante la Jurisdicción Especial para La Paz (JEP). El pueblo colombiano puede esperar de mí la verdad.

 

—¿Qué opina de esta frase?: El ex presidente Álvaro Uribe, gran confrontador de las FARC, es la cara más visible contra el acuerdo suscrito, incluso hizo una gran campaña para que finalmente el 2 de octubre gane la opción del NO en el plebiscito convocado por el gobierno.

 

El expresidente Uribe representa a un sector que no quiere La Paz para el país. Han apostado por el negocio de la guerra y han usado la confrontación armada para beneficiar a sus aliados. Eso está documentado. El senador Uribe enfrenta más de 28 procesos en la Corte Suprema de Justicia y centenares de investigaciones represadas sospechosamente en la Comisión de Acusaciones del legislativo colombiano, en donde su influencia política sigue siendo enorme.

 

—¿Qué opina de que las autoridades estadounidenses ofrecieran una recompensa de 5 millones de dólares por información que conduzca a su arresto?

 

Estados Unidos siempre nos ha considerado su patio trasero, ha intervenido en nuestra política interna y ha tergiversado nuestra lucha. No fui, ni seré, el único señalado injustamente por la justicia de este país. Las órdenes de captura y los ofrecimientos de recompensa vienen de tiempo atrás. Usted sabe que la actitud y el comportamiento del Presidente Obama con relación al proceso de paz y los Acuerdos fueron otros, si se lo compara con el gobierno actual. Eso lo sufren también todos los pueblos del mundo, amenazados hoy de uno u otro modo por el imperio.

 

—¿Cuáles han sido sus convicciones para desmovilizar al grupo armado? 

 

Las FARC nunca nos hemos desmovilizado ni nos vamos a desmovilizar. Nos hemos reincorporado a la sociedad civil colombiana, pero para movilizarnos con millones de colombianos por las transformaciones profundas que requiere nuestro país. Desmovilizarse es bajar la guardia y arrear las banderas, eso está muy lejos de nuestras intenciones. La guerra en Colombia se inició como una respuesta armada de las comunidades campesinas agredidas por el Estado. Pero con las décadas se convirtió en un enorme conflicto, en el que los padecimientos del pueblo colombiano, por cuenta del terrorismo de Estado, que creció a la sombra de la contrainsurgencia, no podían continuar. Uribe puso en práctica los falsos positivos, más de diez mil asesinatos de gente humilde a la que se presentaba falsamente como guerrilleros dados de baja en combate, los resultados del paramilitarismo y las masacres asumieron niveles dantescos, la militarización de la vida colombiana alcanzó extremos impensables. Poner fin a aquella locura terminó siendo un imperativo moral. Era necesario al tiempo crear las condiciones para posibilitar la lucha abierta y legal de esa Colombia perseguida, de todas esas comunidades que se veían constreñidas para participar en política. Además, y contrariamente a lo que piensan ciertos críticos, nada en la ecuación de la guerra indicaba que estuviéramos siquiera cercanos a tomarnos el poder por la vía de las armas. La confrontación se hallaba empantanada con gravísimos costos para la población colombiana. Nuestro objetivo central apuntaba a conseguir la mayor suma de felicidad posible para nuestro pueblo, para tomar unas palabras de Bolívar. Nunca nos propusimos acrecentar su sufrimiento al grado en que la derecha guerrerista del país condujo las cosas.

 

—¿Cuáles son sus propuestas a nivel de política interna y política externa? 

 

Nuestras propuestas inmediatas están expresadas en el Acuerdo. Van desde la participación política para toda la sociedad, pasando por una reforma rural integral que permita hacer justicia con el campo colombiano e incluyendo una política social en la lucha contra las drogas. Hay que poner orden en casa y eso implica el sometimiento a la justicia de todos los involucrados de un modo u otro en los hechos más graves ocurridos a lo largo del conflicto. Creemos firmemente en la autodeterminación de los pueblos, en su integración y cooperación mutua, en el respeto a la soberanía.

 

—¿Cuál será su agenda? ¿Contarán con 10 asientos en el Congreso durante dos legislaturas consecutivas? Los líderes de las FARC dijeron que su plataforma incluye combatir la corrupción y luchar contra la pobreza en el país.

 

Sí, en nuestra breve campaña presidencial se presentó nuestra agenda. Además hemos venido construyendo junto al pueblo proyectos específicos que darán respuesta a los problemas más sentidos de nuestra sociedad.

 

—¿Qué opina de aquellos que calificaron al gobierno de Juan Manuel Santos por haber reconocido el conflicto interno y armado el camino de la reconciliación nacional?

