En guerra, contra uso de plástico

Un grupo de 180 gobiernos regulará utilización de químicos y residuos para proteger la salud y el ambiente

Un hombre guía una balsa a través de un
canal contaminado lleno de bolsas de plástico.FOTO: AP
Un hombre guía una balsa a través de un canal contaminado lleno de bolsas de plástico.FOTO: AP

GINEBRA. Gobiernos de 180 países acordaron mayores regulaciones legales y vinculantes para el uso de productos químicos peligrosos y residuos, como los desechos plásticos, para proteger la salud de las personas y al planeta, mediante la modificación del Convenio de Basilea.

Las medidas fueron acordadas por mil 400 delegados de 180 países que participaron durante 2 semanas en un encuentro en la capital suiza denominado: Planeta limpio, gente sana: gestión racional de productos químicos y desechos.

El Convenio de Basilea, cuyo objetivo general es proteger la salud humana y el medio ambiente mediante el control de los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos y su eliminación, es considerado el acuerdo ambiental internacional más completo en la materia y casi universal, con 187 partes.

Los gobiernos acordaron modificar el Convenio de Basilea para incluir los residuos plásticos en un marco legalmente vinculante, a fin de regular el comercio mundial de dichos productos, para hacerlo más transparente y que su uso sea más seguro para la salud humana y el ambiente.

Los principales oponentes a la nueva restricción fueron Argentina, Brasil y Estados Unidos, este último es un gran emisor de este tipo de residuos pero se resiste a ratificar la Convención. En contraste, China, Malasia, Vietnam, Tailandia e India, que son grandes exportadores de desechos plásticos se han unido a esta regulación.

Los nueve estados miembros de la ONU que no son parte del tratado son Timor Oriental, Fiji (que podría quedar sumergida en el Pacífico), Granada, Haití, San Marino, Islas Salomón, Sudán del Sur, Tuvalu y EU.

Rolph Payet, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, dijo que el histórico acuerdo vinculado a la Convención de Basilea de 186 naciones, apoyada por la ONU (del que México forma parte), significa que los países tendrán que monitorear y seguir el trayecto de los desechos plásticos allende sus fronteras.

El acuerdo está enviando una señal política muy fuerte al resto del mundo –al sector privado, al mercado de los consumidores– de que necesitamos hacer algo, declaró Payet. Los países han decidido hacer algo que se traducirá en medidas concretas en la práctica.

Este tipo de residuos ya ha alcanzado proporciones epidémicas, se calcula que alrededor de 100 millones de toneladas de plástico se han desechado en los océanos, y entre 80 y 90 por ciento de ellas proviene de fuentes terrestres, lo que ha provocado un severo problema de contaminación.

Tras la cita de Ginebra, en la que se emitió un listado con los 30 productos químicos que más preocupan a nivel mundial, el Convenio de Estocolmo, el cual es legalmente vinculante, tendrá 182 Partes, lo que le da una cobertura casi universal.

Los delegados lograron además avances en el Convenio de Rotterdam, que establece un marco legalmente vinculante para el intercambio de información y la toma de decisiones sobre el comercio de ciertos plaguicidas peligrosos y productos químicos industriales.

CDMX, en sintonía

El pasado jueves, el Congreso de la Ciudad de México aprobó un dictamen que prohíbe el uso de plásticos e impide la comercialización y entrega de productos de este material de un sólo uso a partir de 2020.

Con 51 votos a favor, cero en contra y una abstención, se aprobó el dictamen que presentó la Comisión de Preservación del Medio Ambiente, Cambio Climático y Protección Ecológica y Animal.

Por Redacción El Heraldo de México

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