Entrevista. Macron salvó a los europeos

La elección de Emmanuel Macron como nuevo presidente de Francia fue una sorpresa histórica. El político surgió de un movimiento popular En Marcha

Emmanuel Macron. Foto: AFP
Emmanuel Macron. Foto: AFP
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La elección de Emmanuel Macron como nuevo presidente de Francia fue una sorpresa histórica.

El político, de 39 años de edad, surgió de un movimiento popular En Marcha, que creado el año pasado creció con rapidez y que logró derrotar a la candidata populista de extrema derecha Marine Le Pen, quien tenía grandes posibilidades de replicar lo que sucedió en Estados Unidos meses antes.

En entrevista exclusiva para El Heraldo de México, Olivier Mongin, que forma parte del pequeño círculo influyente de Macron, afirma que se logró, con su elección, salvar a la Unión Europea y darle un nuevo auge a una Francia dividida.

Asegura que el eje franco-alemán formado por Macron y Angela Merkel estará a cargo de transformar la Unión Europea y hacerla menos tecnócrata, más accesible y simplificarla.

No obstante, sus principales retos serán lograr aterrizar sus propuestas para generar empleos e impulsar la economía.

Mongin indica que Macron forma parte de esa nueva generación de jóvenes que busca darle un nuevo impulso a la política en el mundo, como Justin Trudeau en Canadá.

Dicen de él que es un presidente simpático, joven, guapo, alguien que escucha y que después retoma la discusión para ver que se puede hacer con lo que le comentaste. Es un negociador y sabe lo que quiere. Es alguien capaz de decidir, dijo el director de la revista Esprit.

Hay relación entre Macron y Trudeau. Hay un movimiento de la historia que no controlamos. Macron no estaba previsto. Es un evento histórico. Que lo queramos o no, ya está ahí y es algo positivo, añade.

Comenta que Macron es un joven intelectual con mucha cultura, pero que sabe muy bien sobre la economía.

Es de otra generación y tiene que demostrar al mundo que esta generación puede pasar a la historia. Con él se va a jugar esta cuestión entre Francia, Europa y el mundo. Macron, su problema, será impulsar esto con otros. Hay una apertura. El mundo es muy complicado y hay un choque histórico con él. Su presidencia debe hacernos entra en otra historia, destaca.

El director de Esprit señala que el nuevo presidente de Francia es un lector muy importante.

No es porque se enamoró de su maestra de francés en la secundaria, quien se convirtió después en su esposa, que se interesó a la lectura. Es un gran lector literario. Eso es muy im- portante porque en Francia hay esta imagen de un presidente literario, como lo fue Mitterrand, pero él leía autores regionalistas. No entendía nada de economía. Tenemos un presidente literario, que leyó a los filósofos y que además entiende economía. Por lo menos, más que yo, dice riendo.

Es caricaturizado en Francia como el banquero que llega a la política. Pero el banquero tiene una historia intelectual. Fue impulsado por una educación política que pasa por textos, grupos de trabajo y amistades ligadas al mundo intelectual. No es un tecnócrata, es alguien con mucha cultura, asegura.

Mongin conoció a Macron en 1999 por azar de la vida porque trabajaba con su amigo Paul Ricoeur, quien fue su asistente editorial para escribir un libro.

La amistad se profundizó. Hay mucho respeto. (…) Entró rápidamente en el comité de redacción de Esprit. Le dije que era una re- vista muy importante en Francia y en Europa. Somos una revista europea. También se integró al consejo de administración y me ayudó mucho, explica.

Esprit fue creada en 1932 y forma parte de la Francia antitotalitaria que criticó a los regímenes dictatoriales y comunistas de la época. Tiene relaciones con Letras Libres.

ÉXITO DE UN MOVIMIENTO

Macron fue asesor económico del ex presidente François Hollande y fue después su ministro de Economía, pero se divorció del Partido Socialista el año pa- sado y creó el movimiento En Marcha, en abril de 2016.

El político logró ir a convencer a los centristas de los grupos de derecha e izquierda, ya que la mayoría de la sociedad francesa considera al movimiento como de centro-izquierda-liberal.

Macron se postuló como candidato a la presidencia francesa en noviembre pasado y subió rápidamente, beneficiado por la crisis del Partido Socialista y el affaire François Fillon.

Fillon, el candidato más fuerte al inicio de la campaña electoral, fue imputado en marzo pasado por presunto desvío de fondos público y la apropiación indebida por el caso Penelopegate, con el que saltó el escándalo a principios de 2017 por la contratación ilegal de su esposa como asistente parlamentaria.

No era previsto que llegara al final de la carrera política porque pensábamos que sería Juppé o Fillon los que enfrentarían a Marine Le Pen. En Marcha se instaló rápidamente. Todo lo que pasó fue algo imprevisto, reconoce Mongin.

El 65% de Francia es de derecha. Había que buscar centrar la izquierda para abrirse hacia la derecha. Esta apertura se impulsó por dos movimientos protestatarios, agrega.

RETOS

Mongin comenta que Macron deberá ser extremadamente rápido en la instalación de su gobierno y deberá demostrar que su propuesta funciona, puesto que el nuevo mandatario considera que la socialdemocracia francesa tradicional frena el desarrollo economía del país.

Por lo tanto, deberá mostrar que sus políticas funcionan, es decir, bajar el desempleo, aumentar el empleo y que una política de competitiva debe ser impulsada rápidamente para contrarrestar todos los discursos negativos en su contra.

Tiene que hacer política para convencer a la población y hacer que su propuesta sea creíble, dice.

Como es un fuerte defensor de Europa, tendrá que demostrar que puede hacer mover a Alemania en cuanto al tema de la deuda en la región y relanzar la Unión Europea.

Tiene que lograr negociar, pero no se puede negociar como sea con Merkel. Por ejemplo, la visión de Macron sobre Grecia no es la misma que la línea ortodoxa alemana, comenta.

POR PIERRE-MARC RENÉ

PIERRE.RENE@HERALDODEMEXICO.COM.MX

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