 

En nuestro periodo de lucha armada nos dimos cuenta de que buena parte de la humanidad reconocía el conflicto armado y las graves violaciones a los derechos humanos por parte del Estado, al tiempo que valoraba la justicia de las reclamaciones de amplios sectores en ese sentido. Otra cosa venía ocurriendo con los sectores en el poder. Santos no hizo más que reconocer lo que la sociedad colombiana y buena parte del mundo ya sabían. Los enemigos de la Paz han juzgado duramente al Presidente, pero él no fue el único que intentó procesos de paz. Con todas las debilidades que pueda tener este Acuerdo, es un gran logro para el país y esa valentía debemos reconocérsela al presidente Santos. Otra cosa ha sido su debilidad política para conseguir la adecuada y oportuna implementación de lo acordado en La Habana. Creemos sinceramente que el Presidente Santos hubiera podido hacer mucho más en ese sentido.

 

—¿Qué opina de que han tenido que enfrentar el odio, la mentira, la polarización y las más sucias tretas ( según ha dicho usted) de diversos sectores empeñados en hacer naufragar la paz?

 

Nosotros llevamos casi 6 décadas enfrentando una campaña de mentiras desde el establecimiento. No es anormal que ahora continúe esa campaña, nosotros sabíamos que así sería y estamos aprendiendo a responder.

 

—¿Porqué renunció a las elecciones presidenciales en Colombia? ¿Su renuncia evita que los líderes y miembros de la FARC se expongan a episodios violentos como los que han vivido sus miembros en actos públicos en los primeros meses del año?

 

Sobre los episodios de violencia durante la campaña, fue evidente que estuvieron orquestados por los sectores más guerreristas del país. Si bien es cierto que una parte de la población tiene justificados resentimientos contra los actores del conflicto, hemos emprendido un proceso de acercamiento con la población, hemos podido dialogar y hemos pedido perdón cuando la situación lo amerita. También es cierto que fuimos bien recibidos en muchos lugares, pero los medios no hicieron énfasis en esos encuentros de reconciliación y respeto.

 

—Además de la deposición de las armas por parte de las FARC, ¿Qué implicaciones tiene la Amnistía para quienes cometieron graves delitos?¿Se respetará esta Amnistía?

 

La dejación de armas es solo una pequeña parte del compromiso que hemos asumido con la población colombiana, el Estado y la comunidad internacional. Los términos de la negociación garantizan derechos políticos y beneficios propios de estos procesos. La amnistía debe ser respetada en los términos pactados en el acuerdo.

 

—¿Cuál es su opinión de que el candidato presidencial del Centro Democrático, Iván Duque, haya afirmado hoy que no seguirá teniendo de interlocutor a un criminal, refiriéndose a usted?

Criminal es un término usado a conveniencia en este país. Criminal es quien te adversa o no es funcional a sus intereses. Yo soy un revolucionario colombiano, pero además un ciudadano con todos sus derechos, tal y como quedó establecido en los Acuerdos. Si el señor Duque no quiere tener criminales como interlocutores, le estaría bien revisar y depurar el entorno inmediato de su campaña política.

 

—¿Cuál es su opinión sobre las próximas elecciones en México? 

 

Nos parece que en México está a punto de producirse un giro trascendental en materia política. Creemos sinceramente que esta vez el fraude no va a poder bloquear las aspiraciones del pueblo mexicano por un cambio de frente en su política interna y exterior.

 

Seguimos con expectación su proceso electoral, y confiamos en el triunfo de las fuerzas del cambio y la justicia social. Una llegada al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, justo en la frontera con EU y al norte de la América Latina y el Caribe, tendrá sin duda hondas repercusiones en todo el continente. Sobre todo ahora, que se pretende consagrar la idea del fin del ciclo de los gobiernos progresistas. México puede dar una sorpresa gigante a la arrogancia neoliberal que se considera invencible.

 

¿ Si gana Iván Duque? ¿Las FARC Negociará? ¿Le harán frente? 

 

Nosotros respetaremos la decisión que tome la mayoría del pueblo colombiano, no tendremos problema para sentarnos a hablar con el Presidente electo, quien quiera que sea. La negociación sobre cómo poner fin al conflicto ya se hizo, su resultado fueron los Acuerdos de La Habana. Cualquier diálogo con el gobierno entrante La negociación sobre cómo poner fin al conflicto ya se hizo, su resultado fueron los Acuerdos de La Habana. Cualquier diálogo con el gobierno entrante será para garantizar la implementación del Acuerdo en su espíritu y letra.

 

POR CRISTINA PÉREZ-STADELMANN

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